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	<title>6 Columnas &#187; Reseñas</title>
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	<description>Una Aventura en el Mundo de las Artes y Letras</description>
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		<title>La soledad de los números primos</title>
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		<pubDate>Sun, 14 Mar 2010 23:23:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Seror</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[la soledad de los números primos]]></category>
		<category><![CDATA[paolo giordano]]></category>

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		<description><![CDATA[Todos los números primos son impares. Desde los tiempos de Eratóstenes, muchos matemáticos se han afanado por desentrañar las razones de su caprichosa aparición en la lista infinita de los números naturales. Entre dos números primos puede haber una distancia tan grande como dos millones de números intermedios, y tan pequeña como uno. Pero tenemos una certeza: no encontraremos nunca dos números primos correlativos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/03/PaoloGiordano.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1726" title="PaoloGiordano" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/03/PaoloGiordano-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>Todos los números primos son impares. Desde los tiempos de Eratóstenes, muchos matemáticos se han afanado por desentrañar las razones de su caprichosa aparición en la lista infinita de los números naturales. Entre dos números primos puede haber una distancia tan grande como dos millones de números intermedios, y tan pequeña como uno. Pero tenemos una certeza: no encontraremos nunca dos números primos correlativos.</p>
	<p>Ésta es la idea de fondo de la reciente novela de Paolo Giordano (<em>La soledad de los números primos</em>, Ediciones Salamandra, 2009). En la línea pesimista de Albert Camus, el joven Giordano nos relata la historia de dos seres humanos que deambulan por el tiempo y por el espacio sin llegar realmente a encontrarse, pese a la proximidad física que en algunas ocasiones llegan –efímeramente- a alcanzar. Leyendo la novela, se le ocurre a uno que la metáfora de las bolas de billar describiría más acertadamente el zigzag permanente de las vidas de sus protagonistas. Los números no pueden hacer nada por aproximarse ni por distanciarse: su margen de maniobra, a ese respecto, es nulo. Las bolas de billar, en cambio, chocan o se alejan obedeciendo a un impulso qu<a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/03/la-solitudine-dei-numeri-primi.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1727" title="la-solitudine-dei-numeri-primi" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/03/la-solitudine-dei-numeri-primi.jpg" alt="" width="256" height="400" /></a>e ellas mismas no pueden controlar. Giordano, licenciado en física teórica, sin duda lo sabe, pero la metáfora que él ha escogido es estática. Él ha querido que su existencialismo sea radical: en su novela, la soledad de los seres humanos es intrínseca, cósmica, ajena a toda influencia externa e incluso a su propia voluntad.</p>
	<p>En su manera de contarnos la historia, Giordano se inscribe en la línea de los grandes maestros de la literatura desapasionada: Flaubert, Stendhal. En comparación con la abundante hojarasca adjetivada que uno se encuentra habitualmente en las librerías, la narración de Giordano, concisa y directa, reporta al lector un alivio inmenso. El gran mérito de Giordano es que, escribiendo sin adjetivos, consigue transmitir con una precisión diáfana los estados de ánimo de sus personajes. Bajo su mirada de cirujano, los menores gestos o pensamientos intrascendentes cobran un significado que, en muchas ocasiones, ni siquiera el lector se había detenido a analizar. Paolo Giordano tiene madera de gran escritor.</p>
	<p>Su radicalismo, sin embargo, es tal vez demasiado juvenil. Para apasionarse con una narración, el lector necesita entender, y ni Alice ni Mattia nos dan apenas pistas sobre los móviles de su comportamiento. ¿Timidez? ¿Culpabilidad? ¿Miedo a vivir? ¿Autismo innato? El juego funciona, y el misterio mantiene al lector en tensión hasta el final de la novela. El desenlace, sin embargo, nos deja con la incógnita y, al pasar la última página, uno se queda con la impresión de que el material construido por Giordano podría haber dado mucho más de sí. Que nadie deje por ello de leerla. Como en las buenas historias de misterio, confiemos en que la próxima novela de este joven autor avance un paso más en lo que parece una prometedora trayectoria.
</p>
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		<title>Fuga sin fin: &#8220;Quizás habría que ser escritor para expresar esto exactamente&#8221;</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Feb 2010 17:14:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Laura García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Franz Tunda]]></category>
		<category><![CDATA[Fuga sin fin]]></category>
		<category><![CDATA[Joseph Roth]]></category>

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		<description><![CDATA[En el brevísimo prólogo de Fuga sin fin, Joseph Roth dice: «No he inventado nada, no he compuesto nada. No se trata ya de ‘poetizar’. Lo más importante es lo observado.» No es una aclaración precisamente necesaria, porque el lector ahondará más adelante en la vida del protagonista, Franz Tunda – a quien el propio Roth llama en el prólogo, «mi amigo» – y  se dará cuenta de la capacidad de observación de Roth, quien oficia de narrador y artesano en esta novela. Y ya diré por qué artesano.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p style="text-align: right;"><em>Fuga sin fin</em></p>
	<p style="text-align: right;"><em>Joseph Roth</em></p>
	<p style="text-align: right;"><em>Acantilado, Barcelona, 2003, 158 págs.</em></p>
	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/02/Joseph-Roth-Fuga-sin-Fin1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1687" title="Joseph Roth Fuga sin Fin" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/02/Joseph-Roth-Fuga-sin-Fin1-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>En el brevísimo prólogo de <em>Fuga sin fin</em>, Joseph Roth dice: «<em>No he inventado nada, no he compuesto nada. No se trata ya de ‘poetizar’. Lo más importante es lo observado.</em>» No es una aclaración precisamente necesaria, porque el lector ahondará más adelante en la vida del protagonista, Franz Tunda – a quien el propio Roth llama en el prólogo, «mi amigo» – y  se dará cuenta de la capacidad de observación de Roth, quien oficia de narrador y artesano en esta novela. Y ya diré por qué artesano.</p>
	<p><em>Fuga sin fin</em> es la historia del teniente del ejército austríaco Franz Tunda, quien en 1916 es capturado por militares rusos. Una vez huye se refugia en una granja en Siberia, cuyo dueño es un polaco, Baranowickz, con quien establece una relación de amistad tan profunda como para considerarlo un hermano. Cuando llegan «la paz y la revolución»  Tunda decide dejar el refugio y recorrer Rusia, bajo una identidad falsa en la que toma el apellido Baranowickz.</p>
	<p>Su deseo de regresar a Austria, en todo caso, no estaba determinado por algo en particular: «<em>No tenía un plan determinado; ante él<a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/02/fuga-sin-fin.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1688" title="fuga sin fin" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/02/fuga-sin-fin.jpg" alt="" width="189" height="301" /></a> se extendía un camino incierto, lleno de revueltas. Sabía que duraría mucho tiempo. Sólo tenía un propósito: evitar tanto a las tropas blancas como a las rojas y no inmiscuirse en la revolución</em>.» Además de eso, Tunda tenía cierta nostalgia por la novia que había dejado en Austria y que seguramente lo esperaba con la ilusión de las mujeres de aquella época, que velaban por el momento en que la guerra terminara para que sus amados regresaran a recuperarlas. Tunda, sin embargo, se desvió por amor hacia la revolución. Natascha Una mujer muy fuerte, de hierro prácticamente, se convierte en su amante y en la razón por la que se mete casi de lleno en la revolución y trabaja en ella.</p>
	<p>Con esta historia, Roth reflexiona sobre muchísimos aspectos de su época y de la Europa que le correspondió vivir. Primero, se mete en la historia de un personaje apático, al que la palabra que mejor lo define (y esto lo repite reiteradas veces a lo largo de la obra) es la indiferencia. Tunda no tiene un rumbo, perfectamente puede estar aquí y allá. Lo más interesante de este personaje entrañable que crea Roth, es precisamente eso, que su indiferencia, su apatía, lo llevan, sin pretensiones, a reflexionar sobre la guerra y sus consecuencias. Y sobre todo, a definir una postura crítica de la revolución comunista. Tunda estuvo en ella, militó en ella y tiene los argumentos para entenderla y refutarla y lo escrito por Roth en 1924 adquiere una vigencia tremenda si lo leemos a luz de otros años posteriores (¿los ’60 por ejemplo?). Y por eso Tunda llega a un punto en que se siente totalmente ajeno a eso por lo que lucha: «<em>Tunda no conocía Europa. Había luchado un año y medio por una gran revolución. Pero ahora se daba cuenta, por primera vez, de que no se hacen revoluciones contra ‘la burguesía’, sino contra los panaderos, los camareros…</em>»</p>
	<p>Roth es dueño de una prosa atrevida que desliza puñales a diestra y siniestra. Se vale de los apuntes de Tunda, o de su propia observación, y tal  como lo decía en el primer párrafo, esto se transforma en una labor artesanal. Reflexionar un continente sacudido, desde la mirada de un indiferente apático y de un escritor mordaz que se toma su voz e incluso se da el lujo de que Tunda explique exactamente porqué un escritor es el adecuado para estas reflexiones: «<em>Quizás habría que ser escritor para expresar esto exactamente</em>», dice.</p>
	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/02/roth-joseph-fuga-sin-fin.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1690" title="roth joseph fuga sin fin" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/02/roth-joseph-fuga-sin-fin.jpg" alt="" width="243" height="331" /></a>¿Esperaba Tunda algo de todas sus correrías? La novela nos muestra como recorre la revolución de la mano de la implacable Natascha, como la deja, como vuelve a ser un civil, como se reencuentra con su hermano, con el mismo Roth. Toda una serie de correrías que sólo aumentan su indiferencia y hacen que, a falta de algo en qué enfocarse, hacen que rebrote el interés en aquella novia que dejó en Austria. Implacable con sus personajes, Roth hace que la mirada de Tunda, a pesar de todas las experiencias vividas, sea al final fútil, porque el pobre Franz espera con ilusión que su novia no sólo lo aguarde, sino que sea la misma de aquellos años, que no se haya transformado en una superficial mujer burguesa, como si él fuese dueño de una inteligencia animada en medio de su apatía.</p>
	<p>Por lo tanto, Fuga sin fin es también la historia de la constante decepción, de los caminos que sigue el azar cuando las personas lo toman como su guía, y de las consecuencias que tuvo la  guerra y la desaparición de Austria en su autor, porque recordemos que Roth también sufrió (como Freud, por ejemplo) la incertidumbre de la pérdida de una nación, que en el fondo redundó en la confusión de la identidad: «su pasado era como un país definitivamente abandonado en el que se han vivido años intrascendentes» y con esta frase no puede quedar mejor reflejada la rabia de un autor ante la pérdida de una tierra a la que poder apegarse.</p>
	<p>Esta es la historia de Franz Tunda,  y su historia individual es a la vez la historia colectiva de un continente afligido por una guerra que comenzó para todos de forma absurda, pero si damos un paso más en la lectura, si leemos entrelíneas a Roth, encontraremos algo infaltable en una obra que supera con creces la terrible prueba de fuego del tiempo: la búsqueda del escritor. Roth se comprende y revela a sí mismo en esta obra, aunque se valga de Tunda para decirlo: «<em>los escritores lo viven todo a través del lenguaje. No pueden sentir algo sin expresarlo</em>». Por eso la necesidad imperiosa de que esta historia de Franz Tunda, como dice el autor en su prólogo, se trate solamente de <em>lo observado</em>.
