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	<title>6 Columnas &#187; Literatura</title>
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	<description>Una Aventura en el Mundo de las Artes y Letras</description>
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		<title>Minas</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Apr 2010 00:31:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Franco Ramos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Narrativa y Poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[En 1999, Jorge Franco Ramos se consagró en Colombia e Iberoamérica con su novela "Rosario Tijeras", a la que sucedieron en éxito "Paraíso Travel" y "Melodrama". Sin embargo, Jorge también se aventura en los 'tramos cortos' y vuelve a 6Columnas.com con esta minificción que desnuda uno de los peores dramas que vive Colombia. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/04/6_columnas2.png"><img class="alignleft size-medium wp-image-1755" title="6_columnas2" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/04/6_columnas2-280x120.png" alt="" width="280" height="120" /></a>Un guerrillero se la pasó todo el día sembrando minas antipersona en los terrenos que lo rodeaban. De regreso al campamento caminó distraído y hasta tarareó una canción. Todavía no pensaba en las piernas, en las manos, en los ojos y en los cuerpos que sus minas destrozarían. Sólo hasta que, por accidente, pisó uno de los explosivos que él mismo había enterrado, sólo ahí, cuando salió despedido en fragmentos por los aires, entendió el verdadero mensaje de su ideología revolucionaria.</p>
	<p><strong>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</strong></p>
	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/jfranco.jpg"><img class="alignright size-thumbnail wp-image-1628" title="jfranco" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/jfranco-100x100.jpg" alt="" width="100" height="100" /></a></p>
	<p><strong>El autor</strong>: <strong><a href="http://www.jorge-franco.com">Jorge Franco Ramos</a></strong> es uno de los más destacados escritores colombianos. Nació en Medellín. Estudió cine en The London International Film School y ha publicado las obras Mala Noche (1997), Rosario Tijeras (1999), Paraíso Travel (2001) y Melodrama (2006). De él dijo Gabriel García Márquez: &#8220;Este es uno de los escritores colombianos a quien yo deseo pasarle la antorcha&#8221;.</p>
	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/carita.gif"><img class="alignleft size-full wp-image-1643" title="carita" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/carita.gif" alt="" width="103" height="103" /></a></p>
	<p><strong>La ilustradora</strong>: <strong><a href="http://hellodevilkaty.deviantart.com">Caterina Salazar Maturana</a></strong> (Devil Katy), nació en 1986 en Linares, Región del Maule, Chile. Es Ilustradora titulada del Instituto ALPES.
</p>
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		<title>Líneas intrascendentes sobre la escritura</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Mar 2010 21:41:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Iván Andrade</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[escritura]]></category>
		<category><![CDATA[gabriel garcía márquez]]></category>
		<category><![CDATA[oficio escribir]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Cómo pensar en la escritura? Lo primero en venir a la mente es el embeleco extraño que es elegir dedicarse a escribir, a crear ficción. Cualquier otra opción parecería más sensata a la hora de ganarse la vida: ser abogado, médico o ingeniero. Y sin embargo, no se puede evitar esa pulsión inmanejable que obliga a juntar palabras, a buscar sonidos, crear personajes. De esto nadie vive, eso se lo hemos escuchado a muchos escritores (a menos claro que uno sea un bestseller), pero poco parece importar. La vocación es la vocación, y ésta en particular es bastante pertinaz e insistente.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/03/gatito-lector-escritor.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1751" title="gatito lector escritor" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/03/gatito-lector-escritor-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>¿Cómo pensar en la escritura? Lo primero en venir a la mente es el embeleco extraño que es elegir dedicarse a escribir, a crear ficción. Cualquier otra opción parecería más sensata a la hora de ganarse la vida: ser abogado, médico o ingeniero. Y sin embargo, no se puede evitar esa pulsión inmanejable que obliga a juntar palabras, a buscar sonidos, crear personajes. De esto nadie vive, eso se lo hemos escuchado a muchos escritores (a menos claro que uno sea un bestseller), pero poco parece importar. La vocación es la vocación, y ésta en particular es bastante pertinaz e insistente.</p>
	<p>La decisión de escribir trae aparejadas otras cosas, no es simplemente sentarse y empezar a teclear, “soplar y hacer botellas”. Lo primero, lo fundamental e insoslayable, es la lectura. Sin importar qué se quiera escribir y cómo, leer es indispensable. No se puede concebir un escritor sin ser antes lector. “Por cada página escrita, cien leídas” es una sentencia bien conocida; en ella se encierra una gran verdad del oficio: sin leer, difícilmente es posible hacer literatura. La lectura de otras obras literarias (e incluso de filosofía, historia, etc.) es fundamental en la medida que permite acercarse a los temas y a las formas. Es posible ver así los senderos transitados por otros escritores y tomar de ese tránsito aquello de utilidad para la construcción de una nueva obra.</p>
	<p>Ahí nace el gusto por escribir, en la exploración de lo que otros han escrito; pero ahora viene la verdadera prueba: enfrentarse a la hoja en blanco. Si bien puede tenerse una cierta facilidad para contar algo (eso conocido como talento), lo cierto es que la literatura requiere toda una disciplina y una serie de técnicas que hacen de la narración una verdadera obra de arte. Aunque los intereses y convicciones del escritor se hacen presentes, es innegable que cada historia requiere una forma y unos recursos para contarla de la mejor forma posible. La primera persona, la tercera, los diálogos, el tiempo en que se cuenta, etc., son todos elementos a definir para lograr la óptima construcción del texto. Y saber de lo que se habla; fue William Burroughs quien dijo alguna vez que más escritores fracasan por no saber de lo que hablan que por cualquier otro motivo. El escritor debe conocer su tema a fondo, ya sea de tecnología, medicina, criminología o maternidad de gallinas.</p>
	<p>Escribir tiene sus técnicas. Aunque prime la visión de la inspiración artística y los trances de creación, innegablemente para escribir hay que apropiarse de unas herramientas y trabajar. Cuando la musa llegue, mejor estar al frente del teclado, o con el bolígrafo y el papel. Hay que tachar, borrar y volver a hacer. Reescribir una y otra vez. El sentimiento es importante, pero si se escribe sólo con las entrañas, sale lo que de las entrañas debe salir.</p>
	<p>Hacer literatura es complejo y demandante, y este oficio, además, tiene la particularidad de que entre más se practica, más difícil se hace. La creciente conciencia del lenguaje y de la técnica hace que escribir se haga más complicado cada vez, pues los problemas se identifican de antemano y se es más cauto a la hora de elegir tal o cual palabra. No obstante, tras las dificultades y preocupaciones, yace un increíble placer: el de crear con la palabra. El “incurable vicio de contar” del que habló García Márquez está presente en el que a escribir se dedica, es el origen de todo. Y así seguimos con el embeleco, así no haya recompensas a la vista.
</p>
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		<title>Sergio Ramírez &#8220;Para mí la izquierda es otra cosa y pasa necesariamente por la democracia&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Mar 2010 01:47:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Laura García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[entrevista sergio ramírez]]></category>
		<category><![CDATA[escritor sergio ramírez]]></category>

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		<description><![CDATA[El escritor nicaragüense Sergio Ramírez tiene muchas historias que contar porque él mismo ya es parte de la historia de su país como uno de los protagonistas de la Revolución de 1979 cuando fue derrocado Anastasio Somoza Debayle, el tercero de una dinastía de dictadores que comenzó en 1937 con Anastasio Somoza García y continuó con Luis Somoza Debayle en 1956.

