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	<title>6 Columnas &#187; Por Amor Al Arte</title>
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	<description>Una Aventura en el Mundo de las Artes y Letras</description>
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		<title>Jorge Franco en breve: &#8220;Un corazón&#8221;</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Jan 2010 20:14:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Franco Ramos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Por Amor Al Arte]]></category>
		<category><![CDATA[escritores colombianos]]></category>
		<category><![CDATA[jorge franco ramos]]></category>

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		<description><![CDATA[En 1999, Jorge Franco Ramos se consagró en Colombia e Iberoamérica con su novela "Rosario Tijeras", a la que sucedieron en éxito "Paraíso Travel" y "Melodrama". Sin embargo, Jorge también se aventura en los 'tramos cortos' y llega a 6Columnas.com con esta minificción que habla sobre el corazón: en el sentido físico y metafísco de la palabra. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/padre_ajustado.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1642" title="padre_ajustado" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/padre_ajustado-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>Había una vez un corazón, apenas más grande que un puño, casi del mismo tamaño de los demás corazones. Su función, y la de los demás, era ser el motor del ser humano, en lo práctico y también se creía que en lo sentimental.</p>
	<p>Ese corazón impulsaba la sangre para repartirla en todo el cuerpo, en un movimiento rutinario, milagroso e imperceptible. Se creía curtido y experimentado en sus tareas de bombear y sentir, pero un día se dio cuenta de que después de tantos años aún no se había estrenado. Lo supo el día en que su portador fue papá.</p>
	<p>Todo lo que sintió mi corazón antes de ser padre fueron copias imperfectas del amor.</p>
	<p><strong>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</strong></p>
	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/jfranco.jpg"><img class="alignright size-thumbnail wp-image-1628" title="jfranco" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/jfranco-100x100.jpg" alt="" width="100" height="100" /></a></p>
	<p><strong>El autor</strong>: <strong><a href="http://www.jorge-franco.com">Jorge Franco Ramos</a></strong> es uno de los más destacados escritores colombianos. Nació en Medellín. Estudió cine en The London International Film School y ha publicado las obras Mala Noche (1997), Rosario Tijeras (1999), Paraíso Travel (2001) y Melodrama (2006). De él dijo Gabriel García Márquez: &#8220;Este es uno de los escritores colombianos a quien yo deseo pasarle la antorcha&#8221;.</p>
	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/carita.gif"><img class="alignleft size-full wp-image-1643" title="carita" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/carita.gif" alt="" width="103" height="103" /></a></p>
	<p><strong>La ilustradora</strong>: <strong><a href="http://hellodevilkaty.deviantart.com">Caterina Salazar Maturana</a></strong> (Devil Katy), nació en 1986 en Linares, Región del Maule, Chile. Es Ilustradora titulada del Instituto ALPES y la ilustración que acompaña el cuento de Jorge es su primera colaboración con 6Columnas.
</p>
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		<title>Notas al margen del camino</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Jan 2010 01:23:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Majfud</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Por Amor Al Arte]]></category>
		<category><![CDATA[era digital]]></category>
		<category><![CDATA[obama]]></category>
		<category><![CDATA[religion]]></category>

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		<description><![CDATA[El mundo habla de los grandes cambios del mundo, de una Nueva Era, de la revolución que significa la próxima caída de Occidente y del inevitable surgimiento de India y China. Es cierto que el mundo esta cambiando. Cambiar es lo que mejor ha sabido hacer el mundo desde que la humanidad comenzó a tomar nota de sus propias obsesiones. Pero este nuevo siglo ¿es tan revolucionario como se pretende? ¿Dónde está la novedad, el paso hacia delante?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/notas-al-margen-del-camino.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1612" title="notas al margen del camino" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/notas-al-margen-del-camino-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>El mundo habla de los grandes cambios del mundo, de una Nueva Era, de la revolución que significa la próxima caída de Occidente y del inevitable surgimiento de India y China. Es cierto que el mundo esta cambiando. Cambiar es lo que mejor ha sabido hacer el mundo desde que la humanidad comenzó a tomar nota de sus propias obsesiones. Pero este nuevo siglo ¿es tan revolucionario como se pretende? ¿Dónde está la novedad, el paso hacia delante?</p>
	<p>Pensemos en los últimos mil años, para no ir muy lejos. Pensemos en el humanismo del siglo XII, en el Renacimiento, en el capitalismo burgués, en el Iluminismo del siglo XVIII, en las sucesivas revoluciones, en la americana, en la francesa, pensemos en la revolución industrial, en el nacimiento del liberalismo y del marxismo, en las democracias representativas que por siglos fueron definidas como inventos del diablo, pensemos en los movimientos de liberación de todo tipo y color, como el feminismo, el poscolonialismo, la lucha por los derechos de negros, amarillos, verdes, homosexuales&#8230;</p>
	<p>Todos fueron, a su tiempo, propuestas radicales que desafiaron las convicciones unánimes de sus épocas, movieron los estamentos más profundos de las sociedades y, al menos desde mi punto de vista, significaron nuevos pasos hacia el progreso de la liberación del individuo. No sin retrocesos dramáticos, no sin nuevas formas de explotación y tiranías, claro. Ninguna nueva idea, por virtuosa que sea, se impuso nunca sin la resistencia del poder de turno. Pero con sangre o sin ella se fue creando a nueva conciencia social e individual que hoy predomina.</p>
	<p>Ahora, si nos preguntamos qué es lo nuevo que tiene nuestro tiempo para ofrecerle a la historia, no encontramos nada. O casi nada.</p>
	<p>* * *</p>
	<p>Quizás lo nuevo que tiene nuestro tiempo para ofrecerle a la historia es la radicalización de la democracia directa. Otra vez, esta novedad no es más que la radicalización de la democracia representativa, que a su vez fue la radicalización del Iluminismo, que a su vez fue la radicalización de la crítica humanista. Pero hoy por hoy siento que ese camino es más oscuro y empedrado de lo que pensábamos a finales del siglo XX. Uno de los instrumentos de ese fenómeno es Internet, que al igual que la imprenta en el siglo XV, los libros de bolsillo del siglo XVI, la prensa escrita del siglo XIX y los <em>mass media</em> del siglo XX sirvieron tanto para democratizar la información, la cultura y, consecuentemente, el poder pero también sirvió para esclavizarla.</p>
	<p>La Era digital se encuentra en un estado de inmadurez senil. A medida que los medios de comunicación se perfeccionan, los individuos, los supuestos fines, se convierten en otros medios. Somos consumidores que nos creemos individuos. A veces, hasta nos creemos libres. Nos estamos alienando, aislando, al tiempo que nos enorgullecemos de lo conectados que estamos. Como los insectos, volamos hacia la luz y nos quemamos en el fuego.</p>
	<p>* * *</p>
	<p>En la mayoría de las lenguas europeas, cuando nos referimos al futuro lo visualizamos y lo verbalizamos como algo que está adelante. En pueblos más contemplativos como el griego, el pasado es lo que está hacia adelante, porque es lo que se puede ver. El futuro no, por lo tanto, para el griego el futuro está hacia atrás, llegando y pasando por nosotros para luego convertirse en hechos y memoria.</p>
	<p>Pero en nuestra civilización, los protagonistas somos nosotros, no el tiempo ni la historia. Somos los caminantes que hacen camino y “…al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”. Para nosotros el futuro es lo que está por delante al caminar y, no sin paradoja, es lo que menos claramente podemos ver.</p>