</p>
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		<title>&#8220;La chica del Crillón&#8221; de Joaquín Edwards Bello</title>
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		<pubDate>Sat, 30 Jan 2010 03:53:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Laura García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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		<description><![CDATA[La chica del Crillón, Teresa Iturrigorriaga, adopta por momentos un tono soberbio y altivo mientras narra sus memorias, y uno como lector queda desconcertado y se pregunta si no será una más de esas damitas de sociedad, caprichosas y engreídas, que se creen las dueñas del mundo y van desparramando por ahí frivolidad.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/joaquin-edwards-bello.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1667" title="joaquin edwards bello" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/joaquin-edwards-bello-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a><em>La chica del Crillón</em>, Teresa Iturrigorriaga, adopta por momentos un tono soberbio y altivo mientras narra sus memorias, y uno como lector queda desconcertado y se pregunta si no será una más de esas damitas de sociedad, caprichosas y engreídas, que se creen las dueñas del mundo y van desparramando por ahí frivolidad. Tal vez algo de eso haya, pero Teresa lo compensa con una ingenua observación de su entorno, de su vida en Santiago, provista de su cuota de ironía. No por nada el padre de este personaje es uno de los autores chilenos que, como pocos, se maneja con propiedad en las lides de la ironía. Me refiero, por supuesto, a Joaquín Edwards Bello.</p>
	<p>Teresa Iturrigorriaga aclara en el principio de sus ‘memorias’ que es precisamente su nombre lo único ficticio en la historia. Y elige un apellido tan sonoro porque ella proviene de una familia de muchísimo dinero venida a menos. Vive con su padre y una vieja cocinera a quienes mantiene con muchísimos esfuerzos, su trabajo más recurrente es como vendedora comisionista de propiedades y aunque su prioridad sin duda es que no falte la comida en la casa, Teresa no deja de ser lo que es: una niña rica, y tan poderosa como la necesidad de comer es su ambición por mantener su posición en la sociedad.</p>
	<p>Aún viviendo en la calle Romero, vecina de pobres y esforzadas mujeres, Teresita se pone su mejor sombrero, se viste con sus trajes de señorita rica y se hace presente, como todas las damas de la sociedad de la época (recordemos que esta novela es de 1934), en el Hotel Crillón, que vendría siendo algo así como el lugar de moda. El sitio en donde ‘la crema y nata’ de la sociedad santiaguina se juntaba, formando una fauna divertidísima que Joaquín Edwards se encarga de despedazar con sus comentarios mordaces.</p>
	<p>La historia de Teresa no tiene giros sorprendentes y aunque la narración es fluida y deja que decaiga el interés del lector,<a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/la-chica-del-crillon.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1668" title="la chica del crillon" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/la-chica-del-crillon.jpg" alt="" width="173" height="222" /></a> algunas situaciones parecen más bien forzadas. Esto no es problema: lo realmente bello de esta novela, lo realmente interesante, son esas observaciones que desliza Teresa en medio de su narración y que uno sabe – si ha leído también las compilaciones de crónicas de Edwards Bello – que son, en realidad, las críticas que el propio autor hizo siempre a la alta sociedad de su época, tanto en Santiago como en Valparaíso, su ciudad natal.</p>
	<p>A pesar de provenir de una familia de muchísimo dinero y de una posición social altísima (su padre fundador del Banco Edwards, su madre nieta de don Andrés Bello), Edwards Bello no respetó para nada sangre ni abolengos con su pluma. No tuvo miramientos a la hora de describir situaciones y personajes de esa alta sociedad que rayaban en lo ridículo. Uno de los personajes de esta novela tiene una aparición fugaz pero poderosa: es prima de Teresa, adinerada, de excelente posición, católica a ultranza, pero que siempre despreció a Teresa mientras esta fue pobre. Y sin compasión, la chica del Crillón la describe así: «<em>la santa dama divide sus cariños entre el confesor y el médico de moda; el confesor le extrae guijarros del alma; el médico le saca piedras del hígado: así va viviendo limpiamente</em>»</p>
	<p>Teresa no dejará nunca de frecuentar los lugares a los que asistían esas familias adineradas. Aunque ella sabía y asumía los ríos de frivolidad y de prejuicios que corrían mezclados con el champagne carísimo, no podía dejar de acercarse a ese brillo promisorio de un futuro mejor. Una cena en el Crillón podía perfectamente traerle un buen marido, y con él llegaría también la solución a todas sus penurias. Porque el contraste es brutal: Teresa transitaba entre las riquezas y las miserias como quien cambia de acera según esté haciendo mucho o poco sol.</p>
	<p>Es precisamente en ese cambio constante, en ese peregrinar azaroso y frustrante entre la riqueza y la pobreza, que la voz de Teresa se torna interesante y el lector puede hasta hacerse el de la vista gorda con sus comentarios frívolos (necesarios en todo caso para que se entienda el carácter del personaje) y rescatar ideas que parecen ser tiradas al vuelo, para quien las pesque, pero cuyo trasfondo ya no es la banalidad. Así, Teresita dice, como quien no quiere la cosa, que «<em>es muy fea la política. Siempre me pareció inferior la gente cuyos sesos no les alcanzan sino para oír discursos y preocuparse de lo que piensan esos mamarrachos</em>». Cualquier parecido con la realidad…</p>
	<p>Teresa recibe una fortuna que le lega en vida Ismenia, una mujer que fue amante de su padre y al parecer se enamoró de él perdidamente. Pero el dinero de Ismenia no era bien visto entre la familia de Teresa, porque esa mujer lo ganó gracias a la casa de citas que administraba con éxito. Cuando la prima de Teresa la reprocha por esa fortuna ‘habida en un negocio ilícito’, la respuesta no se hace esperar, directo al hueso: «<em>(…) este negocio me parece tan lícito como la compraventa, los remates o los cambios de gobierno». ¿No tiene un toque de actualidad esta frase?</em>»</p>
	<p>Y siguiendo la conversación con su prima, Teresita se manda esta visión de Dios y la religión: «<em>¿Según eso la vida es el acto de venganza que comete en nosotros un ser que no conocemos y por pecados supuestos que tampoco conocemos?</em>» No hacen falta muchas explicaciones.</p>
	<p>Edwards, por supuesto, aprovecha la oportunidad para que su ácido caiga también sobre Chile, es así como Teresa, en uno de sus momentos de frustración, deja esta sentencia producto de una rabia contenida: «<em>De vez en cuando la vida nos da chicotazos para recordarnos que habitamos en la larga y angosta faja de envidia que se llama Chile</em>». ¿Queda claro? Si no, acá continúa para reafirmar la visión pesimista y oscura del país: «<em>Chile está más a tono con el dolor y la muerte</em>».</p>
	<p>Otra cosa son las divagaciones amorosas de Teresa. Durante un tiempo su corazón se encaprichó con un diplomático cortés pero poco valiente, quien no se atrevía a demostrarle un poco más físicamente sus sentimientos. Frustrada, pero sincera, Teresita se reconoce que: «<em>no es que quiera dármelas de inocente: yo sé que los niños no llegan de Europa y también sé que el matrimonio es el pololeo continuado en la cama, pero no me gusta que me lo recuerden</em>». Sí, una frase para subrayar y remarcar. O esta otra, que puede oprimir un pecho sensible: «<em>El amor es un estado de ánimo, una esperanza que vuela, y pretender aprisionarlo en leyes es pura quimera; la realidad cotidiana lo deshace</em>».</p>
	<p>Hablé hace poco con un buen amigo acerca de Edwards Bello y concluimos que lo que nos llamaba tanto la atención de este autor era la vigencia que cobraba su obra leída en estos días, si tenemos en cuenta que fue escrita en los años ‘30. Ciertas obras literarias son impermeables al tiempo, su vigencia sorprende y se agradece. Edwards Bello fue un observador agudo de su época, un hombre atento a los detalles, sensible a las máscaras que la ambición pone al servicio de la gente, y es gracias a al retrato singular de su presente, que la lectura de sus libros en este momento (el futuro, nosotros) se hace tan grata. Ya lo decía Joseph Roth y vale para este autor: «<em>el presente es mil veces más fuerte que el más fuerte pasado</em>».</p>
	<p>____________</p>
	<p>Curiosidad: en 1940, el director chileno Jorge &#8216;Coke&#8217; Délano, realizó la versión cinematográfica de <em>La chica del Crillón</em>, que don Joaquín Edwards Bello no vio con agrado. La imagen es de Beverly Bush, la actriz que encarnó a la protagonista.
