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	<title>6 Columnas &#187; Ensayo</title>
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	<description>Una Aventura en el Mundo de las Artes y Letras</description>
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		<title>Notas al margen del camino</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Jan 2010 01:23:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Majfud</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Por Amor Al Arte]]></category>
		<category><![CDATA[era digital]]></category>
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		<category><![CDATA[religion]]></category>

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		<description><![CDATA[El mundo habla de los grandes cambios del mundo, de una Nueva Era, de la revolución que significa la próxima caída de Occidente y del inevitable surgimiento de India y China. Es cierto que el mundo esta cambiando. Cambiar es lo que mejor ha sabido hacer el mundo desde que la humanidad comenzó a tomar nota de sus propias obsesiones. Pero este nuevo siglo ¿es tan revolucionario como se pretende? ¿Dónde está la novedad, el paso hacia delante?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/notas-al-margen-del-camino.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1612" title="notas al margen del camino" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/notas-al-margen-del-camino-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>El mundo habla de los grandes cambios del mundo, de una Nueva Era, de la revolución que significa la próxima caída de Occidente y del inevitable surgimiento de India y China. Es cierto que el mundo esta cambiando. Cambiar es lo que mejor ha sabido hacer el mundo desde que la humanidad comenzó a tomar nota de sus propias obsesiones. Pero este nuevo siglo ¿es tan revolucionario como se pretende? ¿Dónde está la novedad, el paso hacia delante?</p>
	<p>Pensemos en los últimos mil años, para no ir muy lejos. Pensemos en el humanismo del siglo XII, en el Renacimiento, en el capitalismo burgués, en el Iluminismo del siglo XVIII, en las sucesivas revoluciones, en la americana, en la francesa, pensemos en la revolución industrial, en el nacimiento del liberalismo y del marxismo, en las democracias representativas que por siglos fueron definidas como inventos del diablo, pensemos en los movimientos de liberación de todo tipo y color, como el feminismo, el poscolonialismo, la lucha por los derechos de negros, amarillos, verdes, homosexuales&#8230;</p>
	<p>Todos fueron, a su tiempo, propuestas radicales que desafiaron las convicciones unánimes de sus épocas, movieron los estamentos más profundos de las sociedades y, al menos desde mi punto de vista, significaron nuevos pasos hacia el progreso de la liberación del individuo. No sin retrocesos dramáticos, no sin nuevas formas de explotación y tiranías, claro. Ninguna nueva idea, por virtuosa que sea, se impuso nunca sin la resistencia del poder de turno. Pero con sangre o sin ella se fue creando a nueva conciencia social e individual que hoy predomina.</p>
	<p>Ahora, si nos preguntamos qué es lo nuevo que tiene nuestro tiempo para ofrecerle a la historia, no encontramos nada. O casi nada.</p>
	<p>* * *</p>
	<p>Quizás lo nuevo que tiene nuestro tiempo para ofrecerle a la historia es la radicalización de la democracia directa. Otra vez, esta novedad no es más que la radicalización de la democracia representativa, que a su vez fue la radicalización del Iluminismo, que a su vez fue la radicalización de la crítica humanista. Pero hoy por hoy siento que ese camino es más oscuro y empedrado de lo que pensábamos a finales del siglo XX. Uno de los instrumentos de ese fenómeno es Internet, que al igual que la imprenta en el siglo XV, los libros de bolsillo del siglo XVI, la prensa escrita del siglo XIX y los <em>mass media</em> del siglo XX sirvieron tanto para democratizar la información, la cultura y, consecuentemente, el poder pero también sirvió para esclavizarla.</p>
	<p>La Era digital se encuentra en un estado de inmadurez senil. A medida que los medios de comunicación se perfeccionan, los individuos, los supuestos fines, se convierten en otros medios. Somos consumidores que nos creemos individuos. A veces, hasta nos creemos libres. Nos estamos alienando, aislando, al tiempo que nos enorgullecemos de lo conectados que estamos. Como los insectos, volamos hacia la luz y nos quemamos en el fuego.</p>
	<p>* * *</p>