	<p>* * *</p>
	<p>No hay líderes mundiales. Seguramente tampoco son necesarios. Lo que hay, y mucho, son productos publicitarios construidos en el discurso del PIB, de la megalomanía, de la excusa del pragmatismo. En la cultura de lo nuevo no hay ninguna idea nueva. De hecho lo que hoy se considera sabiduría es el éxito económico y éste se comporta ante los presidentes y ante los economistas como el número ganador de la lotería. Quienes aciertan recuerdan que soñaron con ese número. Los astrólogos olvidan sus cien errores y repiten su único acierto. Mañana será otra historia y así vamos erráticos, consumiendo discursos triunfalistas por aquí, explicaciones del fracaso por allá.</p>
	<p>A mediado de los ’90, en plena euforia neoliberal, nos preguntábamos: “Cuando los regímenes comunistas cayeron, no cayeron por sus carencias morales; cayeron por sus defectos económicos. […] Al parecer, la justicia sólo llega con el fracaso económico. ¿Qué diremos de este anacrónico fin de siglo cuando fracase? ¿Debemos esperar hasta entonces para decir algo?” (<em>Critica</em>, 1997). La pregunta sigue vigente: ¿será necesario esperar hasta la gran crisis china para criticar sus métodos?</p>
	<p>* * *</p>
	<p>La política como los políticos es un mal <a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/obama-lula-pic.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1613" title="obama-lula-pic" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/obama-lula-pic.jpg" alt="" width="215" height="162" /></a>necesario en un mundo imperfecto. Yo, que no creo en santos menos podría creer en un político. A unos creo menos que a otros, pero al fin a ninguno. Ni a Obama ni a Hu Jintao, ni a Lula ni a los Kirchner, ni a Uribe ni a Chávez, ni a Sarkozy, ni a Putin, ni a nadie.</p>
	<p>De vez en cuando se estrechan las manos, un beso y un abrazo. Luego, según el precio del petróleo cae o las bolsas se hacen el oso, uno amenaza al otro con alguna acción o sólo de palabra y todo sirve para ir creando ese nivel de conflicto tan necesario para mantener el crecimiento anual del PIB por encima del equis por ciento y a la vez consolidarse en la conciencia de sus votantes que todavía, en la sociedad global, sufren de la irresistible trampa de los nacionalismos.</p>
	<p>Esa especie de egolatría colectiva.</p>
	<p>* * *</p>
	<p>No es cierto que soy un incrédulo irrespetuoso. Soy respetuoso. Por ejemplo, respeto mucho la imagen de una Virgen llorando sangre. Porque respeto a quienes creen que es un milagro y a quienes creen en la Virgen. Incluso respeto la probabilidad de que semejante fenómeno sea un milagro y respeto la probabilidad, aunque probablemente escasa, de que el Creador del Universo ande distraído con ese tipo cosas.</p>
	<p>Per<a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/virgen-maria.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1614" title="virgen maria" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/virgen-maria.jpg" alt="" width="128" height="163" /></a>o mucho más que una Virgen de yeso llorando o sudando sangre me preocupa la mano de un gerente despidiendo a mil personas bajo la irrefutable excusa de un recorte de gastos.</p>
	<p>Me preocupan las leyes que respetan mejor los derechos de los perros a una vida digna que a la familia de un inmigrante a ser tratados, si no como humanos, al menos como perros.</p>
	<p>Me preocupa y me importa mucho más la mano de un tirano firmando una guerra, los pies de un fanático destruyendo el mundo para salvar su alma.</p>
	<p>Sospecho que Dios, la Virgen y sus servidores podrían estar de acuerdo conmigo. Al menos en esto. Claro, eso sólo lo sabrán ellos. No lo sé ni yo, ni los fanáticos que suben nerviosos a sus cielos privados en escaleras de huesos, siempre tan seguros de lo ven, de lo que dicen, de lo que hacen.
</p>
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		<title>Un Lector</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Jan 2010 03:01:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos De la Hoz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Narrativa y Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Por Amor Al Arte]]></category>
		<category><![CDATA[cuento]]></category>
		<category><![CDATA[lecturas]]></category>
		<category><![CDATA[Robert Louis Stevenson]]></category>

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		<description><![CDATA[Sucedió el otro día a un minucioso lector de periódicos esto que me dispongo a relatar, y que quizás, si se le medita bien, se salve de ir a dar en el saco roto de la intrascendencia.

Dicho sujeto había estado hojeando sin entusiasmo las páginas de un vespertino local, cuando de pronto halló –– oculto entre las noticias de interés general –– un titular que le llamó la atención sobremanera, en el que concentró la mirada y que al cabo le dejaría un motivo para reflexionar: “Turbamulta toma por asalto casa de un escritor.”
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p style="text-align: right;"><em>Los dioses tejen desdichas para<br />
que a las futuras generaciones<br />
no les falte algo que cantar.<br />
<strong>Homero, La Odisea, canto VII.</strong></em></p>
	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/The-reader.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1598" title="The reader" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/The-reader-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>Sucedió el otro día a un minucioso lector de periódicos esto que me dispongo a relatar, y que quizás, si se le medita bien, se salve de ir a dar en el saco roto de la intrascendencia.</p>
	<p>Dicho sujeto había estado hojeando sin entusiasmo las páginas de un vespertino local, cuando de pronto halló –– oculto entre las noticias de interés general –– un titular que le llamó la atención sobremanera, en el que concentró la mirada y que al cabo le dejaría un motivo para reflexionar: “Turbamulta toma por asalto casa de un escritor.”</p>
	<p>Los detalles de la noticia informaban de una enfurecida multitud que, tras derribar puertas y ventanas, llegó al modesto cuarto que servía de habitación al autor (el nombre de éste no se revela; el redactor se limita tan solo a decir que se trata de un “desconocido escritor de cuentos fantásticos”) y, procediendo con inexplicable saña, ante los rostros atónitos de algunos testigos, prendió fuego a cuanto encontró. Después, de la misma manera imprevista como había llegado, la turbamulta abandonó el lugar dejándolo reducido a cenizas y envuelto en una sombría atmósfera de desolación.</p>
	<p>Cerrando el diario, el lector de periódicos comenzó a cavilar: “¡Ah, de modo que es un escritor! Como Stevenson, tal vez, de quien leí la otra vez que creyó siempre que, mientras dormía, unos duendes le “dictaban” sus historias. Me pregunto: ¿Con cuánta vehemencia  no habría quizás anhelado que, de súbito, algún terrible hecho sacudiera los cimientos de su vida?, ¿cuántos serán los días en la espera inútil de ese oscuro suceso, alimento para la obra que le mantiene a merced de la vigilia? Y he aquí que el destino se muestra generoso y le ofrece uno. La Providencia, de la que suele renegar, pues le hace vivir en medio de la más insufrible monotonía, ésa a la que, entre improperios, ha llamado “fastidiosa dama”, mueve de manera tal sus hilos que le convierte a él mismo en objeto de su probable fabulación.”</p>
	<p>El lector recuerda ahora que la imagen de un escritor que ve arder su casa en llamas no tiene antecedentes en las letras, o por lo menos él no conoce ninguno. Y puesto que no es perspicacia ni lucidez lo que le falta, concluye feliz: “Habrá que esperar que el espíritu de este autor merezca en verdad esta dádiva del destino y que, en lugar de sentarse a escribir, no empiece a lamentar su suerte, a llorar amargamente el dolor de ser un hombre sin fortuna.”</p>
	<p>Dobla el diario y lo pone sobre la mesa, al tiempo que comienza a tararear una festiva melodía y, sintiéndose ingrávido, va de un extremo a otro de la estancia. Su corazón es una campana que tañe de alegría ante la certeza de haber sido partícipe de esta revelación.</p>
	<p>Y con una sonrisa y la mano quemada comienza a escribir.