Después del triunfo de la Revolución de 1979, Sergio Ramírez debió asumir el cargo de vicepresidente de Nicaragua y posponer por unos años el oficio que lo apasiona y al cual se dedica actualmente: escribir.

Desde Cambridge, Sergio Ramírez nos habla sobre la Revolución, Nicaragua, la región y literatura.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/03/sergio-ramirez.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1733" title="sergio ramirez" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/03/sergio-ramirez-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>El escritor nicaragüense Sergio Ramírez tiene muchas historias que contar porque él mismo ya es parte de la historia de su país como uno de los protagonistas de la Revolución de 1979 cuando fue derrocado Anastasio Somoza Debayle, el tercero de una dinastía de dictadores que comenzó en 1937 con Anastasio Somoza García y continuó con Luis Somoza Debayle en 1956.</p>
	<p>Después del triunfo de la Revolución de 1979, Sergio Ramírez debió asumir el cargo de vicepresidente de Nicaragua y posponer por unos años el oficio que lo apasiona y al cual se dedica actualmente: escribir.</p>
	<p>Desde Cambridge, Sergio Ramírez nos habla sobre la  Revolución, Nicaragua, la región y literatura.</p>
	<p><strong>Usted, que lo vivió: ¿cómo fue la Revolución Sandinista de 1979? Cuéntenos cuál es su recuerdo más nítido e impactante de ese evento.</strong></p>
	<p>Lo que recuerdo con más emoción es el triunfo de la revolución, cuando entramos a la plaza llena y entusiasta el 20 de julio bajo un sol esplendoroso. Se cerraba una era y se abría otra que nadie sabía cómo iba a ser, pero lo que valían en aquel momento eran los sueños y las esperanzas.</p>
	<p><strong>¿Qué opina  del actual gobierno de Daniel Ortega?</strong></p>
	<p>Que no tiene nada que ver con la revolución que vivimos en los años ochenta del siglo pasado. Ahora se trata de una comedia bastante trágica, representada en un escenario en harapos. Los ideales han quedado en harapos, y la ética de la revolución.</p>
	<p><strong>¿Cómo ha cambiado Daniel Ortega desde sus tiempos de la Revolución de 1979 a su actual gobierno y qué relevancias negativas y positivas ha tenido para Nicaragua?</strong></p>
	<p>Tengo muchos años de no ver a Daniel Ortega y sólo puedo apreciar todo lo que ha cambiado por sus actos, tal como se reflejan hacia el público. Ahora es más un político tradicional que otra cosa, sin nada de la frescura de aquellos tiempos cuando lo improvisábamos todo, cuando nada se dejaba al cálculo y a los intereses creados.</p>
	<p><strong>Usted dijo  recientemente en su blog que: <em>«Por el momento, este Frente Sandinista de líderes envejecidos, aunque dueño de un respetable poder de convocatoria popular, ha dejado de encarnar cualquier idea de revolución. La revolución que llevó a empeñar su vida en acciones audaces a héroes anónimos como Manuel Salvador Gómez, &#8220;El Chirizo&#8221;»</em>. En el momento histórico que vivimos en Latinoamérica y ya entrados en el siglo XX</strong><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/03/sergio-ramirez-michilini.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1734" title="sergio ramirez michilini" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/03/sergio-ramirez-michilini.jpg" alt="" width="244" height="289" /></a><strong>I, ¿todavía es posible pensar en ideales revolucionarios similares a los que motivaron al personaje que usted menciona, «El Chirizo»?</strong></p>
	<p>El mundo sin ideales sería un páramo hostil. Hay que reproducir siempre los ideales, que son propios de cada época, y toca a los jóvenes encarnarlos.</p>
	<p><strong>Actualmente hay en Latinoamérica un bloque de izquierda claramente unido tanto por sus intenciones como objetivos en la región y está conformado y liderado por los presidentes Hugo Chávez, Rafael Correa, Evo Morales. ¿Qué opinión le merecen las actitudes de estos gobernantes tanto en separado como en conjunto?</strong></p>
	<p>Esos gobiernos han llegado al poder gracias a una voluntad de cambio de los pueblos cansados de la vieja pantomima de los políticos tradicionales. Ahora lo que vemos en algunos casos es una nueva pantomima: lleva el sello supuesto de la izquierda. Para mí la izquierda es otra cosa y pasa necesariamente por la democracia. Y querer quedarse para siempre en el poder no es democrático.</p>
	<p><strong>¿Cómo  describiría usted el tipo de izquierda que están materializando políticamente  estos presidentes?</strong></p>
	<p>Son gobiernos populistas que cumplen algunas reivindicaciones legítimas, como en Bolivia, donde se ha hecho justicia con los recursos naturales entregados a manos extranjeras por los anteriores gobiernos.</p>
	<p><strong>¿Usted cree que debe ser inquietante para los demás países de la región la presencia de bases militares estadounidenses en territorio colombiano?</strong></p>
	<p>Tiene que ser inquietante, y al gobierno de Colombia le toca dilucidar claramente el estricto uso interno de esas bases, en relación con la lucha contra el narcotráfico y la narcoguerrilla. La resolución de Unasur es importante en este sentido, para que se pueda ejercer una fiscalización de esas bases.</p>
	<p><strong>En Nicaragua, el poder de los Somoza se transmitió de uno a otro, hasta que la Revolución de 1979 vino a derrocar al último del clan, Anastasio Somoza Debayle. ¿Es posible que sea dictatorial la tendencia que están tomando ciertos presidentes latinoamericanos al extender su continuidad en el poder, como lo es el caso de Álvaro Uribe en Colombia, o Hugo Chávez en Venezuela?</strong></p>
	<p>Las reformas constitucionales para cambiar las estructuras políticas, supuestamente, llevan todas el sello de la reelección indefinida, que no es más que el regreso del viejo caudillismo. Reelegirse indefinidamente, intercambiar la presidencia entre esposos, son vicios políticos nuevos en odres viejos.</p>
	<p><strong>Gran parte de sus obras giran en torno a temas o personajes históricos relevantes para Nicaragua  ¿Cómo contribuye la ficción a entender la historia, particularmente la historia de Nicaragua?</strong></p>
	<p>En primer lugar, haciendo que el lector de ficción entre en la historia verdadera, cuando de otro modo no entraría nunca. Nadie lee textos de historia si no es por obligación académica. Y la historia está llena de personajes que merecen cada uno una novela.</p>
	<p><strong>¿Haber  comenzado como cuentista lo ayudó a desarrollarse mejor como novelista?</strong></p>
	<p>Pues son oficios independientes. Pero siendo primero un cuentista aprendí ciertas reglas básicas de la narración que sirven para la novela, como el desarrollo del poder de la observación y la construcción de los diálogos.</p>
	<p><strong>En sus obras es recurrente el tema del poder y de cómo este transforma a quienes lo ejerce. Usted fue vicepresidente de Nicaragua entre 1985 y 1990, un período histórico además muy importante para el país puesto que este fue un gobierno revolucionario ¿A usted lo transformó el poder? ¿Cómo?</strong></p>