	<p>En la mayoría de las lenguas europeas, cuando nos referimos al futuro lo visualizamos y lo verbalizamos como algo que está adelante. En pueblos más contemplativos como el griego, el pasado es lo que está hacia adelante, porque es lo que se puede ver. El futuro no, por lo tanto, para el griego el futuro está hacia atrás, llegando y pasando por nosotros para luego convertirse en hechos y memoria.</p>
	<p>Pero en nuestra civilización, los protagonistas somos nosotros, no el tiempo ni la historia. Somos los caminantes que hacen camino y “…al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”. Para nosotros el futuro es lo que está por delante al caminar y, no sin paradoja, es lo que menos claramente podemos ver.</p>
	<p>* * *</p>
	<p>No hay líderes mundiales. Seguramente tampoco son necesarios. Lo que hay, y mucho, son productos publicitarios construidos en el discurso del PIB, de la megalomanía, de la excusa del pragmatismo. En la cultura de lo nuevo no hay ninguna idea nueva. De hecho lo que hoy se considera sabiduría es el éxito económico y éste se comporta ante los presidentes y ante los economistas como el número ganador de la lotería. Quienes aciertan recuerdan que soñaron con ese número. Los astrólogos olvidan sus cien errores y repiten su único acierto. Mañana será otra historia y así vamos erráticos, consumiendo discursos triunfalistas por aquí, explicaciones del fracaso por allá.</p>
	<p>A mediado de los ’90, en plena euforia neoliberal, nos preguntábamos: “Cuando los regímenes comunistas cayeron, no cayeron por sus carencias morales; cayeron por sus defectos económicos. […] Al parecer, la justicia sólo llega con el fracaso económico. ¿Qué diremos de este anacrónico fin de siglo cuando fracase? ¿Debemos esperar hasta entonces para decir algo?” (<em>Critica</em>, 1997). La pregunta sigue vigente: ¿será necesario esperar hasta la gran crisis china para criticar sus métodos?</p>
	<p>* * *</p>
	<p>La política como los políticos es un mal <a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/obama-lula-pic.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1613" title="obama-lula-pic" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/obama-lula-pic.jpg" alt="" width="215" height="162" /></a>necesario en un mundo imperfecto. Yo, que no creo en santos menos podría creer en un político. A unos creo menos que a otros, pero al fin a ninguno. Ni a Obama ni a Hu Jintao, ni a Lula ni a los Kirchner, ni a Uribe ni a Chávez, ni a Sarkozy, ni a Putin, ni a nadie.</p>
	<p>De vez en cuando se estrechan las manos, un beso y un abrazo. Luego, según el precio del petróleo cae o las bolsas se hacen el oso, uno amenaza al otro con alguna acción o sólo de palabra y todo sirve para ir creando ese nivel de conflicto tan necesario para mantener el crecimiento anual del PIB por encima del equis por ciento y a la vez consolidarse en la conciencia de sus votantes que todavía, en la sociedad global, sufren de la irresistible trampa de los nacionalismos.</p>
	<p>Esa especie de egolatría colectiva.</p>
	<p>* * *</p>
	<p>No es cierto que soy un incrédulo irrespetuoso. Soy respetuoso. Por ejemplo, respeto mucho la imagen de una Virgen llorando sangre. Porque respeto a quienes creen que es un milagro y a quienes creen en la Virgen. Incluso respeto la probabilidad de que semejante fenómeno sea un milagro y respeto la probabilidad, aunque probablemente escasa, de que el Creador del Universo ande distraído con ese tipo cosas.</p>
	<p>Per<a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/virgen-maria.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1614" title="virgen maria" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2010/01/virgen-maria.jpg" alt="" width="128" height="163" /></a>o mucho más que una Virgen de yeso llorando o sudando sangre me preocupa la mano de un gerente despidiendo a mil personas bajo la irrefutable excusa de un recorte de gastos.</p>
	<p>Me preocupan las leyes que respetan mejor los derechos de los perros a una vida digna que a la familia de un inmigrante a ser tratados, si no como humanos, al menos como perros.</p>
	<p>Me preocupa y me importa mucho más la mano de un tirano firmando una guerra, los pies de un fanático destruyendo el mundo para salvar su alma.</p>
	<p>Sospecho que Dios, la Virgen y sus servidores podrían estar de acuerdo conmigo. Al menos en esto. Claro, eso sólo lo sabrán ellos. No lo sé ni yo, ni los fanáticos que suben nerviosos a sus cielos privados en escaleras de huesos, siempre tan seguros de lo ven, de lo que dicen, de lo que hacen.