</p>
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		<title>Sandro de América: &#8220;el gitano&#8221; encantador</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Jan 2010 04:03:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Laura García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Por Amor Al Arte]]></category>
		<category><![CDATA[fallece sandro de américa]]></category>
		<category><![CDATA[muerte sandro de américa]]></category>
		<category><![CDATA[roberto sanchez sandro]]></category>

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		<description><![CDATA[La servilleta daba vueltas por ahí. Algunas veces, cuando removíamos cosas en los cajones de viejo, la servilleta se deslizaba por ahí y nadie le prestaba atención. La firma era bonita pero la letra no tanto y yo no entendía qué diablos decía: tal vez algo con amor o con cariño, no lo sé. Una vez se la mostré a mi mamá y le pregunté qué era y ella me dijo que dejara quieto eso, que era un autógrafo de Sandro.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/sandro-de-america.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1513" title="sandro de america" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/sandro-de-america-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>La servilleta daba vueltas por ahí. Algunas veces, cuando removíamos cosas en los cajones de viejo, la servilleta se deslizaba por ahí y nadie le prestaba atención. La firma era bonita pero la letra no tanto y yo no entendía qué diablos decía: tal vez algo con amor o con cariño, no lo sé. Una vez se la mostré a mi mamá y le pregunté qué era y ella me dijo que dejara quieto eso, que era un autógrafo de Sandro.</p>
	<p>&#8220;¿Y quién diablos es Sandro?&#8221;, siempre me pregunté. Sabía que a mi mamá le gustaba. Sabía que a las mamás de mis amigas del colegio les gustaba. Sé que a las mamás de muchos de mis amigos les gusta. Viví en Argentina y, por supuesto, fue inevitable entender cuánto le quieren allá. Sus admiradoras se conglomeraban a la salida de su casa en Banfield, le cantaban por su cumpleaños o bien hacían oraciones por su salud.</p>
	<p>Hace un tiempo, cuando recién me instalaba en Santiago y no tenía televisión por cable, un canal local presentó durante los fines de semana las películas de Sandro. Ahí lo vine a conocer bien, porque de puro aburrimiento me entretenía viendo sus películas. El hombre de ojos y voz encantadores siempre protagonizaba historias en las que generalmente se llamaba Roberto, se enamoraba de una muchacha bonita, vivían un romance, sufrían como locos, cantaban mucho y finalmente terminaban felices. Los argumentos de las películas que protagonizó siempre me parecieron repetidos y aburridos, pero confieso que me gustaba verlas porque él cantaba y me gustaba como cantaba y como se movía, lo que, según tengo entendido, fue muy polémico en su momento: ¿cómo tenía la osadía de mover así la pelvis, ah? Sí, es verdad, quería ser un Elvis latinoamericano. Imitaba sus pasos, su forma de vestir, sus ademanes, pero también tenía un estilo propio, ese &#8220;algo&#8221; que al final termina definiendo a un cantante y lo hace &#8220;diferente&#8221;, tal vez &#8220;único&#8221;, cualidades que se requieren para sobresalir, para tener un público masivo que cae rendido.</p>
	<p>Nunca me cayeron bien esos cantantes que arrastran masas enfurecidas de chiquillas gritonas que lloran y prácticamente mueren por el ídolo. Me parecían todos unos poseros. Y ellas unas <a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/el-gitano.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1514" title="el gitano" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/el-gitano.jpg" alt="" width="215" height="192" /></a>ridículas. Y cada vez que digo esto mi mamá me recuerda el &#8220;encanto&#8221; de Sandro y me dice que lo piense un poco antes de criticar. Me dice que en el caso de Sandro, esa voz sola no lo es todo, tampoco que fuera guapísimo: también cuentan esos detalles de sus presentaciones (los mismos de sus intervenciones musicales en las películas que protagonizaba), esos movimientos sobreexaltados, tanto para las canciones movidas como para las lentas. Uno de los pioneros del modelo de cantante &#8220;playboy&#8221;, rompecorazones y galán, pero con un tremendo vozarrón. &#8220;Todo un Ricky Martin de los setentas, Laurita&#8221;, me decía esta mañana un amigo periodista residente en Argentina.</p>
	<p>Debo confesar que me llegué a sentir un poco avergonzada de las veces que imité a Sandro, burlándome, cuando cantaba temas como &#8216;Rosa, rosa&#8217;. Es un poco de altanería bromear con los ídolos populares de otras épocas, como Sandro, que sin embargo lograron cierta vigencia y que, bien visto, hasta poseían más carisma que los de hoy.</p>
	<p>Ayer, cuando se anunció su fallecimiento, recordé la servilleta y le pregunté a mi mamá si no se vino de pronto enredada en la mudanza, pero ella me garantizó que no, que sólo le quedaba de Sandro el recuerdo del muchacho guapo que cantaba en un concierto más bien exclusivo, ese muchacho de pelo negrísimo y brillante, de ojos profundos, de coquetería infinita, quien con una voz encantadora y festiva aseguraba que &#8220;<em>no quiero que me lloren cuando me vaya a la eternidad / quiero que me recuerden como a la misma felicidad</em>&#8221; y firmaba autógrafos en las servilletas, con mucha amabilidad.</p>
	<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="425" height="344" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><br />
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</p>
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		<title>Artículos para el Bicentenario: Simón Bolívar en 2010</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Jan 2010 23:54:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo García Aguilar</dc:creator>
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		<category><![CDATA[simón bolívar]]></category>

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		<description><![CDATA[Comencé el año leyendo los documentos básicos de Simón Bolívar publicados en la clásica Colección Panamericana bajo el título de Ideas políticas y militares, con prólogo de Vicente Lecuna. Sorprende hacer una relectura de los textos fundacionales de Colombia como si se tratase de la novela de las gestas libertadoras y el testimonio de un hombre de aquella época sobre los avatares del continente recién desmembrado de la odiosa madrastra española, que lo sojuzgó durante tres siglos de sangre y humillación.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/simon-bolivar-el-libertador.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1487" title="simon bolivar el libertador" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/simon-bolivar-el-libertador-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>Comencé el año leyendo los documentos básicos de Simón Bolívar publicados en la clásica Colección Panamericana bajo el título de <strong><em>Ideas políticas y militares</em></strong>, con prólogo de Vicente Lecuna. Sorprende hacer una relectura de los textos fundacionales de Colombia como si se tratase de la novela de las gestas libertadoras y el testimonio de un hombre de aquella época sobre los avatares del continente recién desmembrado de la odiosa madrastra española, que lo sojuzgó durante tres siglos de sangre y humillación.</p>
	<p>Lo primero que salta a la vista es la grandeza de ese joven idealista que lanzó sus primeras proclamas de guerra a los 29 años y cuya prosa es la de un clásico de la lengua castellana. Sólo con piezas tan notables como <em>Contestación de un americano meridional a un caballero de esta isla</em>, también conocida como <em>Carta de Jamaica</em>, de 1815, o el <em>Discurso en el Congreso de Angostura de 1819</em>, el héroe pasaría a la historia como un gran escritor político de la estirpe de Montesquieu o Chateaubriand.</p>
	<p>Revisar la prosa lúcida y exacta de Bolívar el primer día del año en que se celebra el bicentenario de las independencias, reconcilia al lector en estos tiempos de frivolidad planetaria con la tradición intelectual y política de América Latina, ese extremo occidente de mil aristas que en su seno vio nacer y crecer a grandes hombres, no sólo héroes sino pensadores y escritores como José Martí, Rubén Darío o José Enrique Rodó, que pueden todavía decirnos tantas cosas y que poco a poco hemos ido olvidando en medio de la gritería violenta y la estupidez reinantes.</p>