	<p>Me enseñó en primer lugar a conocer sus reglas y sus ardides, algo más que útil para un novelista. Y me transformó claro, como escritor, en alguien que sabe de lo que está hablando. Como ciudadano, me volvió más desconfiado, y más escéptico frente a sus fantasmagorías.</p>
	<p><strong>En la época de la Revolución ¿cómo fue su trabajo literario? ¿Qué tipo de cosas escribía, teniendo en cuenta sus múltiples ocupaciones políticas?</strong></p>
	<p>Pasé muchos años sin escribir más que discursos, y cuando decidí regresar al oficio lo hice en medio de la guerra, y me puse a escribir una novela compleja en su factura como es <em>Castigo  Divino</em>. Para lograrla, tuve que utilizar las primeras horas de la mañana,  robando tiempo al tiempo.</p>
	<p><strong>¿Es “A  Margarita Debayle” su poema preferido de Rubén Darío?</strong></p>
	<p>No. Mi poema preferido de Darío es la Epístola (a Madame  Lugones).</p>
	<p><strong>Cuéntenos algunos recuerdos que tenga del gran poeta nicaragüense José Coronel Urtecho, quién además fue gran defensor de la Revolución de 1979</strong></p>
	<p>Fue mi maestro en todos sentidos, un maestro más oral que otra cosa, que igual que Sócrates enseñaba a través de la conversación. Cuando le ofrecieron el doctorado honoris causa en la universidad dijo que lo único que aceptaría sería un título de estudiante honoris causa. Nunca terminó de enseñar, ni de aprender.</p>
	<p><strong>Actualmente  usted es director de la revista cultural centroamericana <a href="http://www.caratula.net"><em>Carátula</em></a>, cuya publicación es sólo en internet. ¿Cree – como muchos suscriben actualmente – que es inminente el fin del libro, de los diarios y revistas, debido a la masificación de internet?</strong></p>
	<p>Es un proceso que tardará en darse y los libros y los periódicos van a acompañar por mucho tiempo a los medios electrónicos y a los libros y periódicos virtuales. No debería preocuparnos tanto cómo vamos a leer en el futuro, sino si vamos a leer o no.</p>
	<p><strong>JUEGO DE  SUPUESTOS</strong></p>
	<p><strong>Si pudiera  ser uno de sus libros, sería…</strong> <em>Un baile de máscaras</em>.</p>
	<p><strong>Si pudiera  ser otro escritor, sería… Antón  Chejov.</strong></p>
	<p><strong>Si pudiera  ser un lugar de Nicaragua, sería… </strong>El río  San Juan.</p>
	<p><strong>Si pudiera ser un momento de su vida, sería…</strong> Cuando dije la primera palabra.</p>
	<p>Publicado también en www.otrolunes.com
</p>
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		<title>La soledad de los números primos</title>
		<link>http://www.6columnas.com/2010/03/14/la-soledad-de-los-numeros-primos/</link>
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		<pubDate>Sun, 14 Mar 2010 23:23:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Seror</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[la soledad de los números primos]]></category>
		<category><![CDATA[paolo giordano]]></category>

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		<description><![CDATA[Todos los números primos son impares. Desde los tiempos de Eratóstenes, muchos matemáticos se han afanado por desentrañar las razones de su caprichosa aparición en la lista infinita de los números naturales. Entre dos números primos puede haber una distancia tan grande como dos millones de números intermedios, y tan pequeña como uno. Pero tenemos una certeza: no encontraremos nunca dos números primos correlativos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/03/PaoloGiordano.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1726" title="PaoloGiordano" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/03/PaoloGiordano-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>Todos los números primos son impares. Desde los tiempos de Eratóstenes, muchos matemáticos se han afanado por desentrañar las razones de su caprichosa aparición en la lista infinita de los números naturales. Entre dos números primos puede haber una distancia tan grande como dos millones de números intermedios, y tan pequeña como uno. Pero tenemos una certeza: no encontraremos nunca dos números primos correlativos.</p>
	<p>Ésta es la idea de fondo de la reciente novela de Paolo Giordano (<em>La soledad de los números primos</em>, Ediciones Salamandra, 2009). En la línea pesimista de Albert Camus, el joven Giordano nos relata la historia de dos seres humanos que deambulan por el tiempo y por el espacio sin llegar realmente a encontrarse, pese a la proximidad física que en algunas ocasiones llegan –efímeramente- a alcanzar. Leyendo la novela, se le ocurre a uno que la metáfora de las bolas de billar describiría más acertadamente el zigzag permanente de las vidas de sus protagonistas. Los números no pueden hacer nada por aproximarse ni por distanciarse: su margen de maniobra, a ese respecto, es nulo. Las bolas de billar, en cambio, chocan o se alejan obedeciendo a un impulso qu<a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/03/la-solitudine-dei-numeri-primi.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1727" title="la-solitudine-dei-numeri-primi" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/03/la-solitudine-dei-numeri-primi.jpg" alt="" width="256" height="400" /></a>e ellas mismas no pueden controlar. Giordano, licenciado en física teórica, sin duda lo sabe, pero la metáfora que él ha escogido es estática. Él ha querido que su existencialismo sea radical: en su novela, la soledad de los seres humanos es intrínseca, cósmica, ajena a toda influencia externa e incluso a su propia voluntad.</p>
	<p>En su manera de contarnos la historia, Giordano se inscribe en la línea de los grandes maestros de la literatura desapasionada: Flaubert, Stendhal. En comparación con la abundante hojarasca adjetivada que uno se encuentra habitualmente en las librerías, la narración de Giordano, concisa y directa, reporta al lector un alivio inmenso. El gran mérito de Giordano es que, escribiendo sin adjetivos, consigue transmitir con una precisión diáfana los estados de ánimo de sus personajes. Bajo su mirada de cirujano, los menores gestos o pensamientos intrascendentes cobran un significado que, en muchas ocasiones, ni siquiera el lector se había detenido a analizar. Paolo Giordano tiene madera de gran escritor.</p>
	<p>Su radicalismo, sin embargo, es tal vez demasiado juvenil. Para apasionarse con una narración, el lector necesita entender, y ni Alice ni Mattia nos dan apenas pistas sobre los móviles de su comportamiento. ¿Timidez? ¿Culpabilidad? ¿Miedo a vivir? ¿Autismo innato? El juego funciona, y el misterio mantiene al lector en tensión hasta el final de la novela. El desenlace, sin embargo, nos deja con la incógnita y, al pasar la última página, uno se queda con la impresión de que el material construido por Giordano podría haber dado mucho más de sí. Que nadie deje por ello de leerla. Como en las buenas historias de misterio, confiemos en que la próxima novela de este joven autor avance un paso más en lo que parece una prometedora trayectoria.