</p>
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		<title>&#8220;Vergüenza&#8221;: entender a Pakistán a través de la ficción</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Jan 2010 12:02:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Peralta Merino</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[benazir bhutto]]></category>
		<category><![CDATA[los versos satanicos]]></category>
		<category><![CDATA[salman rushdie]]></category>

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		<description><![CDATA[Salman Rushdie es mundialmente conocido por su obra "Los versos satánicos", que además de valerle el reconocimiento de los lectores y la crítica, le mereció una condena (fatwa) por parte del Ayatolá en Irán. Sin embargo, esta no es la única obra de Rushdie, también está su novela "Vergüenza", en la cual explora, a través de la ficción, la situación de Pakistán durante y después del gobierno de Alí Bhutto y su hija, Benazir Bhutto.  ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><em><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/Verguenza-Salman-Rushdie11.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1595" title="Verguenza - Salman Rushdie1" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/Verguenza-Salman-Rushdie11-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>Los Versos Satánicos</em>, del escritor anglo-hindú Salman Rushdie, se constituye  en uno de los títulos de mayor fama mundial gracias, en parte, al  escándalo que ocasionara hace ya décadas  la sentencia de muerte dictada por los “Ayatolás” de Irán  en su  contra.</p>
	<p>Fama que, por cierto, se ha impuesto injustamente sobre la calidad literaria de otra de sus novelas, por lo demás formidable: <em>Vergüenza</em>, cuya trama comienza con el enclaustramiento en el domicilio paterno de tres hermanas solteras que, ante la maledicencia de los vecinos de su aldea, pretenden confundirles ocultando quién de ellas se encontraba en realidad en estado de gravidez.</p>
	<p>Este enclaustramiento termina cundo nace un niño quien, ante la opinión general de su ciudad, y ante su propia conciencia con el devenir de los años, reconocerá a  tres madres. Con el paso del tiempo llega a convertirse en un prominente líder  nacional que ascenderá y descenderá del poder, y cuya progenie repetirá su historial político.</p>
	<p>El modelo para crear el personaje de la  trama de <em>Vergüenza</em>, es nada más y nada menos que Alí Bhutto, prototipo de los líderes neo-keynesianos de la década de los ‘70 en el tercer mundo,  y cuya hija,  la primera gobernante mujer del mundo islámico, implementó a cabalidad las recetas neoliberales del FMI. Tras haber enviudado,  el yerno de Alí Bhutto rige hoy por hoy los destinos de Pakistán  bajo el estigma de la  más desenfrenada corrupción;  en Vergüenza, Salman Rushdie nos muestra ese don profético que es propio de todo verdadero gran escritor, en  contraste con lo que sucede con la innumerable basura de Best Seller periodísticos  tan en boga en nuestros días.</p>
	<p>El atentado que cobró la vida de  Benazir Bhutto  el  27 de diciembre de 2007 en Rawalpindi, ciudad e<a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/shamebooksalman-rushdie.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1593" title="shame(book)salman rushdie" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/shamebooksalman-rushdie.jpg" alt="" width="207" height="237" /></a>n la que el propio Alí Bhutto fuera ejecutado, ha conducido al Asia Central a un escenario de Guerra generalizado y  a la humanidad entera  ante la encrucijada de una posible Tercera Guerra Mundial.<br />
Bill J. Casey, el último director verdaderamente legendario de la CIA, habría ideado  una estrategia de guerra de guerrillas durante la década de los ‘80, en la que los golpistas que derrocaron a Alí Bhutto,  y lo ejecutaron en 1979, jugarían  un papel preponderante al ofrecer financiamiento y apoyo logístico a los mujaidines  talibanes en Afganistán  durante su lucha contra la invasión soviética.</p>
	<p>Una vez que los mismos mujaidines – a quienes el Presidente Reagan habría calificado  como “luchadores por la libertad” – se convirtieron en enemigos de los Estados Unidos, Pakistán, bajo diversos gobiernos, dos de ellos encabezados por la propia Benazir Bhutto, nadó a dos  aguas entre la represión  y el  claro respaldo  a los talibanes de la etnia Pashtún.</p>
	<p>Pakistán,  país que cuenta con un importante arsenal atómico,  al margen y en contravención de lo estipulado por “El Tratado de Tlatelolco”, se ha  precipitado hoy por hoy  en el caos social y una lectura atenta de <em>Vergüenza</em>, la magnífica novela de Salman Rushdie, se convierte en lectura obligada  para comprender el actual desenvolvimiento de la política internacional.
</p>
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		<title>La ceiba de la memoria</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 03:00:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Iván Andrade</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[casa de las américas]]></category>
		<category><![CDATA[la ceiba de la memoria]]></category>
		<category><![CDATA[roberto burgos cantor]]></category>

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		<description><![CDATA[Con el premio de novela de Casa de las Américas y un segundo lugar en el Rómulo Gallegos, esta novela de Roberto Burgos Cantor venía precedida por grandes pergaminos y se presentaba como una obra de peso. De igual manera, los comentarios había escuchado me hacían pensar que esta novela era un excelente ejemplo de buena literatura. Y sin duda lo es.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/Roberto-Burgos-Cantor-La-ceiba-de-la-memoria.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1569" title="Roberto Burgos Cantor - La ceiba de la memoria" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/Roberto-Burgos-Cantor-La-ceiba-de-la-memoria-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>Con el premio de novela de Casa de las Américas y un segundo lugar en el Rómulo Gallegos, esta novela de Roberto Burgos Cantor venía precedida por grandes pergaminos y se presentaba como una obra de peso. De igual manera, los comentarios había escuchado me hacían pensar que esta novela era un excelente ejemplo de buena literatura. Y sin duda lo es.</p>
	<p>Burgos Cantor alcanza un sitial de honor con esta bellísima novela. La esclavitud, cruel, desalmada, aparece aquí retratada en su cara más dolorosa y humana. Las voces de los esclavos arrancados de su tierra, de sus familias, sus pueblos y antepasados, así como las de los pocos que en el Nuevo Mundo podían entender el martirio que suponía esa expoliación, nos muestran ese mundo infame y atroz en el que la búsqueda de riquezas y prestigio valía más que cualquier otra cosa. Más que la vida, más que el amor. La Cartagena de Indias del siglo XVII es el escenario en donde estos personajes componen el fresco de esa monstruosa empresa que fue la esclavitud.</p>
	<p>La narración, cuidada y bien estructurada, sumerge al lector por completo en un mundo brillante y caluroso, haciendo paralelos,<a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/Burgos-Cantor-La-ceiba-de-la-memoria.png"><img class="alignright size-full wp-image-1570" title="Burgos Cantor La ceiba de la memoria" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/Burgos-Cantor-La-ceiba-de-la-memoria.png" alt="" width="200" height="320" /></a> además, con un mundo más moderno, en donde un escritor busca los rastros de la vida de Pedro Claver y una pareja recorre los campos de concentración nazis, esa muestra más reciente de cuán lejos puede llegar la crueldad humana.</p>
	<p>En el lenguaje reside la principal fortaleza de esta novela. Cada palabra, cada frase, cada párrafo contienen una increíble fuerza expresiva, una música maravillosa que hace de la lectura una experiencia embriagadora. Junto a los pasajes que hacen reflexionar y cuestionar hondos principios, están aquellos que arroban, que conmueven y llegan a sacudir al lector. Son particularmente fuertes y dolorosas las voces de los esclavos Analia Tu-Bari y Benkos Biohó: de las páginas parecen saltar este hombre y esta mujer esclavizados y arrancados de su mundo y cuya única defensa es la memoria, recordar de dónde vienen, quienes son.</p>
	<p>Magistral: es ese el mejor apelativo para el manejo del lenguaje de Burgos en <em>La Ceiba de la Memoria</em>. Éste se convierte en el vehículo para recabar en esa acumulación de capas que es la memoria histórica, un tejido de grandes acontecimientos e historias más pequeñas y personales. Esto, junto a la brillante indagación en lo humano, convierte al libro en una grata experiencia y una valiosísima obra literaria.</p>
	<p>En estas épocas de vampiros adolescentes desabridos y obvios consejos de superación personal disfrazados de literatura, una novela como <em>La Ceiba de la Memoria</em> nos recuerda que aún hay escritores preocupados por su oficio que nos pueden entregar obras de verdadero valor literario, que el lenguaje es tan importante como la historia, y que es en el ser humano mismo, y en sus circunstancias, en donde reside la materia primordial de la buena literatura. Es esta una novela para no dejar pasar, cuya lectura dejará algo a todo aquél que se deje llevar por su ritmo avasallador y su contundencia literaria.