	<p>Suelen algunos fanáticos actuales creer que cuando en estos días se menciona a Simón Bolívar se está hablando de un loco al que se <a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/simon-bolivar.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-1484" title="simon bolivar" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/simon-bolivar-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>recurre para hacer la guerra o practicar la demagogia, cuando por el contrario, como padre fundador de las naciones libres y soberanas de esta tierra latinoamericana, su voz es de una actualidad escalofriante. Lo que pasa es que pocos lo leen y lo escuchan o tratan de colocarse en el centro de esa gesta histórica que con incomparable generosidad encabezó en tiempos revueltos de geopolítica mundial.</p>
	<p>Hoy como ayer el mundo se reacomoda en medio de las tensiones entre potencias establecidas y emergentes que algunas veces negocian y otras se amenazan como perros rabiosos mostrándose los dientes. En aquel entonces la arcaica y torpe potencia española declinaba y se instalaba en su lugar Gran Bretaña como el gran imperio de todos los mares, con sus ideas abiertas, la ciencia floreciente y claros intereses económicos y militares de hegemonía mundial. España se eclipsaba ante naciones que habían adoptado ideas protestantes, acordes con los nuevos vientos económicos, y criterios más modernos en materia de gobierno, justicia, gestión y comercio. Las viejas aristocracias y castas autistas e intolerantes eran reemplazadas por el auge del emprendedor burgués decimonónico que escalaba gracias a sus meritos y talentos y no por el apellido, la canonjía y el fuero.</p>
	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/simon-bolivar-junta.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1488" title="simon bolivar junta" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/simon-bolivar-junta-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>En esos textos límpidos Simón Bolívar vio con claridad la necesidad de concretar para siempre el corte definitivo con la odiosa madrastra española para abrirse a otras alianzas mundiales novedosas. Y por medio de las armas, sorteando todos los peligros, paso a paso, como los grandes héroes y visionarios logró su objetivo poseido por la osadía delirante de los utópicos. En sus discursos y cartas salta a la vista la mente de un hombre culto que desde muy joven vio mundo y gozó de una notable formación política y militar. La Carta de Jamaica y el Discurso de Angostura son textos fundacionales, cuya lectura en 2010 es útil para tratar de entender el extraño tinglado geopolítico mundial, cuando emprendemos un nuevo siglo de supuesta independencia buscando una mayoría de edad verdadera, ya no como simples colonias o cuarteles del amo sino como países maduros capaces de hablar con tolerancia, de tu a tu con las potencias en el ágora mundial, tal y como hoy lo hacen por ejemplo naciones antes sojuzgadas y hoy emergentes como China e India y en nuestro continente el notable y sorprendente Brasil de Lula da Silva.</p>
	<p>En una bellísima carta del 22 de agosto de 1815, Bolívar advierte al presidente de las Provincias Unidas de Nueva Granada sobre el peligro de que el derrotado Napoleón Bonaparte trate de instalarse en América del Norte o en América Meridional para involucrar el continente en una nueva guerra perdida contra las potencias triunfadoras en Waterloo. Esta bella ficción no se concretó nunca y el gran Napoleon murió derrotado y preso en la perdida isla de Santa Helena, en medio del Océano Atlántico, pero muestra como en aquellos tiempos las arenas movedizas de la política mundial eran tan inciertas y peligrosas.</p>
	<p>En este 2010, como hace apenas dos siglos, los equilibrios mundiales están cambiando. Están los poderes tradicionales a <a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/simon-bolivar_franciscodepaula.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1489" title="simon bolivar_franciscodepaula" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/simon-bolivar_franciscodepaula.jpg" alt="" width="206" height="208" /></a>un lado y al otro una extraña hidra calibanesca de varias caras en Asia, Medio Oriente y Africa con la que hay un tratar, como Perseo, con mesura y talento, tratando de que no sea la cara más agresiva y fundamentalista la que predomine allí. Y cosa curiosa, América Latina se debate entre ser un cuartel o una base militar al servicio de una sola potencia, como ocurre por desgracia en Colombia, o asumir con dignidad su destino en el concierto pacífico de las naciones como ocurre con Brasil. O sea : o seguir siendo sólo un conjunto de naciones que se comportan como perros falderos llorones de la potencia del norte cual banana repúblicas o tener la dignidad de tomar decisiones propias y pesar en el concierto mundial nutriéndose de las ideas de los grandes pensadores del continente.</p>
	<p>No se que escribiría Simón Bolívar si resucitara en estos días en Santa Marta, pero es bastante probable que optara por modelos de países democráticos, tolerantes y abiertos, con equilibrio de poderes, que no se enfeuden a un solo protector sino que se abran a Europa y a los países emergentes y negocien de manera elegante con los vecinos que no piensen igual o incluso desafien a las ideologías reinantes de la plutocracia.</p>
	<p>Una de las nuevas proclamas de Bolívar sería sin duda contra los Pablo Morillo contemporáneos, o sea contra la idea de que la gran Colombia se convierta en un cuartel esquinero al servicio de Estados Unidos, del que podemos ser amigos sin ser siervos, y que siendo, como él decía, el «corazón» de América, se vuelva perro boxer gruñón del amo, llevando a sus ciudadanos a una conflagracion inútil con sus vecinos por puro fanatismo ideológico.
</p>
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		<title>Poema: &#8220;Templo portátil&#8221; de Ramón Cote Baraibar</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 04:42:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Cote Baraibar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Narrativa y Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Por Amor Al Arte]]></category>
		<category><![CDATA[poema inédito]]></category>
		<category><![CDATA[poetas colombianos]]></category>
		<category><![CDATA[ramón cote baraibar]]></category>

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		<description><![CDATA[El poeta colombiano Ramón Cote Baraibar, reciente ganador del premio Unicaja de Poesía (España) le ha regalado a todos los lectores de 6Columnas.com este poema "Templo portátil" con el que despedimos 2009, le damos la bienvenida a 2010 y que no necesita palabras de presentación: sólo disfrutarlo. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p style="text-align: center;"><strong>Templo portátil<br />
</strong></p>
	<p style="text-align: center;"><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/by-the-window1.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1450" title="by the window" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/by-the-window1-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a></p>
	<p style="text-align: right;"><em>A Fabio Morábito</em></p>
	<p>Si quieres hacer tuya cualquier esquina<br />
acerca a la ventana más próxima un asiento<br />
para detener el desorden de las horas.</p>
	<p>Si ya escogiste ese preciso lugar donde<br />
habitas, entonces enciende una vieja lámpara<br />
que ilumine el perímetro de tu nuevo territorio.</p>
	<p>De esa manera no será necesario que disimules<br />
tu condición errante cambiando los muebles<br />
o llenando las mesas con fotos familiares.</p>
	<p>Pronto descubrirás la necesidad de estar allí,<br />
inmóvil, rodeado de fugacidad y permanencia<br />
en tu península con su faro solitario.</p>
	<p>Sea cual sea el lugar donde te encuentres<br />
sabrás que cada noche tienes una cita<br />
en tu espacio vigilante que amplía sus fronteras.</p>
	<p>No habrá palacio que lo iguale<br />
ni monumento de mármol que lo imite:<br />
este será tu palacio y tu monumento.</p>
	<p>Pasarás las semanas sucesivas sabiendo<br />
que ya cuentas para el resto de tu vida<br />
con un lugar que solo a ti te pertenece.</p>
	<p>Basta elegir una esquina cualquiera, una mínima<br />
ventana, un asiento y una vieja lámpara<br />
para que puedas viajar por el mundo</p>
	<p>repitiendo tu ritual nocturno en tu templo portátil<br />
acompañado por tus dioses domésticos. Así nunca<br />
te sentirás extraño en ninguna parte de la tierra.