</p>
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		<title>Fuga sin fin: &#8220;Quizás habría que ser escritor para expresar esto exactamente&#8221;</title>
		<link>http://www.6columnas.com/2010/02/07/fuga-sin-fin-quizas-habria-que-ser-escritor-para-expresar-esto-exactamente/</link>
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		<pubDate>Sun, 07 Feb 2010 17:14:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Laura García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[Franz Tunda]]></category>
		<category><![CDATA[Fuga sin fin]]></category>
		<category><![CDATA[Joseph Roth]]></category>

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		<description><![CDATA[En el brevísimo prólogo de Fuga sin fin, Joseph Roth dice: «No he inventado nada, no he compuesto nada. No se trata ya de ‘poetizar’. Lo más importante es lo observado.» No es una aclaración precisamente necesaria, porque el lector ahondará más adelante en la vida del protagonista, Franz Tunda – a quien el propio Roth llama en el prólogo, «mi amigo» – y  se dará cuenta de la capacidad de observación de Roth, quien oficia de narrador y artesano en esta novela. Y ya diré por qué artesano.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p style="text-align: right;"><em>Fuga sin fin</em></p>
	<p style="text-align: right;"><em>Joseph Roth</em></p>
	<p style="text-align: right;"><em>Acantilado, Barcelona, 2003, 158 págs.</em></p>
	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/02/Joseph-Roth-Fuga-sin-Fin1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1687" title="Joseph Roth Fuga sin Fin" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/02/Joseph-Roth-Fuga-sin-Fin1-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>En el brevísimo prólogo de <em>Fuga sin fin</em>, Joseph Roth dice: «<em>No he inventado nada, no he compuesto nada. No se trata ya de ‘poetizar’. Lo más importante es lo observado.</em>» No es una aclaración precisamente necesaria, porque el lector ahondará más adelante en la vida del protagonista, Franz Tunda – a quien el propio Roth llama en el prólogo, «mi amigo» – y  se dará cuenta de la capacidad de observación de Roth, quien oficia de narrador y artesano en esta novela. Y ya diré por qué artesano.</p>
	<p><em>Fuga sin fin</em> es la historia del teniente del ejército austríaco Franz Tunda, quien en 1916 es capturado por militares rusos. Una vez huye se refugia en una granja en Siberia, cuyo dueño es un polaco, Baranowickz, con quien establece una relación de amistad tan profunda como para considerarlo un hermano. Cuando llegan «la paz y la revolución»  Tunda decide dejar el refugio y recorrer Rusia, bajo una identidad falsa en la que toma el apellido Baranowickz.</p>
	<p>Su deseo de regresar a Austria, en todo caso, no estaba determinado por algo en particular: «<em>No tenía un plan determinado; ante él<a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/02/fuga-sin-fin.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1688" title="fuga sin fin" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/02/fuga-sin-fin.jpg" alt="" width="189" height="301" /></a> se extendía un camino incierto, lleno de revueltas. Sabía que duraría mucho tiempo. Sólo tenía un propósito: evitar tanto a las tropas blancas como a las rojas y no inmiscuirse en la revolución</em>.» Además de eso, Tunda tenía cierta nostalgia por la novia que había dejado en Austria y que seguramente lo esperaba con la ilusión de las mujeres de aquella época, que velaban por el momento en que la guerra terminara para que sus amados regresaran a recuperarlas. Tunda, sin embargo, se desvió por amor hacia la revolución. Natascha Una mujer muy fuerte, de hierro prácticamente, se convierte en su amante y en la razón por la que se mete casi de lleno en la revolución y trabaja en ella.</p>
	<p>Con esta historia, Roth reflexiona sobre muchísimos aspectos de su época y de la Europa que le correspondió vivir. Primero, se mete en la historia de un personaje apático, al que la palabra que mejor lo define (y esto lo repite reiteradas veces a lo largo de la obra) es la indiferencia. Tunda no tiene un rumbo, perfectamente puede estar aquí y allá. Lo más interesante de este personaje entrañable que crea Roth, es precisamente eso, que su indiferencia, su apatía, lo llevan, sin pretensiones, a reflexionar sobre la guerra y sus consecuencias. Y sobre todo, a definir una postura crítica de la revolución comunista. Tunda estuvo en ella, militó en ella y tiene los argumentos para entenderla y refutarla y lo escrito por Roth en 1924 adquiere una vigencia tremenda si lo leemos a luz de otros años posteriores (¿los ’60 por ejemplo?). Y por eso Tunda llega a un punto en que se siente totalmente ajeno a eso por lo que lucha: «<em>Tunda no conocía Europa. Había luchado un año y medio por una gran revolución. Pero ahora se daba cuenta, por primera vez, de que no se hacen revoluciones contra ‘la burguesía’, sino contra los panaderos, los camareros…</em>»</p>
	<p>Roth es dueño de una prosa atrevida que desliza puñales a diestra y siniestra. Se vale de los apuntes de Tunda, o de su propia observación, y tal  como lo decía en el primer párrafo, esto se transforma en una labor artesanal. Reflexionar un continente sacudido, desde la mirada de un indiferente apático y de un escritor mordaz que se toma su voz e incluso se da el lujo de que Tunda explique exactamente porqué un escritor es el adecuado para estas reflexiones: «<em>Quizás habría que ser escritor para expresar esto exactamente</em>», dice.</p>
	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/02/roth-joseph-fuga-sin-fin.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1690" title="roth joseph fuga sin fin" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/02/roth-joseph-fuga-sin-fin.jpg" alt="" width="243" height="331" /></a>¿Esperaba Tunda algo de todas sus correrías? La novela nos muestra como recorre la revolución de la mano de la implacable Natascha, como la deja, como vuelve a ser un civil, como se reencuentra con su hermano, con el mismo Roth. Toda una serie de correrías que sólo aumentan su indiferencia y hacen que, a falta de algo en qué enfocarse, hacen que rebrote el interés en aquella novia que dejó en Austria. Implacable con sus personajes, Roth hace que la mirada de Tunda, a pesar de todas las experiencias vividas, sea al final fútil, porque el pobre Franz espera con ilusión que su novia no sólo lo aguarde, sino que sea la misma de aquellos años, que no se haya transformado en una superficial mujer burguesa, como si él fuese dueño de una inteligencia animada en medio de su apatía.</p>
	<p>Por lo tanto, Fuga sin fin es también la historia de la constante decepción, de los caminos que sigue el azar cuando las personas lo toman como su guía, y de las consecuencias que tuvo la  guerra y la desaparición de Austria en su autor, porque recordemos que Roth también sufrió (como Freud, por ejemplo) la incertidumbre de la pérdida de una nación, que en el fondo redundó en la confusión de la identidad: «su pasado era como un país definitivamente abandonado en el que se han vivido años intrascendentes» y con esta frase no puede quedar mejor reflejada la rabia de un autor ante la pérdida de una tierra a la que poder apegarse.</p>
	<p>Esta es la historia de Franz Tunda,  y su historia individual es a la vez la historia colectiva de un continente afligido por una guerra que comenzó para todos de forma absurda, pero si damos un paso más en la lectura, si leemos entrelíneas a Roth, encontraremos algo infaltable en una obra que supera con creces la terrible prueba de fuego del tiempo: la búsqueda del escritor. Roth se comprende y revela a sí mismo en esta obra, aunque se valga de Tunda para decirlo: «<em>los escritores lo viven todo a través del lenguaje. No pueden sentir algo sin expresarlo</em>». Por eso la necesidad imperiosa de que esta historia de Franz Tunda, como dice el autor en su prólogo, se trate solamente de <em>lo observado</em>.