</p>
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		<title>De traiciones y traicionados</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Jan 2010 03:00:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Laura García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[hector abad faciolince]]></category>
		<category><![CDATA[traiciones de la memoria]]></category>

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		<description><![CDATA[El olvido es, ante todo, una forma de matar a las cosas, las situaciones, las personas. La memoria, por el contrario, preserva, cuida, resguarda, da vida a través del recuerdo. Uno lo ve así, facilito, y lo repite como si nada: «el olvido mata, la memoria preserva». Pero no. No es tan fácil. El olvido y la memoria son, por así decirlo, dos enemigos pequeños que se pelean a muerte en el corazón de los individuos y de las sociedades. Los humanos nos negamos a olvidar, pero el olvido nos acecha. Los humanos queremos recordar siempre, pero la memoria es esquiva, se escurre, se esfuma. A veces, cuando envejecen, los humanos olvidan cómo se llaman, qué cosas hicieron en su vida, por qué tienen que comer y beber, y entonces mueren en vida. A veces, los humanos presenciamos esa muerte en vida de otros humanos, producida por el terrible olvido, y nos prometemos que nunca en la vida vamos a olvidar a nada, ni a nadie. A veces podemos cumplir, a veces no.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/traiciones-de-la-memoria-hector-abad-faciolince.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1546" title="traiciones de la memoria hector abad faciolince" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/traiciones-de-la-memoria-hector-abad-faciolince-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>El olvido es, ante todo, una forma de matar a las cosas, las situaciones, las personas. La memoria, por el contrario, preserva, cuida, resguarda, da vida a través del recuerdo. Uno lo ve así, facilito, y lo repite como si nada: «el olvido mata, la memoria preserva». Pero no. No es tan fácil. El olvido y la memoria son, por así decirlo, dos enemigos pequeños que se pelean a muerte en el corazón de los individuos y de las sociedades. Los humanos nos negamos a olvidar, pero el olvido nos acecha. Los humanos queremos recordar siempre, pero la memoria es esquiva, se escurre, se esfuma. A veces, cuando envejecen, los humanos olvidan cómo se llaman, qué cosas hicieron en su vida, por qué tienen que comer y beber, y entonces mueren en vida. A veces, los humanos presenciamos esa muerte en vida de otros humanos, producida por el terrible olvido, y nos prometemos que nunca en la vida vamos a olvidar a nada, ni a nadie. A veces podemos cumplir, a veces no.</p>
	<p>El miedo al olvido es cosa seria y su principal aliado es la distracción, por eso los amantes  sufren cuando un día deben tomar distancia, porque temen a que uno de los dos se olvide del otro, se distraiga y borre de su cabeza primero el sentimiento y luego hasta el rostro del ser amado.</p>
	<p>La memoria también es cosa seria; es tan terrible como el olvido, porque una buena memoria es capaz de respaldar toda una vida con sus cosas buenas y malas y uno a veces quiere olvidarse de lo malo, que se vaya, que no persista con su reaparición constante.</p>
	<p>Hay personas expertas en recordarlo todo. Y las hay en olvidarlo todo. Algunos tienen una memoria prodigiosa y otros la tienen horriblemente malcriada. Yo conozco a un hombre cuya memoria lo traiciona, por mala. Yo diría que más bien es distracción, que él es un irremediable distraído. No es mala voluntad, no, al contrario, me consta que a él le gustaría tener una buena memoria.</p>
	<p>Una vez fui testigo de su mala memoria: fue un día, hace mucho tiempo ya, cuando fuimos a visitar librerías de viejo y me pidió que le recordara el título del libro que quería y… ¡por qué lo quería! A mí me agarró un ataque de risa y él me confesó que su memoria era muy traicionera. Entonces vamos a decir que sí, que efectivamente este es el hombre de la memoria traidora.</p>
	<p>Y tanto lo traicionó la memoria en su vida que, para homenajearla, le dedicó un libro. Él dice en ese libro que una mala memoria <a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/traiciones-de-la-memoria-portada.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1548" title="traiciones de la memoria portada" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/traiciones-de-la-memoria-portada.jpg" alt="" width="189" height="256" /></a>hace tan difuso el pasado como el futuro. Y dice también algo así como que a veces uno no sabe si está recordando o inventando. Es verdad. ¿Quién nos dice que de tanto contar la misma historia no la terminamos inventando? ¿Quién nos garantiza que no estamos exaltando en exceso o denigrando en demasía a esos seres que nos traen tanto buenos como malos recuerdos? ¿Eh?</p>
	<p>No quiero pretender que conozco exactamente los motivos por los que otros escriben, al final cada quien sabe por qué lo hace. Recuerdo que Orhan Pamuk decía en su discurso de recepción del Premio Nobel en 2006: «escribo para ser feliz». Pero yo sospecho, sinceramente, que este hombre del que les hablo y cuya memoria lo traiciona escribe para no olvidar, para acordarse de cosas, de lugares, de personas y personajes. Un día le voy a preguntar, en una de esas y estoy acertando con esto que digo.</p>
	<p>El hombre de la memoria traidora ha revivido en su libro una aventura literaria, una amorosa y una intelectual. La aventura literaria es loquísima y comenzó de forma muy triste el día en que mataron a su padre quien llevaba como único “escudo” un papelito con un poema de JLB, iniciales, claro está, de Jorge Luis Borges. Pero ese escudo al parecer era apócrifo y, veinte años después, cuando el hombre la memoria traidora quiso averiguar la verdad detrás de ese poema tuvo que enfrentarse a las dificultades propias que entraña encontrar el tesoro escondido de un autor tan grande como Borges. Enfrentó a otro poeta colombiano, Harold Alvarado Tenorio, con sus diatribas. Enfrentó a profesores, especialistas, académicos, poetas y todo aquel que le dijo, porque sí y porque no, que el poema no era de Borges, que lamentaban mucho, pero que él deliraba, que estaba loco.</p>
	<p>Casi, casi que abandona la empresa, pero como no lo hizo, recuperó para todos los que sufrimos de serias enfermedades literarias, cinco bellísimos medicamentos, es decir, cinco poemas de Borges para felicidad nuestra.</p>
	<p>La aventura amorosa se esconde detrás de una aventura de inmigrante. Exiliado en Turín, huyendo de lo que él llamará en el siguiente texto «<em>la  barbarie colombiana</em>», el hombre al que la memoria lo traiciona recuerda a Lorenza, una bellísima italiana, alumna de español, que protagoniza por segunda vez una obra suya, porque una vez, hace años ya, él ya había escrito sobre ella en otro libro. El caso es que Lorenza tenía la convicción de que le faltaba, en su colección de amantes, uno que tuviese el <em>fuego  del trópico</em> y he ahí que el hombre de la memoria traidora, que además provenía del trópico, hizo real el mito. Parecería graciosa la aventura amorosa si no estuviese precedida por el recuerdo de un colombiano inmigrante: porque la memoria es traidora cuando quiere serlo y cuando los colombianos somos inmigrantes la memoria se empeña en afirmarse y el recuerdo – sobre todo de las malas experiencias – persiste siempre, haciéndonos listas de todas aquellas cosas que se nos enrostran y enrostrarán de por vida por el sólo hecho de tener un papel que dice que accidentalmente nacimos en un determinado lugar.</p>
	<p>La aventura intelectual es lejos mi favorita, porque el hombre cuya memoria lo traiciona se pregunta en este artículo qué hubiese sido si hubiese tomado determinados caminos. Así también se lo preguntaba en su momento don Miguel de Unamuno y le dio un nombre a eso “ex – futuros”. Al respecto de los “ex – futuros” don Miguel dijo esto: «<em>Siempre me ha preocupado el problema de lo que llamaría mis ‘yos ex futuros’, lo que pude haber sido y dejé de ser, las posibilidades que he ido dejando en el camino de mi vida. Sobre ello he de escribir un ensayo, acaso un libro. Es el fondo del problema el libre albedrío. Proponerse un hombre el asunto de qué es lo que hubiese sido de él si en tal momento de su pasado hubiera tomado otra determinación de la que tomó, es cosa de loco. Tiemblo de tener que ponerme a pensar en el que pude haber sido, en el ex futuro llamado Unamuno, que dejé hace años desamparado y solo…</em>»</p>
	<p>A mí me encanta este juego. Me fascina. El hombre de la memoria traidora se preguntó una vez qué habría sido de su vida si se hubiese quedado viviendo en Turín, especializándose hasta «<em>en la pata coja  de Quevedo</em>», así como don Miguel se preguntaba si «<em>Werther no sería el ex – futuro suicida de Goethe</em>». A mí me gusta esta aventura intelectual que emprendió el hombre de la memoria traidora, porque le descubrí una variante muy interesante: los “ex – futuros” literarios, tal vez porque siempre, siempre, me ha gustado imaginar, en cada línea que escribo, que alguna vez fui La Maga y que Horacio me busca con ansias, pero no en el Pont des Arts.</p>
	<p>Y bueno, como se habrán dado cuenta al llegar a esta línea, las historias del hombre cuya memoria lo traiciona no se caracterizan precisamente por carecer de recuerdos, lo cual nos plantea una paradoja: ¿Será que el hombre de la memoria traidora no es tan desmemoriado? Yo creo que sí lo es, y mucho, pero más bien sucede que se lo escribe todo y se lo escribe tan bien, que puede recordarlo después. O casi, porque un día se te olvidó, Héctor, que querías comprar una novelita por cursi. Y aprovecho para recordártelo ahora, mientras escribo esto, porque entre traicionados por la memoria nos debemos echar una mano.