</p>
]]></content:encoded>
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		<title>La Virgen y el Quetzal: Memoria profunda de Amerindia</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Dec 2009 03:54:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Majfud</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Por Amor Al Arte]]></category>
		<category><![CDATA[américa latina]]></category>
		<category><![CDATA[amerindia]]></category>
		<category><![CDATA[méxico]]></category>
		<category><![CDATA[quetzal]]></category>
		<category><![CDATA[religiosidad indígena]]></category>
		<category><![CDATA[tradición guadalupana]]></category>
		<category><![CDATA[virgen de guadalupe]]></category>

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		<description><![CDATA[El escritor uruguayo Jorge Majfud nos regala este breve ensayo sobre la religiosidad amerindia y su íntima relación con la veneración actual a la virgen María, cuya figura más destacada en América Latina es, sin duda, la virgen de Guadalupe: morena e indígena. 

Las apariciones de la virgen como fenómeno físico buscan compatibilizar "la sensualidad amerindia con la abstracción judeocristiana". El mensaje religioso es confuso, como lo fue la forma en que se mezclaron alguna vez el catolicismo con las religiones existentes en la amerindia. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/virgen-de-guadalupe.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1408" title="virgen de guadalupe" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/virgen-de-guadalupe-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>Las religiones monoteístas o las monolatrías derivadas de la tradición hebrea repudian y castigan la formación de imágenes humanas y mucho más su adoración. Similar ha sido el Islam y en menor medida el protestantismo. No así el catolicismo. Las antiguas religiones romanas dejaron su herencia en la nueva religión del imperio.</p>
	<p>No obstante, en el catolicismo europeo la valoración de imágenes de la Sagrada Familia, de una vasta colección de santos y de partes de santos es aún un fenómeno secundario en comparación a la liturgia. Diferente, en el protestantismo el espectáculo del rito ha sido sustituido por el trance proselitista y el orgullo público de ser un elegido de Dios. La palabra histérica que busca convencer y confirmar es natural en una secta que nació protestando. Quizás por su origen de catacumbas y luego por su centenaria posición en la pirámide del poder, el sacerdote católico está más entrenado en la combinación de la palabra pausada y el silencio calculado. Quizás por su temprano ejercicio intelectual, mucho más amplio y diverso que el de los pastores protestantes, los sacerdotes católicos no son tan afectos a la verborragia. En los países católicos, este trance colectivo de la oratoria está casi todo exorcizado en esas religiones seculares que son los partidos políticos. En particular en el mundo latinoamericano donde la política, la cosmología y la literatura son la misma cosa con profesionales diferentes.</p>
	<p>Pero la percepción literaria del mundo en el mundo amerindio es, ante todo, visual. Es propio de un mundo vivo donde la tierra no es un reino maldecido por una abstracción celeste sino parte del cosmos, parte de la unión entre la serpiente y el ave.</p>
	<p>El rasgo que mejor distingue la religiosidad del continente es la veneración de la virgen María, en particular en su versión guadalupana. Dentro de esta experiencia religiosa, un aspecto destacable son los avistamientos de la virgen. Si bien son conocidas las apariciones de vírgenes en otras partes del mundo, como la virgen de Fátima en Portugal, en América Latina la importancia de estas apariciones es mucho mayor y diferente en su naturaleza. El fenómeno no consiste en la aparición de la virgen sino en una imagen física de la virgen y a veces de Jesús. El milagro es siempre material y simbólico, como una huella es a un pie.</p>
	<p>De hecho las apariciones de la virgen son prácticamente mínimas. Se venera la representación en nombre de lo representado. Así se produce el milagro: se une el agua con el aceite, se compatibiliza la sensualidad amerindia con la abstracción judeocristiana.</p>
	<p>Según la tradición, la virgen de Guadalupe sólo se apareció al indio Juan Diego hace más de cuatro siglos. Pero las apariciones de las imágenes de la virgen han sido innumerables. Aún cuando la tradición teológica y popular alega que no se venera una imagen sino lo que representa, lo cierto es que lo representado no puede ser fácilmente sustituido por una copia cualquiera, como una Biblia y su copia tienen el mismo valor semántico y religioso. Los estudios y las leyendas que se tejen entorno a la pintura de la virgen de Guadalupe en México están rodeados de misterios visuales. En uno de ellos se ha llegado a mostrar o demostrar que en la iris del ojo izquierdo de la pintura de la virgen están representados una serie de personajes históricos que van desde el indio Juan Diego arrodillado hasta el obispo Zumárraga.</p>
	<p>Los misterios ópticos son de tal grado de importancia que quienes creen descubrirlas no se preocupan por el mensaje o la <a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/AmerindiaII.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-1409" title="AmerindiaII" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/AmerindiaII-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>interpretación que el milagro puede portar sino por el milagro mismo de la imagen que luego atribuyen poderes chamánicos de sanación. Esto se resuelve con un mismo mensaje repetido y siempre intrascendente, como la alegación de que una aparición significa que tiempos terribles están por venir.</p>
	<p>Lo que queda claro es la importancia visual de la experiencia religiosa, es decir, la conexión entre espíritu y materia, entre la divinidad y la sensualidad de la imagen que representa el extremo opuesto de la abstracción hebrea o islámica.</p>
	<p>Esta es la misma conexión cosmogónica que tenían los pueblos amerindios antes de la llegada del colonizador europeo. Muchos especialistas han observado que la aparición de la virgen de Guadalupe en el cerro de Tepeyec, el mismo lugar donde los indígenas adoraban a Tonantzin, demuestra o sugiere la sustitución de la Diosa Madre amerindia por la Madre del hijo de Dios —Madre de Dios, según tradicional equívoco—. No obstante podemos alegar que si en la liturgia consiente hubo una sustitución, también podemos considerar que la imposición teológica y moral del colonizador sólo confirmó los valores y las percepciones anteriores que sobrevivieron reprimidas en un pueblo numeroso.</p>
	<p>La virgen de Guadalupe está rodeada de símbolos que podemos rastrear entre los aztecas y hasta la mítica Tula, como el Quinto Sol y la Luna. Podemos agregar otros detalles. El color verde que rodea a la virgen de Guadalupe, presente en la bandera de México, probablemente se refiere al verde del quetzal. La misma forma de la capa de la virgen se asemeja a las alas del ave sagrada cuando posa en una rama. El verde fue un color divino y real en el cosmos amerindio y tal vez también representó la libertad, debido a que el quetzal no se reproduce en cautiverio. También verde era el color brillante del colibrí (Huitzilopochtli, el “Colibrí izquierdo”) y del agave (maguey) que florece después de cinco años para morir y reproducirse.</p>
	<p>Leopoldo Zea y otros latinoamericanistas han observado que en ningún otro continente como en América latina la colonización europea sustituyó las culturas originales. Creo que esta idea sólo se puede aplicar a los afros en Estados Unidos donde, más allá del pretendido nombre étnico y el color de piel, difícilmente se pueda encontrar algo de África que haya sobrevivido a la violencia del colono, como sí podemos encontrar en los afros de Brasil o del Caribe.</p>
	<p>En un estudio anterior he insistido que la civilización prehispánica no sólo sobrevivió en forma de influencias a escalas artesanales sino que la misma represión del colonizador minoritario provocó su travestismo y consecuente consolidación en lo más profundo del alma del futuro continente. Las diferencias culturales que identifican al pueblo latinoamericano proceden del vencido y del vencedor. Son los rasgos del vencedor, la civilización hispánica, los visibles, los únicos conservados en la letra escrita y en el poder de las instituciones. Pero son los rasgos del vencido los que han moldeado las formas de sentir y de ver el mundo, transmitidos en una forma de ser y de hacer, en las tradiciones orales y en las actitudes humanas ante los problemas, ante la vida y apenas visibles en sus detalles. La narración de sus héroes y obsesiones, la tradición de sus fracasos y renacimientos, lo revelan.