</p>
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		<title>&#8220;La chica del Crillón&#8221; de Joaquín Edwards Bello</title>
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		<pubDate>Sat, 30 Jan 2010 03:53:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Laura García</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[joaquín edwards bello]]></category>
		<category><![CDATA[la chica del crillon]]></category>

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		<description><![CDATA[La chica del Crillón, Teresa Iturrigorriaga, adopta por momentos un tono soberbio y altivo mientras narra sus memorias, y uno como lector queda desconcertado y se pregunta si no será una más de esas damitas de sociedad, caprichosas y engreídas, que se creen las dueñas del mundo y van desparramando por ahí frivolidad.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/joaquin-edwards-bello.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1667" title="joaquin edwards bello" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/joaquin-edwards-bello-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a><em>La chica del Crillón</em>, Teresa Iturrigorriaga, adopta por momentos un tono soberbio y altivo mientras narra sus memorias, y uno como lector queda desconcertado y se pregunta si no será una más de esas damitas de sociedad, caprichosas y engreídas, que se creen las dueñas del mundo y van desparramando por ahí frivolidad. Tal vez algo de eso haya, pero Teresa lo compensa con una ingenua observación de su entorno, de su vida en Santiago, provista de su cuota de ironía. No por nada el padre de este personaje es uno de los autores chilenos que, como pocos, se maneja con propiedad en las lides de la ironía. Me refiero, por supuesto, a Joaquín Edwards Bello.</p>
	<p>Teresa Iturrigorriaga aclara en el principio de sus ‘memorias’ que es precisamente su nombre lo único ficticio en la historia. Y elige un apellido tan sonoro porque ella proviene de una familia de muchísimo dinero venida a menos. Vive con su padre y una vieja cocinera a quienes mantiene con muchísimos esfuerzos, su trabajo más recurrente es como vendedora comisionista de propiedades y aunque su prioridad sin duda es que no falte la comida en la casa, Teresa no deja de ser lo que es: una niña rica, y tan poderosa como la necesidad de comer es su ambición por mantener su posición en la sociedad.</p>
	<p>Aún viviendo en la calle Romero, vecina de pobres y esforzadas mujeres, Teresita se pone su mejor sombrero, se viste con sus trajes de señorita rica y se hace presente, como todas las damas de la sociedad de la época (recordemos que esta novela es de 1934), en el Hotel Crillón, que vendría siendo algo así como el lugar de moda. El sitio en donde ‘la crema y nata’ de la sociedad santiaguina se juntaba, formando una fauna divertidísima que Joaquín Edwards se encarga de despedazar con sus comentarios mordaces.</p>
	<p>La historia de Teresa no tiene giros sorprendentes y aunque la narración es fluida y deja que decaiga el interés del lector,<a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/la-chica-del-crillon.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1668" title="la chica del crillon" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/la-chica-del-crillon.jpg" alt="" width="173" height="222" /></a> algunas situaciones parecen más bien forzadas. Esto no es problema: lo realmente bello de esta novela, lo realmente interesante, son esas observaciones que desliza Teresa en medio de su narración y que uno sabe – si ha leído también las compilaciones de crónicas de Edwards Bello – que son, en realidad, las críticas que el propio autor hizo siempre a la alta sociedad de su época, tanto en Santiago como en Valparaíso, su ciudad natal.</p>
	<p>A pesar de provenir de una familia de muchísimo dinero y de una posición social altísima (su padre fundador del Banco Edwards, su madre nieta de don Andrés Bello), Edwards Bello no respetó para nada sangre ni abolengos con su pluma. No tuvo miramientos a la hora de describir situaciones y personajes de esa alta sociedad que rayaban en lo ridículo. Uno de los personajes de esta novela tiene una aparición fugaz pero poderosa: es prima de Teresa, adinerada, de excelente posición, católica a ultranza, pero que siempre despreció a Teresa mientras esta fue pobre. Y sin compasión, la chica del Crillón la describe así: «<em>la santa dama divide sus cariños entre el confesor y el médico de moda; el confesor le extrae guijarros del alma; el médico le saca piedras del hígado: así va viviendo limpiamente</em>»</p>
	<p>Teresa no dejará nunca de frecuentar los lugares a los que asistían esas familias adineradas. Aunque ella sabía y asumía los ríos de frivolidad y de prejuicios que corrían mezclados con el champagne carísimo, no podía dejar de acercarse a ese brillo promisorio de un futuro mejor. Una cena en el Crillón podía perfectamente traerle un buen marido, y con él llegaría también la solución a todas sus penurias. Porque el contraste es brutal: Teresa transitaba entre las riquezas y las miserias como quien cambia de acera según esté haciendo mucho o poco sol.</p>
	<p>Es precisamente en ese cambio constante, en ese peregrinar azaroso y frustrante entre la riqueza y la pobreza, que la voz de Teresa se torna interesante y el lector puede hasta hacerse el de la vista gorda con sus comentarios frívolos (necesarios en todo caso para que se entienda el carácter del personaje) y rescatar ideas que parecen ser tiradas al vuelo, para quien las pesque, pero cuyo trasfondo ya no es la banalidad. Así, Teresita dice, como quien no quiere la cosa, que «<em>es muy fea la política. Siempre me pareció inferior la gente cuyos sesos no les alcanzan sino para oír discursos y preocuparse de lo que piensan esos mamarrachos</em>». Cualquier parecido con la realidad…</p>
	<p>Teresa recibe una fortuna que le lega en vida Ismenia, una mujer que fue amante de su padre y al parecer se enamoró de él perdidamente. Pero el dinero de Ismenia no era bien visto entre la familia de Teresa, porque esa mujer lo ganó gracias a la casa de citas que administraba con éxito. Cuando la prima de Teresa la reprocha por esa fortuna ‘habida en un negocio ilícito’, la respuesta no se hace esperar, directo al hueso: «<em>(…) este negocio me parece tan lícito como la compraventa, los remates o los cambios de gobierno». ¿No tiene un toque de actualidad esta frase?</em>»</p>
	<p>Y siguiendo la conversación con su prima, Teresita se manda esta visión de Dios y la religión: «<em>¿Según eso la vida es el acto de venganza que comete en nosotros un ser que no conocemos y por pecados supuestos que tampoco conocemos?</em>» No hacen falta muchas explicaciones.</p>
	<p>Edwards, por supuesto, aprovecha la oportunidad para que su ácido caiga también sobre Chile, es así como Teresa, en uno de sus momentos de frustración, deja esta sentencia producto de una rabia contenida: «<em>De vez en cuando la vida nos da chicotazos para recordarnos que habitamos en la larga y angosta faja de envidia que se llama Chile</em>». ¿Queda claro? Si no, acá continúa para reafirmar la visión pesimista y oscura del país: «<em>Chile está más a tono con el dolor y la muerte</em>».</p>
	<p>Otra cosa son las divagaciones amorosas de Teresa. Durante un tiempo su corazón se encaprichó con un diplomático cortés pero poco valiente, quien no se atrevía a demostrarle un poco más físicamente sus sentimientos. Frustrada, pero sincera, Teresita se reconoce que: «<em>no es que quiera dármelas de inocente: yo sé que los niños no llegan de Europa y también sé que el matrimonio es el pololeo continuado en la cama, pero no me gusta que me lo recuerden</em>». Sí, una frase para subrayar y remarcar. O esta otra, que puede oprimir un pecho sensible: «<em>El amor es un estado de ánimo, una esperanza que vuela, y pretender aprisionarlo en leyes es pura quimera; la realidad cotidiana lo deshace</em>».</p>
	<p>Hablé hace poco con un buen amigo acerca de Edwards Bello y concluimos que lo que nos llamaba tanto la atención de este autor era la vigencia que cobraba su obra leída en estos días, si tenemos en cuenta que fue escrita en los años ‘30. Ciertas obras literarias son impermeables al tiempo, su vigencia sorprende y se agradece. Edwards Bello fue un observador agudo de su época, un hombre atento a los detalles, sensible a las máscaras que la ambición pone al servicio de la gente, y es gracias a al retrato singular de su presente, que la lectura de sus libros en este momento (el futuro, nosotros) se hace tan grata. Ya lo decía Joseph Roth y vale para este autor: «<em>el presente es mil veces más fuerte que el más fuerte pasado</em>».</p>
	<p>____________</p>
	<p>Curiosidad: en 1940, el director chileno Jorge &#8216;Coke&#8217; Délano, realizó la versión cinematográfica de <em>La chica del Crillón</em>, que don Joaquín Edwards Bello no vio con agrado. La imagen es de Beverly Bush, la actriz que encarnó a la protagonista.