</p>
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		<title>Sobre “El cojo y el loco” de Jaime Bayly</title>
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		<pubDate>Sun, 03 Jan 2010 04:55:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mauricio Nieto Aguado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[el cojo y el loco]]></category>
		<category><![CDATA[jaime bayly]]></category>
		<category><![CDATA[literatura peruna contemporánea]]></category>

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		<description><![CDATA[El célebre periodista y escritor peruano Jaime Bayly ha llevado a cabo una carrera paralela en la televisión y la literatura. Es conocido por sus programas de entrevistas a personajes de la actualidad tanto peruana como latinoamericana, marcados por un estilo irreverente y provocador. 

En la literatura es conocido por libros como "No se lo digas a nadie", "El huracán lleva tu nombre" o "La mujer de mi hermano", algunos de ellos llevados al cine. con "Y de repente un ángel" resultó finalista del Premio Planeta en 2005. 

La última novela de Jaime Bayly, "El cojo y el loco", cayó en manos de nuestro colaborador en bogotá, Mauricio Nieto, quien nos entrega este comentario. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/Jaime-Bayly.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1469" title="Jaime Bayly" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/Jaime-Bayly-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>Para quienes gustamos de leer es un placer levantarse temprano en las mañanas y comprobar que estamos de vacaciones y que, para nuestra suerte, se vienen días con muchas horas disponibles para disfrutar de un libro que nos tendrá atrapados durante toda una mañana y, si es posible, nos consumirá el día. Lástima que a veces el libro no valga la pena.</p>
	<p>Acabo de terminar la última novela de Jaime Bayly, &#8220;El cojo y el loco&#8221;, título que hace referencia a los dos protagonistas de la obra. Dos hombres que por cuestiones de la vida son aislados por sus familias ricas, bien posicionadas en la alta sociedad de Lima. Bobby es un tipo atemorizador, quien se decide a “romper culos” justo después de que le rompen el culo a él durante el trayecto a un internado en Inglaterra.</p>
	<p>Pancho es un loco que nació no sólo loco sino feo y tartamudo. Sus padres, Don Ismael y Doña Catalina lo odiaron desde el mismo instante de su llegada al mundo.</p>
	<p>Estos dos personajes nunca se juntan pero los une la tragedia. Dos historias inmersas en el sexo y en la violencia explícitas, recurso facilista que atrapa a lectores incautos y desprevenidos criados por la televisión. La estética narrativa es tan desprolija, que no le importa al autor saturar al lector, en tan sólo un breve fragmento, por ejemplo, con un lenguaje soez hasta el hartazgo, convencido de que con ello le da más fuerza al personaje, o deja más clara su situación miserable (en el caso del loco, por ejemplo). Creo que es necesario disponer de un estilo cuidadoso incluso si lo que se quiere es reflejar la vulgaridad de determinadas circunstancias.</p>
	<p>De esta forma, Bayly perpetra fragmentos como este, por citar sólo un ejemplo de muchos que subrayé: «<em>Una noche, los gritos de <a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/el-cojo-y-el-loco1.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1471" title="el cojo y el loco" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/el-cojo-y-el-loco1.jpg" alt="" width="198" height="311" /></a>éxtasis del loco fueron tan desaforados que don Ismael se levantó de la cama, sacó la pistola y la linterna y terminó entrando al cuarto del servicio e iluminando a su hijo que culeaba con Juana, la mormona. Enterada de que su hijo, el loco tartamudo, andaba copulando con las cholas del servicio, doña Catalina tuvo un ataque de pánico (que entonces no se conocía como ataque de pánico sino como patatús) y ordenó que Juana fuese despedida y que el loco arrecho de su hijo fuese enviado de inmediato a la hacienda que tenían en Huaral, a cuatro horas en auto al norte de Lima, y se quedase a vivir allí. Su esposo Ismael estuvo de acuerdo y dio instrucciones para que las mujeres que trabajaban en su hacienda no se acercasen al loco, porque sabía que terminaría metiéndoles la pichula a todas las campesinas del valle y a las gallinas y ovejas en caso de extrema necesidad. Fue así cómo el loco, con apenas doce años, dejó de vivir en Lima y fue expulsado a la hacienda de sus padres en Huaral, donde lo trataban como si fuera un peón mas, obligado a levantarse al alba y a cumplir con las faenas del campo, que él sabía cumplir sin quejarse, aunque sobándose la pinga a cada rato.</em>»</p>
	<p>La narración es por ratos trepidante, pero no tiene ningún atisbo de profundidad y la construcción de los personajes no va más allá que de lo superficial, de esa cosa morbosa que pueden generar dos tipos “raros”. Esto es una consecuencia del personaje en el cual quiere convertirse Jaime Bayly: una diva que no recibe entrevistas en vivo y que restringe los temas de las preguntas que le harán. Un tipo de escritor liviano, como es liviana su calidad periodística.</p>
	<p>Tal vez no debo concluir esto con una comparación, pero no me puedo resistir a decirlo:  comencé a leer otro libro: &#8220;Los Ejércitos&#8221; de Evelio Rosero. A esta novela sí se le nota un trabajo de pulimiento en el lenguaje; una preocupación por que su historia no termine convertida en una caricatura, especialmente si tenemos en cuenta que toca un tema tan delicado como lo es el de la violencia colombiana.</p>
	<p>Definitivamente, ahora que me encuentro en período de vacaciones de la Maestría es tiempo para ponerme al día con las lecturas. Las buenas y las malas.
</p>
]]></content:encoded>
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		<title>No te duermas que hay serpientes</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Dec 2009 02:54:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Seror</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[daniel everett]]></category>
		<category><![CDATA[lenguas indígenas]]></category>
		<category><![CDATA[lingüistas]]></category>
		<category><![CDATA[mitología]]></category>
		<category><![CDATA[noam chomsky]]></category>
		<category><![CDATA[piraha]]></category>

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		<description><![CDATA[El lingüista Daniel Everett convivió durante casi treinta años con la tribu de los pirahá, en el Amazonas, y estudió en profundidad sus costumbres y, por supuesto, su lengua. Las conclusiones a las que llegó generan bastante encono en el mundo de la lingüística, pero el proceso de investigación y lo que halló durante él fueron fascinantes y quedaron consignados en un libro de sugerente título: "Don't sleep, there are snakes". Carlos Seror lo leyó y acá nos cuenta por qué es tan meritorio el trabajo de Everett. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/piraha-daniel-everett.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1415" title="piraha daniel everett" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/piraha-daniel-everett-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>Esta vez quiero contarles sobre un libro que me ha apasionado desde la primera línea. Lo descubrí buscando en Amazon obras de Daniel Everett, el polémico estudioso de la lengua de los pirahá. En casi treinta años de convivencia discontinua con la tribu amazónica de los pirahá, Everett ha llegado a la conclusión de que al menos una lengua hablada por seres humanos no es recursiva. Sus conclusiones, naturalmente, han puesto a la grey chomskyana en pie de guerra.</p>
	<p>Pero no sólo ha descubierto eso. Los pirahá son refractarios al concepto de número y al aprendizaje de otras lenguas, no tienen nombres específicos para los colores, no conservan mitos ni recuerdos de sus antepasados y carecen de sentimentos religiosos. Inicialmente, Everett acudió a aquella tribu como misionero de una congregación protestante. Su misión: aprender lo suficiente de su lengua para traducir la Biblia al pirahá.</p>
	<p>El título del libro es seductor: &#8220;Don&#8217;t sleep, there are snakes&#8221;. La selva está plagada de insectos y alimañas, y abandonarse al sueño en una cabaña rodeado de mosquitos, serpientes y arañas venenosas no debe ser cosa apetecible. Sin embargo, no es sólo eso lo que induce a los pirahá a dormir lo menos posible. Los pirahá consideran el sueño como un acto de debilidad y, posiblemente, una pérdida de tiempo. En la selva la vida es dura, y la esperanza de vida, breve. Los pirahá pasan las noches en torno al fuego, bromeando y charlando, y rara vez se permiten el lujo de dormir varias horas seguidas. Por eso, un tanto irónicamente, su forma de decir &#8220;hasta luego&#8221; es precisamente la frase que da título al libro: &#8220;No duermas; hay serpientes&#8221;.</p>
	<p>La formidable dificultad de la lengua pirahá, acentuadamente glotal, carente de oraciones subordinadas y construida con un número <a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/Daniel-Everett-and-piraha.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-1416" title="Daniel Everett and piraha" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/Daniel-Everett-and-piraha-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>exiguo de vocales y consonantes, indujo a Everett a estudiar lingüística y, con el correr de los años, a publicar sus conclusiones en varios artículos científicos. Según Everett, la estructura mental de los pirahá está condicionada por un principio extralingüístico (él lo llama &#8216;cultural&#8217;): no procesar mentalmente ninguna afirmación que no provenga de su propia experiencia, o de un interlocutor vivo a quien ellos conozcan personalmente. El carpe diem como forma de conocimiento.</p>
	<p>Este principio explicaría que los pirahá no conserven, no ya leyendas, sino ni siquiera recuerdos de sus antepasados. Y, por supuesto, las dificultades insalvables con que Everett se encontró para referirse a un personaje tan remotamente indirecto como Jesucristo.</p>
	<p>Con el tiempo, Everett fue olvidándose de la Biblia. El descubrimiento de una filosofía de la vida -y de una organización social- aligerada de los rígidos imperativos morales de su religión lo fue alejando cada vez más de sus orígenes. Los pirahá llevaban una vida dura, y pocos llegaban a viejos, pero eran felices. Finalmente, un día decidió hablar: había perdido la fe.</p>
	<p>La decisión, imposible de aplazar por más tiempo, cambió su vida. Su familia, su trabajo y sus fuentes de ingresos estaban inseparablemente unidos a su religión. Desaparecida la fe, había que reconstruirlo todo. Su mujer se divorció de él, y los misioneros le retiraron el subsidio. Everett no era ya un evangelizador que aspiraba a conducir a aquellas criaturas por el camino del bien. Eran los pirahá quienes, sin saberlo, lo habían conducido a él a un territorio inesperado: el reino del dios Pan.