</p>
]]></content:encoded>
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		<title>&#8220;Setenta años&#8221;: crónica de Joaquín Edwards Bello</title>
		<link>http://www.6columnas.com/2009/12/26/setenta-anos-cronica-de-joaquin-edwards-bello/</link>
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		<pubDate>Sat, 26 Dec 2009 04:18:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Equipo 6Columnas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crónica]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Por Amor Al Arte]]></category>
		<category><![CDATA[el inútil]]></category>
		<category><![CDATA[el roto]]></category>
		<category><![CDATA[joaquín edwards bello]]></category>
		<category><![CDATA[joaquín edwards bello cronista]]></category>
		<category><![CDATA[nuevs crónicas]]></category>

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		<description><![CDATA[Joaquín Edwards Bello nació en Valparaíso en 1887. Provenía de una familia acomodada, su padre fue cofundador del Banco Edwards y su madre era nieta del humanista Andrés Bello, sin embargo, se negó a seguir la educación tradicional que su padre quería para él y se dedicó a la literatura y el periodismo. En la literatura se destacó como novelista y son sus obras más importantes "El roto" y "El inútil". En el periodismo se destacó como cronista. Hizo gala de una profunda ironía; desmenuzó y criticó a la sociedad de su época, incluyendo ese sector adinerado al que él pertenecía; criticó costumbres, personajes y estereotipos con aguda visión y humor. 

En 6Columnas.com reproducimos uno de las crónicas que figuran en el libro "Nuevas Crónicas". En esta crónica seleccionada, Edwards Bello nos cuenta qué se siente cumplir setenta años. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p style="text-align: center;"><strong>SETENTA AÑOS (1957)</strong></p>
	<p style="text-align: right;"><strong>Por: Joaquín Edwards Bello</strong></p>
	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/joaquin-edwards-bello.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1375" title="joaquin edwards bello" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/joaquin-edwards-bello-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>En mayo de 1887 me bautizaron en la iglesia del Espíritu Santo en Valparaíso. En el sitio de la iglesia se levanta hoy un edificio de departamentos. Donde menos se asoma el espíritu santo. Un buen par de zapatos valía dos pesos. Nací en la calle del Teatro, donde estaba el Teatro Odeón, que el año anterior había creado las tandas a chaucha.</p>
	<p>Dicen que no represento setenta años. Voy a responder como don Crescente Errázuriz:<em> </em></p>
	<blockquote><p><em>- Es cierto. Tengo setenta y represento apenas sesenta y nueve y medio. </em></p>
	<p><em>- Es que no se habrá machucado  -  dice otro. </em></p>
	<p><em>- Es cierto. Huyo de las situaciones machucantes. No he querido ser presidente de nada. Ni de las poblaciones callampas. Ya saben. ¡No me vengan con presidencias!</em></p></blockquote>
	<p>Nadie podrá probarme que es superior uno que vive muchos años a otro que vive menos.</p>
	<p>Cuentan que llevaron ante un sultán a su peor enemigo, prisionero. El captor iba a degollarlo en su presencia cuando el sultán lo detuvo, diciéndole: No. No lo mates. Sería hacerle un favor. ¡Déjalo vivir!</p>
	<p>No acepto este juicio. Es castigo vivir cuando se es diabético, paralítico, patuleco y pobre. En cuanto a mí me concierne quiero vivir hasta ver qué pasa con lo de la bomba atómica, lo de la paz universal y lo del metropolitano de Santiago.</p>
	<p>Me queda mucho cerebro por estrenar. Azorín aseguró que escribimos por vanidad. El admirable Préndez Saldías dice que el objetivo del escritor es <em>fregar la pita</em>. Yo escribo para llamar la atención. Si no llamara la atención ya me habrían chafado en el diario. Si no escribiera estaría muerto. El filósofo Kierkegaard dijo: &#8220;Scherezade, de Las mil y una noches, salvó la vida contando fábulas al sultán. Yo salvo la mía escribiendo fábulas&#8221;.</p>
	<p>A veces pienso seriamente que soy dueño de verdades indispensables. Que si todos me leyeran podría aliviar al mundo. Escribo como iluminado. He visto una cantidad de mundo increíble.</p>
	<p>He sobrepasado el término medio de la vida del ciudadano de mi tierra. He pasado lejos el largo de la vida del hermano conejo, de los hermanos perro, gato, cabra, caballo, camello y león.</p>
	<p>Conejo, cinco años.</p>
	<p>Perro, quince.</p>
	<p>Gato, trece.</p>
	<p>Cabra, quince.</p>
	<p>Oveja, doce.</p>
	<p>Caballo, veinticinco.</p>
	<p>Camello, cuarenta.</p>
	<p>León, cuarenta.</p>
	<p>En años de vida me la ganan el elefante, con ciento; el cocodrilo, trescientos; la tortuga, cuatrocientos, y la ballena, quinientos. En aves me la ganan el papagayo, el águila, el cisne y el cuervo. En cambio, tengo la edad de siete tordos y seis perdices.</p>
	<p>El papagayo, el ave más semejante al periodista, suele vivir hasta ochocientos años.</p>
	<p>Un conquistador español encontró en la más remota región tropical un loro que decía palabras del lenguaje de una tribu que había sido extinguida trescientos años antes. Hay periodistas como ese loro.</p>
	<p>El gato suele vivir veinte años. Hasta los diez goza de terribles crisis de amor. En adelante contempla su pasado de aventuras como el abate Casanova, y duerme. A veces, como el perro, sueña y tiene pesadillas. Amado Nervo dijo del gato: &#8220;Diez años de aventuras voluptuosas y diez de contemplación&#8221;.</p>
	<p>-¿Cuál es el secreto para alcanzar una larga vida?</p>
	<p>-No creo en secretos ni en sistemas especiales.</p>
	<p>El señor Churchill es un fenómeno de vitalidad. Ha fumado un habano tan grande como la torre Eiffel y ha bebido cantidades navegables de whisky. El mariscal Montgomery es otro fenómeno de vitalidad y no fuma ni bebe. En mi caso bebo a veces, nunca de noche. Nadie me quita el derecho a dormir desde las nueve  o diez. No tengo auto. No les dé por regalarme un Cadillac. Nada envejece tanto como el automóvil. He visto salir penosamente a un guatón multimillonario de su auto y me dije: &#8220;¡Dios me libre!&#8221;</p>
	<p>Era un pobre hombre con tutumas por todas partes. Su cogote era el Himalaya.</p>
	<p>No creo en las virtudes de la jalea real. Las industriosas abejas viven solamente un año.</p>
	<p>Consejos: No hablar de la Clínica Santa María. Tratar con gente alegre. Tratar solamente con aquellos tipos pesados que no se pueden evitar. Huir de la peste de los vinos de honor.</p>
	<p>Andar y andar a pie es gran preservativo. Viajar en tren y en vapores antes que en autos o en aviones es buena costumbre. Buenas medidas son el queso suizo, las otras, el whisky y el choclo. Hablar bastante es un buen purgante. El exceso de vitalidad sin uso es tóxico.</p>
	<p>El poeta Browing dijo a su esposa</p>
	<blockquote><p>Envejece tú conmigo,<br />
lo mejor aún no ha venido;<br />
es la vida en su final,<br />
para el cual<br />
fue creado su principio</p></blockquote>
	<p>Crónica extraída del libro &#8220;Nuevas Crónicas&#8221; de Joaquín Edwards Bello. Selección de Alfonso Calderón. Ed. Zig-Zag, 1974.