</p>
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		<title>Jorge Franco en breve: &#8220;Un corazón&#8221;</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Jan 2010 20:14:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Franco Ramos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Por Amor Al Arte]]></category>
		<category><![CDATA[escritores colombianos]]></category>
		<category><![CDATA[jorge franco ramos]]></category>

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		<description><![CDATA[En 1999, Jorge Franco Ramos se consagró en Colombia e Iberoamérica con su novela "Rosario Tijeras", a la que sucedieron en éxito "Paraíso Travel" y "Melodrama". Sin embargo, Jorge también se aventura en los 'tramos cortos' y llega a 6Columnas.com con esta minificción que habla sobre el corazón: en el sentido físico y metafísco de la palabra. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/padre_ajustado.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1642" title="padre_ajustado" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/padre_ajustado-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>Había una vez un corazón, apenas más grande que un puño, casi del mismo tamaño de los demás corazones. Su función, y la de los demás, era ser el motor del ser humano, en lo práctico y también se creía que en lo sentimental.</p>
	<p>Ese corazón impulsaba la sangre para repartirla en todo el cuerpo, en un movimiento rutinario, milagroso e imperceptible. Se creía curtido y experimentado en sus tareas de bombear y sentir, pero un día se dio cuenta de que después de tantos años aún no se había estrenado. Lo supo el día en que su portador fue papá.</p>
	<p>Todo lo que sintió mi corazón antes de ser padre fueron copias imperfectas del amor.</p>
	<p><strong>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</strong></p>
	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/jfranco.jpg"><img class="alignright size-thumbnail wp-image-1628" title="jfranco" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/jfranco-100x100.jpg" alt="" width="100" height="100" /></a></p>
	<p><strong>El autor</strong>: <strong><a href="http://www.jorge-franco.com">Jorge Franco Ramos</a></strong> es uno de los más destacados escritores colombianos. Nació en Medellín. Estudió cine en The London International Film School y ha publicado las obras Mala Noche (1997), Rosario Tijeras (1999), Paraíso Travel (2001) y Melodrama (2006). De él dijo Gabriel García Márquez: &#8220;Este es uno de los escritores colombianos a quien yo deseo pasarle la antorcha&#8221;.</p>
	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/carita.gif"><img class="alignleft size-full wp-image-1643" title="carita" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/carita.gif" alt="" width="103" height="103" /></a></p>
	<p><strong>La ilustradora</strong>: <strong><a href="http://hellodevilkaty.deviantart.com">Caterina Salazar Maturana</a></strong> (Devil Katy), nació en 1986 en Linares, Región del Maule, Chile. Es Ilustradora titulada del Instituto ALPES y la ilustración que acompaña el cuento de Jorge es su primera colaboración con 6Columnas.
</p>
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		<title>Notas al margen del camino</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Jan 2010 01:23:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Majfud</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Por Amor Al Arte]]></category>
		<category><![CDATA[era digital]]></category>
		<category><![CDATA[obama]]></category>
		<category><![CDATA[religion]]></category>

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		<description><![CDATA[El mundo habla de los grandes cambios del mundo, de una Nueva Era, de la revolución que significa la próxima caída de Occidente y del inevitable surgimiento de India y China. Es cierto que el mundo esta cambiando. Cambiar es lo que mejor ha sabido hacer el mundo desde que la humanidad comenzó a tomar nota de sus propias obsesiones. Pero este nuevo siglo ¿es tan revolucionario como se pretende? ¿Dónde está la novedad, el paso hacia delante?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/notas-al-margen-del-camino.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1612" title="notas al margen del camino" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/notas-al-margen-del-camino-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>El mundo habla de los grandes cambios del mundo, de una Nueva Era, de la revolución que significa la próxima caída de Occidente y del inevitable surgimiento de India y China. Es cierto que el mundo esta cambiando. Cambiar es lo que mejor ha sabido hacer el mundo desde que la humanidad comenzó a tomar nota de sus propias obsesiones. Pero este nuevo siglo ¿es tan revolucionario como se pretende? ¿Dónde está la novedad, el paso hacia delante?</p>
	<p>Pensemos en los últimos mil años, para no ir muy lejos. Pensemos en el humanismo del siglo XII, en el Renacimiento, en el capitalismo burgués, en el Iluminismo del siglo XVIII, en las sucesivas revoluciones, en la americana, en la francesa, pensemos en la revolución industrial, en el nacimiento del liberalismo y del marxismo, en las democracias representativas que por siglos fueron definidas como inventos del diablo, pensemos en los movimientos de liberación de todo tipo y color, como el feminismo, el poscolonialismo, la lucha por los derechos de negros, amarillos, verdes, homosexuales&#8230;</p>
	<p>Todos fueron, a su tiempo, propuestas radicales que desafiaron las convicciones unánimes de sus épocas, movieron los estamentos más profundos de las sociedades y, al menos desde mi punto de vista, significaron nuevos pasos hacia el progreso de la liberación del individuo. No sin retrocesos dramáticos, no sin nuevas formas de explotación y tiranías, claro. Ninguna nueva idea, por virtuosa que sea, se impuso nunca sin la resistencia del poder de turno. Pero con sangre o sin ella se fue creando a nueva conciencia social e individual que hoy predomina.</p>
	<p>Ahora, si nos preguntamos qué es lo nuevo que tiene nuestro tiempo para ofrecerle a la historia, no encontramos nada. O casi nada.</p>
	<p>* * *</p>