</p>
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		<title>Winston S. Churchill: el escritor</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Dec 2009 03:20:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Peralta Merino</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[george steiner]]></category>
		<category><![CDATA[historiografía]]></category>
		<category><![CDATA[literatura política]]></category>
		<category><![CDATA[premio nobel literatura]]></category>
		<category><![CDATA[segunda guerra mundial]]></category>
		<category><![CDATA[winston churchill escritor]]></category>
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		<description><![CDATA[En 1953, la Academia Sueca galardonó a Winston Churchill con el Premio Nobel de Literatura. Las voces contrarias no tardaron en llegar e importantes intelectuales, como George Steiner, criticaron a la Academia por su elección. Entre otros, se adujo que Churchill no era un escritor como tal, sino a lo sumo un historiador y el género en que cabían sus obras no era precisamente el literario. 

Este ensayo del abogado mexicano y colaborador de 6Columnas.com, Alberto Peralta, aborda los principales aspectos de "La Segunda Guerra Mundial", una de las principales obras de Churchill y nos entrega una mirada diferente sobre las posibilidades que caben dentro de ese enorme y vasto mundo que es la Literatura.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p align="right">«<em>Si el Imperio Británico con su pléyade de colonias sobrevive mil años,</em></p>
	<p align="right"><em>dentro de mil años se dirá que éste</em></p>
	<p align="right"><em>fue el momento más grande de su historia</em>»</p>
	<p><img class="alignleft size-medium wp-image-1280" title="Winston Churchill 2" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/Winston-Churchill-2-280x120.jpg" alt="Winston Churchill 2" width="280" height="120" />En 1953, la Academia Sueca galardonó a Winston Spencer Churchill con el premio Nobel de literatura, distinción que ha sido materia de innumerables críticas a lo largo del tiempo.</p>
	<p>Voces tan autorizadas como la  de George Steiner, el célebre autor de <em>La muerte de la tragedia</em>, han engrosado la crítica al galardón otorgado al ex Primer Ministro de Gran Bretaña; voces que han considerado que distinguir con el  Premio Nobel de Literatura a obras de retórica política – o de historiografía, como ocurrió con el otorgado en 1902 a Theodor  Mommsen por su monumental  <em>Historia de Roma</em> –, constituyen un demérito para el cultivo de las letras.</p>
	<p>La composición sinfónica y la novela han constituido las más acabadas expresiones culturales de la civilización burguesa y se erigen, por ende en nuestros paradigmas de valoración cultural. Por el contrario,  la antigüedad clásica expresaba su sentir literario a través de la poesía, el cuento y el teatro; y así mismo por medio de la retórica como género literario, no en balde, a la fecha, recordamos la oratoria civil de la antigüedad emblematizada por Demóstenes y Cicerón,  así como la oratoria sagrada representada por San Juan Crisóstomo Y  el Apóstol San Pablo.</p>
	<p>Obras novelísticas como  <em>El Satiricón</em> de Petronio o el genero pastoral<em> de Dafnis y Cloe</em> de Longo, surgen hasta el período Helenístico y demás está decir que no constituyen las máximas expresiones literarias de la antigüedad.</p>
	<p>Los discursos pronunciados por Churchill durante la guerra forman parte de la memoria colectiva de la humanidad; la fuerza de su <img class="alignright size-medium wp-image-1278" title="Winston Churchill" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/Winston-Churchill-280x120.jpg" alt="Winston Churchill" width="280" height="120" />composición idiomática resuena en nuestros días, acaso con mucho mayor fuerza de la que pudiera pregonarse respecto a los textos escritos por Romand Roland, Anatole France, Selma Lagerlöff, o por muchos otros autores galardonados con el Premio Nobel de Literatura y hundidos hoy por hoy en el más absoluto olvido.</p>
	<p>En <em>La Segunda Guerra Mundial</em>, Curchill rememora episodios fundamentales del pasado no tan lejano y describe en algunos pasajes las sanciones que fueran impuestas a la Italia fascista con motivo de la ocupación de Abisinia por parte del comité de la Sociedad de Naciones, bajo la influencia de la políticas del Primer Ministro Baldwin, y a las que Churchill no vacila en calificar de erradas.</p>
	<blockquote><p>«<em>Se prohibió escrupulosamente</em> – recuerda Sir Winston – <em>la exportación de aluminio a Italia, cuando éste era prácticamente el único metal que Italia producía en cantidad que superaba sus necesidades internas. En nombre de la justicia pública se vetó duramente importar a Italia chatarra y mineral de hierro, pero como la industria metalúrgica apenas las utilizaba y no se puso ningún obstáculo al envío de cizalla de acero y lingotes de hierro, esto no le importó en absoluto. De modo que estas medidas tan aparatosas en realidad no fueron sanciones para paralizar al agresor sino simplemente la sanción poco entusiasta que el agresor estaba dispuesto a soportar porque, de hecho, aunque onerosas, estimulaban su espíritu bélico</em>».</p></blockquote>
	<p>En cambio el petróleo, sin el que no se hubiera podido mantener la campaña de Abisinia, siguió entrando libremente porque se entendía que suspender su envío implicaba la guerra”</p>
	<p>Ante la ocupación alemana de Noruega, Churchill recuerda las palabras expresadas por Chamberlain.</p>
	<p><img class="alignleft size-medium wp-image-1277" title="Winston S. Churchill" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/Winston-S.-Churchill-280x120.jpg" alt="Winston S. Churchill" width="280" height="120" />Los ministros franceses vinieron a Londres para asistir a una reunión del Consejo Supremo de Guerra, el veintiocho de mayo, que Chamberlain inauguró con una descripción completa y clara del panorama según su punto de vista. Dijo entonces que Alemania tenía dos puntos débiles: el abastecimiento de hierro y el de petróleo.</p>
	<p>También se refirió a los yacimientos petrolíferos de Rumanía y Batú, a los que se debía negar el acceso a Alemania, de ser posible, por medios diplomáticos.</p>
	<p>Llegó a la conclusión de que los aliados debían colocar minas en las aguas territoriales a lo largo de la costa Noruega y posteriormente obstaculizar,  mediante una acción similar, el mineral que se transportaba desde el Puerto de Lulea a Alemania; destacó, además, la importancia de dificultar el suministro a Alemania de petróleo Rumano.</p>
	<p>Nos dice Churchil que en medio de los combates por Dunkerque se dio una sesión conjunta de los gabinetes de guerra de Francia y Gran Bretaña en la que se analizó la participación de Italia en dicho teatro de operaciones y en la que estuvo plenamente de acuerdo con el análisis de la situación expresado por el Primer Ministro Reynaud de Francia.</p>
	<blockquote><p>«<em>Los aliados tenían que atacar en seguida, ante lo que el almirante Darlan dijo que tenía preparado un plan para el bombardeo naval y aéreo de las reservas petrolíferas de Italia, almacenadas sobre todo a lo largo de la costa entre la frontera y Nápoles</em>»</p></blockquote>
	<p>Churchill rememora que al comenzar las hostilidades, Irak rompió relaciones  con Alemania pero no le declaró la Guerra, y que con respecto a Italia, ni siquiera se dio la conducente  ruptura de <img class="alignright size-full wp-image-1281" title="segunda guerra mundial" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/segunda-guerra-mundial.jpg" alt="segunda guerra mundial" width="166" height="247" />relaciones diplomáticas. Ante tales circunstancias, la delegación italiana se convirtió en el principal centro de propaganda del «Eje» contando con la colaboración del Mufti de Jerusalém quien había huido de Palestina y quien emprendió una férrea labor de agitación en contra de los intereses  británicos y sionistas.</p>
	<p>Ante tal panorama, el Ejército Británico se vio constreñido en agosto de 1940 a aplastar a la brevedad una rebelión en Irak, ya que, reflexiona Churchill, «si los alemanes lograban el control, Egipto con su zona del canal y las refinerías de petróleo de Abadán quedarían bajo la amenaza constante de ataques aéreos y peligraría la comunicación por tierra de los aliados entre Palestina e Irak.</p>
	<blockquote><p>«<em>El plan alemán para provocar una  rebelión en Irak y dominar fácilmente esta amplia zona se vio frustrado por un pequeño margen. Evidentemente, tendrían a su disposición una fuerza aerotrasportadora proporcionada por Siria, Irak y Persia con sus  valiosos yacimientos petrolíferos. Hitler podría haber alargado la mano muy lejos, hasta la India, y haberse acercado a Japón</em>».</p></blockquote>
	<p>Todo lector de  la obra de Churchill encontrará incongruencias con aquellos que hayan defendido el falaz  argumento de que el petróleo no es más que una simple mercancía común y corriente, solamente una simple mercancía común y corriente y nada más que una simple mercancía común y corriente.</p>
	<p><em>La Segunda Guerra Mundial</em> es la obra fundamental de Sir Winston Spencer Churchill. De su lectura acaso alguien podría concluir que quizá tuviese razón George Steiner, en el sentido de que la Academia Sueca  jamás debió galardonar con el Premio Nobel de Literatura al ex Primer Ministro Británico, reservándose tal distinción para  los cultivadores del género novelístico. Conclusión en la que, por lo demás, y en lo personal, estaría en total desacuerdo
</p>
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		<title>Carlos Fuentes en la FILSA 2009: “En Chile entré a la Literatura en lengua castellana”</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Nov 2009 03:17:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Laura García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias de Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Perfiles]]></category>
		<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
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		<category><![CDATA[violencia]]></category>

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		<description><![CDATA[De paso por la Feria Internacional del Libro de Santiago 2009, el laureado escritor mexicano Carlos Fuentes vino a presentar su obra “Adán en Edén”, una novela en la que toca los sensibles temas del narcotráfico y la violencia que aquejan al México actual. En conversación con el periodista y escritor Arturo Fontaine y la periodista Cecilia Rovaretti, Fuentes habló del poder, de la libertad y de la marca que dejó haber vivido parte de su juventud en Chile.