</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Blogs</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Dec 2009 02:15:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Seror</dc:creator>
				<category><![CDATA[Por Amor Al Arte]]></category>
		<category><![CDATA[blogs]]></category>
		<category><![CDATA[interacción]]></category>
		<category><![CDATA[internet]]></category>
		<category><![CDATA[weblogs]]></category>

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		<description><![CDATA[De todos los géneros de Internet, el blog es probablemente el más novedoso. A mitad de camino entre el monólogo y el coloquio, el blog es un centauro cuya cabeza marca la dirección de la marcha, aunque no el tumulto de las pezuñas que la siguen. En otras palabras: la verdadera salsa de un buen blog son los comentarios. Desde luego, no es un género democrático, ya que el autor tiene potestad para censurar a los comentaristas que le venga en gana. Pero, a cambio, el visitante que no se siente cómodo puede simplemente dejar de frecuentarlo para marcharse a otro.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><img class="alignleft size-medium wp-image-1338" title="blogs" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/blogs-280x120.jpg" alt="blogs" width="280" height="120" />De todos los géneros de Internet, el blog es probablemente el más novedoso. A mitad de camino entre el monólogo y el coloquio, el blog es un centauro cuya cabeza marca la dirección de la marcha, aunque no el tumulto de las pezuñas que la siguen. En otras palabras: la verdadera salsa de un buen blog son los comentarios. Desde luego, no es un género democrático, ya que el autor tiene potestad para censurar a los comentaristas que le venga en gana. Pero, a cambio, el visitante que no se siente cómodo puede simplemente dejar de frecuentarlo para marcharse a otro.</p>
	<p>Es inevitable que algunos de sus visitantes contemplen a este género con mentalidad antigua. Acudir a un blog como uno acude a un teatro o a una junta de accionistas no hace más que ilustrar la revolución que Internet está operando en los esquemas mentales. Estábamos ya acostumbrados a ser participantes pasivos, como en los espectáculos, o estadísticos, como en las urnas. En el teatro podíamos, como mucho, tirar huevos o ramos de rosas (los elementales ceros o unos del código binario), y en los referéndums hasta conseguíamos salir en la tele diluidos en la espesura de una gráfica porcentual.</p>
	<p>Pero Internet es interactivo. Los chapados a la antigua quizá teman que interactivo sea sinónimo de gritería, o recelen de un nuevo vehículo para la adulación o la insolencia. Pues no. Internet es un tejido que interconecta libremente a individuos libres. El acento de Internet está en el individuo, no en la masa. El resto, es Goethe. Es decir, afinidades electivas. El maniqueo puede refugiarse en la acogedora parroquia de otros maniqueos, y el que no tiene nada que decir siempre tendrá un Facebook o un Twitter para hacer carantoñas.</p>
	<p>A pesar de esa amplísima libertad para escoger, muchos se rasgan las vestiduras porque el autor censura sus comentarios. ¿Es moralmente condenable la censura en un blog? Depende de si consideramos que es un espacio público o privado. Yo puedo abrir las puertas de mi casa para presentar a mi prometida, pero no me gustaría nada que alguien se aprovechara de mi hospitalidad para acostarse con ella.</p>
	<p>Los únicos de verdad beneficiados por Internet son los individuos. Y, precisamente por el hecho de serlo, los individuos se ponen libremente de acuerdo en lo que les da la gana. Ésa es la esencia (fragante) de Internet: juntarse para enriquecerse, para divertirse, para enseñar o para aprender. La democracia perfecta es una utopía igualitaria del siglo XIX. Y, además, profundamente aburrida. La verdadera frontera de un blog es un botón llamado &#8216;Apagar&#8217; pero, si alguien no es suficientemente sutil para entenderlo, habrá que explicarle con hechos que la frontera última entre lo público y lo privado es la puerta de mi casa.
</p>
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		<title>Cuba en mí</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Dec 2009 22:56:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro Castillo Granada</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crónica]]></category>
		<category><![CDATA[Por Amor Al Arte]]></category>
		<category><![CDATA[álvaro castillo granada]]></category>
		<category><![CDATA[cuba]]></category>
		<category><![CDATA[perspectivas cubanas]]></category>
		<category><![CDATA[pueblo cubano]]></category>
		<category><![CDATA[revolucion cubana]]></category>
		<category><![CDATA[san librario]]></category>

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		<description><![CDATA[Álvaro Castillo Granada es librero. Pero antes que librero, es un apasionado lector que ha logrado vivir por y para los libros. El oficio del librero, a veces tan poco grato económicamente, es, sin embargo, una puerta a experiencias que transforman la mirada de quein lo ejerce con pasión. Álvaro ha caminado muchas rutas en su vida, siempre con la mochila de los libros en el corazón. Ama a los libros y toda la belleza que con la que han llenado su vida y en una forma extraña de agradecimiento, los libros también parecen amarlo a él, lo buscan y deciden quedarse en la biblioteca de su casa, o en los estantes de su famosa librería de viejo en Bogotá: San Librario.