	<p>Quizás lo nuevo que tiene nuestro tiempo para ofrecerle a la historia es la radicalización de la democracia directa. Otra vez, esta novedad no es más que la radicalización de la democracia representativa, que a su vez fue la radicalización del Iluminismo, que a su vez fue la radicalización de la crítica humanista. Pero hoy por hoy siento que ese camino es más oscuro y empedrado de lo que pensábamos a finales del siglo XX. Uno de los instrumentos de ese fenómeno es Internet, que al igual que la imprenta en el siglo XV, los libros de bolsillo del siglo XVI, la prensa escrita del siglo XIX y los <em>mass media</em> del siglo XX sirvieron tanto para democratizar la información, la cultura y, consecuentemente, el poder pero también sirvió para esclavizarla.</p>
	<p>La Era digital se encuentra en un estado de inmadurez senil. A medida que los medios de comunicación se perfeccionan, los individuos, los supuestos fines, se convierten en otros medios. Somos consumidores que nos creemos individuos. A veces, hasta nos creemos libres. Nos estamos alienando, aislando, al tiempo que nos enorgullecemos de lo conectados que estamos. Como los insectos, volamos hacia la luz y nos quemamos en el fuego.</p>
	<p>* * *</p>
	<p>En la mayoría de las lenguas europeas, cuando nos referimos al futuro lo visualizamos y lo verbalizamos como algo que está adelante. En pueblos más contemplativos como el griego, el pasado es lo que está hacia adelante, porque es lo que se puede ver. El futuro no, por lo tanto, para el griego el futuro está hacia atrás, llegando y pasando por nosotros para luego convertirse en hechos y memoria.</p>
	<p>Pero en nuestra civilización, los protagonistas somos nosotros, no el tiempo ni la historia. Somos los caminantes que hacen camino y “…al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”. Para nosotros el futuro es lo que está por delante al caminar y, no sin paradoja, es lo que menos claramente podemos ver.</p>
	<p>* * *</p>
	<p>No hay líderes mundiales. Seguramente tampoco son necesarios. Lo que hay, y mucho, son productos publicitarios construidos en el discurso del PIB, de la megalomanía, de la excusa del pragmatismo. En la cultura de lo nuevo no hay ninguna idea nueva. De hecho lo que hoy se considera sabiduría es el éxito económico y éste se comporta ante los presidentes y ante los economistas como el número ganador de la lotería. Quienes aciertan recuerdan que soñaron con ese número. Los astrólogos olvidan sus cien errores y repiten su único acierto. Mañana será otra historia y así vamos erráticos, consumiendo discursos triunfalistas por aquí, explicaciones del fracaso por allá.</p>
	<p>A mediado de los ’90, en plena euforia neoliberal, nos preguntábamos: “Cuando los regímenes comunistas cayeron, no cayeron por sus carencias morales; cayeron por sus defectos económicos. […] Al parecer, la justicia sólo llega con el fracaso económico. ¿Qué diremos de este anacrónico fin de siglo cuando fracase? ¿Debemos esperar hasta entonces para decir algo?” (<em>Critica</em>, 1997). La pregunta sigue vigente: ¿será necesario esperar hasta la gran crisis china para criticar sus métodos?</p>
	<p>* * *</p>
	<p>La política como los políticos es un mal <a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/obama-lula-pic.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1613" title="obama-lula-pic" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/obama-lula-pic.jpg" alt="" width="215" height="162" /></a>necesario en un mundo imperfecto. Yo, que no creo en santos menos podría creer en un político. A unos creo menos que a otros, pero al fin a ninguno. Ni a Obama ni a Hu Jintao, ni a Lula ni a los Kirchner, ni a Uribe ni a Chávez, ni a Sarkozy, ni a Putin, ni a nadie.</p>
	<p>De vez en cuando se estrechan las manos, un beso y un abrazo. Luego, según el precio del petróleo cae o las bolsas se hacen el oso, uno amenaza al otro con alguna acción o sólo de palabra y todo sirve para ir creando ese nivel de conflicto tan necesario para mantener el crecimiento anual del PIB por encima del equis por ciento y a la vez consolidarse en la conciencia de sus votantes que todavía, en la sociedad global, sufren de la irresistible trampa de los nacionalismos.</p>
	<p>Esa especie de egolatría colectiva.</p>
	<p>* * *</p>
	<p>No es cierto que soy un incrédulo irrespetuoso. Soy respetuoso. Por ejemplo, respeto mucho la imagen de una Virgen llorando sangre. Porque respeto a quienes creen que es un milagro y a quienes creen en la Virgen. Incluso respeto la probabilidad de que semejante fenómeno sea un milagro y respeto la probabilidad, aunque probablemente escasa, de que el Creador del Universo ande distraído con ese tipo cosas.</p>
	<p>Per<a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/virgen-maria.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1614" title="virgen maria" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/virgen-maria.jpg" alt="" width="128" height="163" /></a>o mucho más que una Virgen de yeso llorando o sudando sangre me preocupa la mano de un gerente despidiendo a mil personas bajo la irrefutable excusa de un recorte de gastos.</p>
	<p>Me preocupan las leyes que respetan mejor los derechos de los perros a una vida digna que a la familia de un inmigrante a ser tratados, si no como humanos, al menos como perros.</p>
	<p>Me preocupa y me importa mucho más la mano de un tirano firmando una guerra, los pies de un fanático destruyendo el mundo para salvar su alma.</p>
	<p>Sospecho que Dios, la Virgen y sus servidores podrían estar de acuerdo conmigo. Al menos en esto. Claro, eso sólo lo sabrán ellos. No lo sé ni yo, ni los fanáticos que suben nerviosos a sus cielos privados en escaleras de huesos, siempre tan seguros de lo ven, de lo que dicen, de lo que hacen.
</p>
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		<title>Un Lector</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Jan 2010 03:01:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos De la Hoz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Narrativa y Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Por Amor Al Arte]]></category>
		<category><![CDATA[cuento]]></category>
		<category><![CDATA[lecturas]]></category>
		<category><![CDATA[Robert Louis Stevenson]]></category>

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		<description><![CDATA[Sucedió el otro día a un minucioso lector de periódicos esto que me dispongo a relatar, y que quizás, si se le medita bien, se salve de ir a dar en el saco roto de la intrascendencia.

Dicho sujeto había estado hojeando sin entusiasmo las páginas de un vespertino local, cuando de pronto halló –– oculto entre las noticias de interés general –– un titular que le llamó la atención sobremanera, en el que concentró la mirada y que al cabo le dejaría un motivo para reflexionar: “Turbamulta toma por asalto casa de un escritor.”