6Columnas.com estuvo presente en este evento y aquí les traemos un resumen de lo más destacado que dijo el maestro.

Con esto concluimos toda la cobertura de la Feria del Libro de Santiago en su versión 2009. Pueden leer todos los artículos en la sección “Especiales” de nuestro sitio.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><img class="alignleft size-medium wp-image-1028" title="carlos fuentes 8" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/11/carlos-fuentes-8-280x120.jpg" alt="carlos fuentes 8" width="280" height="120" /><em>El maestro mexicano Carlos Fuentes &#8212; el más esperado de la Feria, sin duda &#8212; llegó para presentar su obra “Adán en edén”. Con él conversaron Arturo Fontaine y Cecilia Rovaretti. Rebosante de buen humor y de energías a sus 81 años, Carlos Fuentes se explayó sobre esta su última novela en la que aborda los temas más espinosos de la actualidad mexicana: el narcotráfico, la violencia, el crimen. Pero también habló de la literatura, de la novela como “género de géneros” y regaló a todos los asistentes a su presentación en la Sala de las Artes motivos para reír con sus ocurrencias, entre otras, decirle a los presentadores al final de cada una de sus intervenciones “no sé si contesto bien a su pregunta”. Adán en edén es la narración en primera persona de Adán Gorozpe, un millonario que llegó al poder económico gracias a un muy buen casamiento y quien fue tentado también por el poder político, gracias a una propuesta de su antagonista, el corrupto Adán Góngora. La novela está compuesta por una trama de misterio, pero con un final abierto, y las reflexiones de Adán Gorozpe como voz principal giran en torno al tema del poder, su naturaleza, la libertad y también aspectos de su vida y de cómo se ve a si mismo cuando ya tiene tanto poder. ¿Qué más decir? No le queda mucho a esta cronista, es mejor que hable el maestro.</em></p>
	<p><strong>Los poderes que hay en “Adán en edén”.</strong></p>
	<p>«En la novela hay muchos poderes y yo creo que el menor es el poder literario porque se engaña mucho a sí mismo, es un poder que<img class="alignright size-full wp-image-1029" title="carlos fuentes 6" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/11/carlos-fuentes-6.jpg" alt="carlos fuentes 6" width="252" height="267" /> se cree poder y no es tan poder. Aquí hay la historia de un hombre, el hermano de la protagonista, Abelardo, a quien su padre regaña, porque su padre es el rey del biscocho, es un hombre que ha hecho fortuna con panaderías. Y regaña a su hijo por que no se dedica a a los negocios por que no hace dinero ,que quieres ser, eres un vago, lo trata my mal. Entonces el sale a buscar trabajo Primero se acerca al mundo literario le va muy mal y luego se acerca al mundo de la televisión y le va peor. Finalmente entra a un mundo seudo-religioso místico. En el que descubre una veta e n un niño  que se presenta como el niño dios. No engaño a nadie yo soy un niño que va a la escuela, tengo 11 años y me pongo una peluca rubia unas alitas y salgo a predicar y la gente me sigue y se reúne en Insurgentes y me oyen. Entonces él decide ser un poco el gerente de este niño dios, habiendo fracasado en su intentos de obtener el poder literario o el poder de los medios de comunicación.</p>
	<p>El tema del poder en esta novela pues es central. Esta es una novela muy periodística  en el sentido de que me propuse hacer una novela basada mucho en noticias. La literatura, la novela ha sido siempre un terreno muy vasto, un género de géneros.»</p>
	<p><strong>La presencia femenina de “Adán en edén”</strong></p>
	<p>Cecilia Rovaretti le pidió a Carlos Fuentes que hablara un poco sobre la presencia femenina en esta novela y él dijo:</p>
	<p><img class="alignleft size-medium wp-image-1030" title="mesa carlos f" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/11/mesa-carlos-f-280x120.jpg" alt="mesa carlos f" width="280" height="120" />«La novela es narrada por Adán en primera persona, y eso ya le da un tono a la novela porque da a entender Adán todo lo que es, pero el lector sabe más sobre Adán de lo que Adán quiere decirnos, lo cual es un juego dentro de la novela que puede ser eficaz o no. Adán tiene estas relaciones con su familia, con el mundo y finalmente con el poder y con el crimen, porque al cabo de cuentas su gran antagonista es un hipotético jefe de la policía, que es Adán Góngora, es otro Adán que además seduce a la mujer de Adán Gorozpe, con lo cual Adán se siente muy halagado de quitarse a Priscila de encima, que es una señora bastante terrible, aburrida y grosera y tonta sin saberlo, ¿verdad?. Y su mundo es su mundo privado con Ele, entonces hay muy poca presencia de las mujeres en la novela porque es una novela que tiene sobre todo un trasfondo de crimen un trasfondo de violencia y un primer plano grotesco, un poco de comedia negra si se quiere, y un narrador que es más de lo que él dice pero que es tanto como el lector sospecha y sabe Y ahí es donde las cosas se complican un poco sobre todo en las relaciones con Ele que Cecilia le atribuye la feminidad pero no sabes, nunca se dice en la novela si Ele es un hombre o una mujer.»</p>
	<p><strong>El tiempo e</strong><strong>n la novela</strong></p>
	<p>«Uno al escribir una novela está anclado en su momento, en su tiempo y en su espacio. Pero está tentado, a veces sin quererlo, de <img class="alignright size-medium wp-image-1031" title="mesa carlos fuentes" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/11/mesa-carlos-fuentes-280x120.jpg" alt="mesa carlos fuentes" width="280" height="120" />escribir también para el pasado y para el porvenir. Yo creo que de los tiempos humanos el presente es el lugar de todos los tiempos, en el presente recordamos y eso es el pasado, en el presente deseamos y eso es el porvenir y esta novela no escapa a ese signo novelesco en el que se apuesta que la novela va a recuperar algo del pasado porque ella misma va a ser pasado muy pronto. Don Quijote se publicó en 1602- 3 y bueno está vivita y coleando y antes de don quijote no era imaginable el mundo de don quijote hasta que aparece la novela y tiene una vida propia y una vida que se ancla en el pasado porque es heredera de la picaresca, del Lazarillo de Tormes, de las novelas de caballería, de todos los géneros, pero también se dirige al lector futuro, yo siempre he sostenido que el próximo lector de don quijote aún no nace, la novela está hecha para el lector del porvenir, no con una intención programática de cervantes, es así, esa novela pervive y está esperando siempre la aparición del siguiente lector y yo creo que este es el gran secreto de la escritura: escribir sin quererlo de una manera no programática para el escritor posible, el escritor que no ha nacido sí, pero también el escritor posible en un mundo actual, es un propósito que le da su vigor  a la novela, que le da su fuerza.</p>
	<p>(…)¿Qué hay en un nombre? es lo que uno se pregunta; ¿qué hay detrás de un nombre? ¿por qué escribe uno? ¿por qué pone uno nombres? ¿por qué bautiza uno a toda una pléyade de personajes? Porque es lo que reclama el presente, y lo reclama porque el presente quiere recordar y porque el presente quiere desear y cuando unimos esos tres tiempos en una novela, es cuando hacemos el arte de la novela, la novela es inseparable del tiempo, no es historia pero es tiempo. Ha habido tiempos sin novela, pero nunca ha habido una novela sin tiempo una novela que se define a si misma por haber retratado el tiempo.»</p>
	<p><strong>Sobre el surgimiento del narrador de Adán en edén</strong></p>