Como casi todos los lectores apasionados, Álvaro también escribe y ensaya las posibilidad de entregar, a través de su rica experiencia, otra mirada en un mundo a veces bastante escaso de perspectivas. De sus correrías y aventuras, la experiencia cubana lo ha marcado profundamente y en este artículo que nos envía desde Bogotá, por puro amor al arte, nos quiere contar por qué Cuba puede vivir en quienes la conocen. Por qué vive en él.  ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><img class="alignleft size-medium wp-image-1287" title="Beloved Cuba" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/Beloved-Cuba-280x120.jpg" alt="Beloved Cuba" width="280" height="120" />Creo que una de las posibilidades de la escritura es la de fijar miradas tal como queremos verlas y como queremos que otros las vean. Nunca sabremos por qué guardamos o no ciertos momentos en nuestra memoria. ¿Qué hace que recuerde, por ejemplo, a un niño de cuatro o cinco años de edad que ayuda a su papá a empacar unos libros y unos discos en unas cajas de cartón porque ya no va a vivir más en esa casa y no los senos de la mujer que amé cuando tenía veinte años? ¿Cuál de los dos es más doloroso? No lo sé. Ya no lo sé. Lo real es que hay cosas que guardo y que puedo volver a ver. Y algunas veces, contar.</p>
	<p>El tiempo que me habita no es únicamente el del paisaje y el espacio de la ciudad donde siempre he vivido. Hay otro, más lento y denso, que conmigo va. No sé ya si fue así pero no importa. A veces los recuerdos que contamos hay que rodearlos, cobijarlos, por una cierta leyenda.  Dotarlos de una invulnerabilidad ante las preguntas de los demás. Soy consciente de la existencia de Cuba y su revolución desde cuando, a los doce años de edad, leí su nombre y su leyenda en las páginas de <em>Confieso que he vivido</em>, de Pablo Neruda. Después, está un libro (uno de tantos de la biblioteca de sus padres) que me prestó David, mi hermano y compadre: <em>Cuba para principiantes</em>, de Eduardo del Río García, Rius.</p>
	<p>Ya lo he dicho y me lo he dicho muchas veces: la lectura de Neruda desató en mí un ansia de conocimiento, movimiento, aventura y compromiso que hasta el día de hoy me acompañan. Recuerdo que cuando lo terminé de leer comencé a hacer listas de libros por leer, lugares por visitar, vidas que estudiar… Lo más importante, creo hoy, que causó esa lectura en mí fue la certeza de que habría unos sueños que podría hacer realidad si quería y luchaba y trabajaba por ellos. Creó en mí la semilla de una voluntad en hacer algunas cosas verdad.</p>
	<p>El otro libro, el de Rius, me dio una versión en blanco y negro de una revolución que transformaba un pueblo. Ingenuo, parcial,<img class="size-medium wp-image-1288 alignright" title="colours of cuba" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/colours-of-cuba-280x120.jpg" alt="colours of cuba" width="280" height="120" /> voluntarista, maniqueo, esquemático, propagandista…cualquier adjetivo que queramos se lo podemos endilgar. Y más. Pero lo que causó ese libro en el niño que yo fui no lo puedo negar ni olvidar: una admiración sin límites, sin fronteras, por un pueblo que luchaba por cambiar su destino y hacer verdad los mejores sueños. Ya no lo tengo conmigo. Creí que todavía me acompañaba. Me levanté y fui al estante donde debería estar, acompañado por los otros libros de Rius. No está. ¿Dónde lo habré perdido? ¿A quién se lo presté? ¿Esa o ese todavía lo conservará? ¿Qué efecto ejerció en sus nuevos lectores? La historia del recorrido de un libro puede ser una novela de aventuras. Sería fascinante poder escribir la historia de un libro, las lecturas que han hecho de él sus poseedores y las perspectivas que les ha abierto. Algo así como unas conversaciones y convicciones de la lectura a través del tiempo. Si yo lo volviera a leer hoy, después de haber vivido mi Cuba, ¿qué diría? ¿Qué conservaría de aquel entusiasmo y fe absoluta en el destino y la voluntad?</p>
	<p>A los doce años de edad decidí (así fue) que algún día visitaría ese país y vería con mis propios ojos. Desde esa época, no me lo estoy inventando, creí en la revolución cubana con la simpleza y fe de los humildes: tenía que ser cierto. Tenía que ser así. En cualquier ocasión que se me presentara en el colegio (no faltaron) defendí a ese proceso con una pasión y vehemencia de la que no me arrepiento. Y no me desdigo. Para nada. Recuerdo unas discusiones terribles con compañeros y profesores. Pasaron muchos años, mucho tiempo y muchas, muchísimas lecturas, antes de que llegara, por fin, el mes de mayo del año 1995 en que por fin pude abordar un avión de Cubana y aterrizar en el aeropuerto José Martí. Estar en Cuba fue, para mí, volver en colores las fotografías, los relatos, las historias que traía conmigo desde siempre en blanco y negro. Llegué con una Cuba en mi mirada que chocó inmediatamente con la realidad del Período Especial. Abrí los ojos y vi más. Y eso, sin descontar dolores y sinsabores, me hizo amar (así suene “retórico y ornado”) absoluta y totalmente a ese pueblo.</p>
	<p><img class="alignleft size-full wp-image-1289" title="The_Bar_by_Talkingdrum" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/The_Bar_by_Talkingdrum.jpg" alt="The_Bar_by_Talkingdrum" width="245" height="162" />La palabra “pueblo”  cuando hablo de Cuba no es una fórmula o un teque: con su gente, en medio de su gente, me siento uno más. Y esa es para mí una de las maneras de la felicidad: ser uno más en medio de todos, caminar, compartir, ver, hacer. En la vida vamos reuniendo a nuestra familia, la que elegimos. Con esa se desarrollan lazos que nos abrazan. Tuve la inmensa, la gigantesca fortuna, de empezar a encontrar a mi familia cubana desde el primer momento. Al lado de ellos (ustedes saben quiénes son, se están sonriendo; no los voy a nombrar a todos porque con esta memoria mía se me va a olvidar alguno y con esa susceptibilidad cubana no es fácil…); con ellos, en ellos, han transcurrido ya van a ser quince años. Quince años de mi vida, de nuestras vidas… No he encontrado, no he conocido, pueblo más generoso, solidario, espontáneo, entrañable que el cubano. Esa es mi experiencia. Ese es el pueblo que me tocó por suerte a mí. Uno que fue capaz de abrirme su casa y recibirme como a uno más, uno que partió el huevo por la mitad para que comiéramos los dos, uno que hizo suyo un dolor de cabeza mío en junio de 1996 y no cesó de preocuparse por mí hasta que éste despareció, uno que sabe mi nombre y lo recuerda y me saluda por él. No podría hablar jamás mal de Cuba. No, porque para hacerlo tendría que ser cubano y vivir allí (cosa que algún día espero poder hacer). No creo que exista un país y un sistema político del cual todos se sientan con tanta autoridad para hablar (generalmente mal) como el cubano. ¿Por qué? Creo que porque en él queremos justificar todo lo que dejamos de creer y no pudimos ni quisimos hacer. Es como ver al que fuimos alguna vez y queremos olvidar. Y juzgar. Sobre todo eso: juzgar. No quiero decir con ésto, por supuesto, que me niegue a ver lo que no está bien, lo que no funciona, al absurdo que a veces abruma esa realidad tan calurosa. No. Porque amo y admiro a ese pueblo es por lo que sigo yendo, sin falta, año tras año. Sin esperar nada a cambio porque ya todo me lo ha dado. Siguiendo a José Martí, dos patrias tengo yo. Sin saber bailar, sin ser bebedor, sin ese tumbao que llevan en el cuerpo, sin la jodedera y el cubaneo que los hace inmunes a tantas cosas, sin ese fuego que llevan en la mirada, me siento en Cuba como en mi casa. Y eso no se siente en cualquier parte: sólo en aquel lugar donde el corazón se asienta y a su lado encuentra que más allá de todo y de todos, podemos ser hermanos y compañeros, saber que vale la pena. Cuba en mí, «como la astilla en la herida».</p>
	<pre style="text-align: right;"><strong>Las imágenes son parte de la galería \"The many faces of Cuba\" por Talkingdrum. Han sido tomadas de <a href=\"http://talkingdrum.deviantart.com/gallery/#The-Many-Faces-Of-Cuba\">aquí</a>.</strong></pre>
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