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			<content:encoded><![CDATA[	<p style="text-align: right;"><em>Los dioses tejen desdichas para<br />
que a las futuras generaciones<br />
no les falte algo que cantar.<br />
<strong>Homero, La Odisea, canto VII.</strong></em></p>
	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/The-reader.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1598" title="The reader" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/The-reader-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>Sucedió el otro día a un minucioso lector de periódicos esto que me dispongo a relatar, y que quizás, si se le medita bien, se salve de ir a dar en el saco roto de la intrascendencia.</p>
	<p>Dicho sujeto había estado hojeando sin entusiasmo las páginas de un vespertino local, cuando de pronto halló –– oculto entre las noticias de interés general –– un titular que le llamó la atención sobremanera, en el que concentró la mirada y que al cabo le dejaría un motivo para reflexionar: “Turbamulta toma por asalto casa de un escritor.”</p>
	<p>Los detalles de la noticia informaban de una enfurecida multitud que, tras derribar puertas y ventanas, llegó al modesto cuarto que servía de habitación al autor (el nombre de éste no se revela; el redactor se limita tan solo a decir que se trata de un “desconocido escritor de cuentos fantásticos”) y, procediendo con inexplicable saña, ante los rostros atónitos de algunos testigos, prendió fuego a cuanto encontró. Después, de la misma manera imprevista como había llegado, la turbamulta abandonó el lugar dejándolo reducido a cenizas y envuelto en una sombría atmósfera de desolación.</p>
	<p>Cerrando el diario, el lector de periódicos comenzó a cavilar: “¡Ah, de modo que es un escritor! Como Stevenson, tal vez, de quien leí la otra vez que creyó siempre que, mientras dormía, unos duendes le “dictaban” sus historias. Me pregunto: ¿Con cuánta vehemencia  no habría quizás anhelado que, de súbito, algún terrible hecho sacudiera los cimientos de su vida?, ¿cuántos serán los días en la espera inútil de ese oscuro suceso, alimento para la obra que le mantiene a merced de la vigilia? Y he aquí que el destino se muestra generoso y le ofrece uno. La Providencia, de la que suele renegar, pues le hace vivir en medio de la más insufrible monotonía, ésa a la que, entre improperios, ha llamado “fastidiosa dama”, mueve de manera tal sus hilos que le convierte a él mismo en objeto de su probable fabulación.”</p>
	<p>El lector recuerda ahora que la imagen de un escritor que ve arder su casa en llamas no tiene antecedentes en las letras, o por lo menos él no conoce ninguno. Y puesto que no es perspicacia ni lucidez lo que le falta, concluye feliz: “Habrá que esperar que el espíritu de este autor merezca en verdad esta dádiva del destino y que, en lugar de sentarse a escribir, no empiece a lamentar su suerte, a llorar amargamente el dolor de ser un hombre sin fortuna.”</p>
	<p>Dobla el diario y lo pone sobre la mesa, al tiempo que comienza a tararear una festiva melodía y, sintiéndose ingrávido, va de un extremo a otro de la estancia. Su corazón es una campana que tañe de alegría ante la certeza de haber sido partícipe de esta revelación.</p>
	<p>Y con una sonrisa y la mano quemada comienza a escribir.
</p>
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		<title>&#8220;Vergüenza&#8221;: entender a Pakistán a través de la ficción</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Jan 2010 12:02:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Peralta Merino</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA[benazir bhutto]]></category>
		<category><![CDATA[los versos satanicos]]></category>
		<category><![CDATA[salman rushdie]]></category>

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		<description><![CDATA[Salman Rushdie es mundialmente conocido por su obra "Los versos satánicos", que además de valerle el reconocimiento de los lectores y la crítica, le mereció una condena (fatwa) por parte del Ayatolá en Irán. Sin embargo, esta no es la única obra de Rushdie, también está su novela "Vergüenza", en la cual explora, a través de la ficción, la situación de Pakistán durante y después del gobierno de Alí Bhutto y su hija, Benazir Bhutto.  ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><em><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/Verguenza-Salman-Rushdie11.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1595" title="Verguenza - Salman Rushdie1" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/Verguenza-Salman-Rushdie11-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>Los Versos Satánicos</em>, del escritor anglo-hindú Salman Rushdie, se constituye  en uno de los títulos de mayor fama mundial gracias, en parte, al  escándalo que ocasionara hace ya décadas  la sentencia de muerte dictada por los “Ayatolás” de Irán  en su  contra.</p>
	<p>Fama que, por cierto, se ha impuesto injustamente sobre la calidad literaria de otra de sus novelas, por lo demás formidable: <em>Vergüenza</em>, cuya trama comienza con el enclaustramiento en el domicilio paterno de tres hermanas solteras que, ante la maledicencia de los vecinos de su aldea, pretenden confundirles ocultando quién de ellas se encontraba en realidad en estado de gravidez.</p>
	<p>Este enclaustramiento termina cundo nace un niño quien, ante la opinión general de su ciudad, y ante su propia conciencia con el devenir de los años, reconocerá a  tres madres. Con el paso del tiempo llega a convertirse en un prominente líder  nacional que ascenderá y descenderá del poder, y cuya progenie repetirá su historial político.</p>
	<p>El modelo para crear el personaje de la  trama de <em>Vergüenza</em>, es nada más y nada menos que Alí Bhutto, prototipo de los líderes neo-keynesianos de la década de los ‘70 en el tercer mundo,  y cuya hija,  la primera gobernante mujer del mundo islámico, implementó a cabalidad las recetas neoliberales del FMI. Tras haber enviudado,  el yerno de Alí Bhutto rige hoy por hoy los destinos de Pakistán  bajo el estigma de la  más desenfrenada corrupción;  en Vergüenza, Salman Rushdie nos muestra ese don profético que es propio de todo verdadero gran escritor, en  contraste con lo que sucede con la innumerable basura de Best Seller periodísticos  tan en boga en nuestros días.</p>
	<p>El atentado que cobró la vida de  Benazir Bhutto  el  27 de diciembre de 2007 en Rawalpindi, ciudad e<a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/shamebooksalman-rushdie.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1593" title="shame(book)salman rushdie" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/shamebooksalman-rushdie.jpg" alt="" width="207" height="237" /></a>n la que el propio Alí Bhutto fuera ejecutado, ha conducido al Asia Central a un escenario de Guerra generalizado y  a la humanidad entera  ante la encrucijada de una posible Tercera Guerra Mundial.<br />
Bill J. Casey, el último director verdaderamente legendario de la CIA, habría ideado  una estrategia de guerra de guerrillas durante la década de los ‘80, en la que los golpistas que derrocaron a Alí Bhutto,  y lo ejecutaron en 1979, jugarían  un papel preponderante al ofrecer financiamiento y apoyo logístico a los mujaidines  talibanes en Afganistán  durante su lucha contra la invasión soviética.</p>
	<p>Una vez que los mismos mujaidines – a quienes el Presidente Reagan habría calificado  como “luchadores por la libertad” – se convirtieron en enemigos de los Estados Unidos, Pakistán, bajo diversos gobiernos, dos de ellos encabezados por la propia Benazir Bhutto, nadó a dos  aguas entre la represión  y el  claro respaldo  a los talibanes de la etnia Pashtún.</p>
	<p>Pakistán,  país que cuenta con un importante arsenal atómico,  al margen y en contravención de lo estipulado por “El Tratado de Tlatelolco”, se ha  precipitado hoy por hoy  en el caos social y una lectura atenta de <em>Vergüenza</em>, la magnífica novela de Salman Rushdie, se convierte en lectura obligada  para comprender el actual desenvolvimiento de la política internacional.
</p>
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