	<p><img class="alignleft size-full wp-image-1032" title="carlos fuentes 2" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/11/carlos-fuentes-2.jpg" alt="carlos fuentes 2" width="193" height="249" />«Y uno tiene un plan general, más o menos sabe cómo empieza, pero no sabe lo que va a pasar terminar mas tarde. A mi me sucede una cosa y es que soy bastante disciplinado y digo en la noche: ‘bueno me siento y este va a ser mañana mi trabajo y este es mi capítulo’, y me acuesto y duermo y me levanto y me siento y me sale algo completamente distinto. Hay elementos pero hay algo novedoso, algo que no había previsto, algo que viene del sueño, del inconsciente del subconsciente, de la pesadilla de una memoria resucitada, no sé de donde hay algo que añade la novedad ante el propio autor, el propio autor se sorprende de cosas que no estaban previstas y que aparecen de repente en la página, bueno, eso he tratado en esta novela de atribuírselo al propio narrador que el narrador sepa muchas cosas pero no todas (…) Si yo escribo esta novela con un personaje que sabe lo que va a pasar sería la novela más aburrida del mundo y tendría tres páginas además, no más. En cambio lo que produce la intriga es que el propio narrador está asombrado de lo que sucede, siente que tiene un gran poder pero no un poder total, que se le escapa  constantemente, por eso lee tantos periódicos, es una novela de un lector de periódicos, (…) hay mucha información de hechos nimios o hechos grandes en la novela que son los que finalmente le permiten a la novela revelarse como novela. Porque hay hechos de un señor que perdió un globo que fue a dar a quien sabe donde… qué se yo, veinte mil cosas que suceden, pero luego hay un misterio de la novela propiamente dicha y esto se resuelve en Buenos Aires cuando dos personajes que son escritores que son Sergio Ramírez y Tomás Eloy Martínez se sientan a discutir una novela que se llama “Adán en edén”, que es la novela que estamos leyendo y discuten sobre qué es esta novela y dónde va a ir a dar esta novela y qué significa de manera que la novela se vuelve tema de la noticia se vuelve el tema que discuten dos escritores en una nevería de Buenos Aires, todos son niveles que le dan a la novela pues una pluralidad de direcciones, de sentidos de significados, a fin de que la novela no termina. A mi me irritan mucho las obras terminadas, por eso me es imposible leer novelas de misterio, con Agatha Christie al final sabemos todo lo que hay que saber, se explica hasta el último detalle de quién es el asesino porqué asesinó se cierra el libro y ya no hay misterio y en consecuencia el libro se olvida muy pronto es muy difícil recordar la trama de novelas policiales por ese motivo, porque son novelas cerradas. En cambio yo quisiera escribir al estilo de muy grandes escritores novelas que finalmente les son entregadas a ustedes, al lector, es el lector el que termina la novela, es el lector el que le da su fin a su novela, o no se lo da, puede dárselo o puede no dárselo, pero la novela permanece como una gran puerta abierta, en la que no es el escritor el que concluye y dice fin aquí termina sino el que abre la puerta final al lector y a los lectores y a los descendientes de los lectores y posiblemente al futuro mismo, entonces por eso la novela termina como termina, sin cerrarse totalmente sino abriendo esta puerta que abren en una nevería de buenos aires Sergio Ramírez y Tomás Eloy Martínez.»</p>
	<p><strong>La actualidad que circula por “Adán en edén” y la mirada personal del autor.<br />
</strong></p>
	<p>«Toda novela tiene que tener un espacio, es inevitable y la actualidad se cuela por muchos lados. El Quijote, para volver a ese <img class="alignright size-full wp-image-1033" title="carlos fuentes 4" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/11/carlos-fuentes-4.jpg" alt="carlos fuentes 4" width="219" height="218" />ejemplo, está lleno de la actualidad de la monarquía de Felipe II que es cuando se escribe la novela. Y la novela no hace referencia alguna a los temas consagrados por la monarquía austríaca de España, al contrario, los evita y nos da todo lo que la monarquía prohibió sin decirlo, toda la burla, el antidogmatismo, la realidad alternativa, que está prohibida por la inquisición la trata Cervantes de una manera dulce simpática, entonces hay dos maneras de leer una novela, por lo que la novela dice y por lo que la novela deja de decir. Lo que la novela dice no es forzosamente lo que dice el autor aunque el autor lo escribe, esos son los misterios de la novela, que uno se suelta y deja correr una serie de cosas que no corresponden precisamente al pensamiento que expreso por otro lado en artículos de prensa, entonces soy muy claro respecto que es esto y esto y esto.  Aquí hay una especie de accidente continuo en esta novela, de una realidad que se cuela que impide a los personajes ser lo que quisieran ser, que les mete zancadillas que les inventa caídas, patrañas, toda una serie de accidentes que permiten que el mundo político y social de la actualidad esté presente con un factor creativo de la novela. Con un factor que le impide a un personaje ser lo que quisiera ser y usar el poder como le gustaría usarlo porque hay una realidad que le dice ‘chinga tu madre, así no’. Y no. Le impone verdades, le impone caminos, para eso está eso ahí para referirse al personaje y decirle al personaje te enfrentas a este mundo tú no lo hiciste o si lo hiciste contribuiste a hacerlo pero este mundo te está imponiendo condiciones señalando caminos y qué haces con él la respuesta es una novela. Es esencial para entender esta novela saber que hay un mundo afuera de los personajes un mundo que niega a los personajes que los entorpece, que se burla de ellos, que les impone necesidades miserias accidentes de todo tipo. Nadie escapa de esto.</p>
	<p>Y yo lo vivo como escritor. Escribo una novela que no puede ser solo mi voz. En una novela le doy un gran margen de libertad a lo que no soy yo a lo que piensan otros. A lo que los personajes deciden hacer y decir o dejar de hacer y dejar de decir (…) Hay un margen de autonomía de la novela y la propia novela se escapa de las manos del novelista y se desarrolla y le crea obstáculos no tanto al novelista, sino a los personajes de la novela que quisieran un mundo determinado y seguir un camino cierto y no pueden porque hay otros hombres y otras circunstancias que le están diciendo por ahí no detente regresa desvíate así se escribe finalmente una novela con todos esos accidentes de la vida real que los sufrimos todos pero que indican que el novelista no es el rey de la creación que no es el dueño de su propio material que el material se le escapa se le impone. Hay un elemento lúcido, lógico de la escritura, pero otro lado muy misterioso que es el más bonito de todos que te viene de una pesadilla, te viene de noche, te viene de las maneras mas raras del mundo y que te dice &#8211; ‘escribe esto – ‘pos no quiero’-‘pos lo escribes’. Y lo escribes.»</p>
	<p><strong>Chile</strong></p>
	<p><img class="alignleft size-full wp-image-1034" title="carlos fuentes 1" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/11/carlos-fuentes-1.jpg" alt="carlos fuentes 1" width="145" height="230" />«(…)Ir a Chile, tomar entonces de Nueva York a Valparaíso, diecinueve días el viaje. Te decían diecienueve días porque el barco hacía paradas en todos los puertos… era un cambio de mundo, yo tuve la gran fortuna de sentir Chile siempre como mi casa, y me hice de muy buenos amigos que conservo hasta hoy.</p>
	<p>Entré muy de lleno a la literatura de lengua española. Teníamos un profesor muy bueno que se llamaba Durán y él era muy consciente de acercarnos a la literatura en lengua castellana. ¿Qué es lo primero que nos da a leer? Baldomero Lillo. Yo recuerdo haber entrado a la literatura en lengua castellana leyendo los retratos populares “Subsole” y “Subterra” de Baldomero Lillo, pero al mismo tiempo nos obligaba a leer a Neruda y a Gabriela Mistral y a Huidobro, de manera que tenía yo un mundo de cercanía a la lengua española que además se complementaba con mi pasión, verdad, pasión, por la política chilena porque no había estado en un país en donde la vida fuese tan agitada, tan intensa tan verbal. Yo no me perdía un mitin del teatro Caupolicán, no me lo perdía por nada, yo quería oír a Marmaduque Grove perorar, a Raúl Morales, a toda la gente de la política de entonces que estaban en el momento de la transición de la muerte de Pedro Aguirre Cerda, en el interinato de Arancibia, y la nueva elección que le dio el poder a Juan Antonio Ríos, Fue un momento muy agitado de la política chilena, Salvador Allende era ministro de salud del gobierno de Arancibia, yo me compenetré muchísimo de lo que es la vida política Latinoamericana gracias a esa experiencia de mi juventud; yo tenia 14 años y me interesaba enormemente lo que estaba pasando. Era yo lector asiduo, asiduo, del Topace me maravillaba que hubiese una revista satírica tan feroz que tratase tan mal a los políticos, no les perdonaba nada.</p>
	<p>En fin que vivir en la avenida de Los Leones ir a la escuela en bicicleta, ver los cambios de estación en Chile, la primavera chilena es una maravilla, como florece todo, la comida chilena, las frutas, los mariscos de Chile, que son únicos porque vienen del agua fría del pacífico y no los tenemos en México, en fin, que toda una cultura una civilización chilena que se volvió parte de mí que hasta el día de hoy es algo que me formó: la siento en mi corazón, en mis tripas, por todos lados circula esa cultura de ustedes esa vida de ustedes que me dio muchísimo.»
</p>
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