</p>
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		<title>La Virgen y el Quetzal: Memoria profunda de Amerindia</title>
		<link>http://www.6columnas.com/2009/12/29/la-virgen-y-el-quetzal-memoria-profunda-de-amerindia/</link>
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		<pubDate>Tue, 29 Dec 2009 03:54:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Majfud</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Por Amor Al Arte]]></category>
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		<category><![CDATA[tradición guadalupana]]></category>
		<category><![CDATA[virgen de guadalupe]]></category>

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		<description><![CDATA[El escritor uruguayo Jorge Majfud nos regala este breve ensayo sobre la religiosidad amerindia y su íntima relación con la veneración actual a la virgen María, cuya figura más destacada en América Latina es, sin duda, la virgen de Guadalupe: morena e indígena. 

Las apariciones de la virgen como fenómeno físico buscan compatibilizar "la sensualidad amerindia con la abstracción judeocristiana". El mensaje religioso es confuso, como lo fue la forma en que se mezclaron alguna vez el catolicismo con las religiones existentes en la amerindia. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/virgen-de-guadalupe.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1408" title="virgen de guadalupe" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/virgen-de-guadalupe-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>Las religiones monoteístas o las monolatrías derivadas de la tradición hebrea repudian y castigan la formación de imágenes humanas y mucho más su adoración. Similar ha sido el Islam y en menor medida el protestantismo. No así el catolicismo. Las antiguas religiones romanas dejaron su herencia en la nueva religión del imperio.</p>
	<p>No obstante, en el catolicismo europeo la valoración de imágenes de la Sagrada Familia, de una vasta colección de santos y de partes de santos es aún un fenómeno secundario en comparación a la liturgia. Diferente, en el protestantismo el espectáculo del rito ha sido sustituido por el trance proselitista y el orgullo público de ser un elegido de Dios. La palabra histérica que busca convencer y confirmar es natural en una secta que nació protestando. Quizás por su origen de catacumbas y luego por su centenaria posición en la pirámide del poder, el sacerdote católico está más entrenado en la combinación de la palabra pausada y el silencio calculado. Quizás por su temprano ejercicio intelectual, mucho más amplio y diverso que el de los pastores protestantes, los sacerdotes católicos no son tan afectos a la verborragia. En los países católicos, este trance colectivo de la oratoria está casi todo exorcizado en esas religiones seculares que son los partidos políticos. En particular en el mundo latinoamericano donde la política, la cosmología y la literatura son la misma cosa con profesionales diferentes.</p>
	<p>Pero la percepción literaria del mundo en el mundo amerindio es, ante todo, visual. Es propio de un mundo vivo donde la tierra no es un reino maldecido por una abstracción celeste sino parte del cosmos, parte de la unión entre la serpiente y el ave.</p>
	<p>El rasgo que mejor distingue la religiosidad del continente es la veneración de la virgen María, en particular en su versión guadalupana. Dentro de esta experiencia religiosa, un aspecto destacable son los avistamientos de la virgen. Si bien son conocidas las apariciones de vírgenes en otras partes del mundo, como la virgen de Fátima en Portugal, en América Latina la importancia de estas apariciones es mucho mayor y diferente en su naturaleza. El fenómeno no consiste en la aparición de la virgen sino en una imagen física de la virgen y a veces de Jesús. El milagro es siempre material y simbólico, como una huella es a un pie.</p>
	<p>De hecho las apariciones de la virgen son prácticamente mínimas. Se venera la representación en nombre de lo representado. Así se produce el milagro: se une el agua con el aceite, se compatibiliza la sensualidad amerindia con la abstracción judeocristiana.</p>
	<p>Según la tradición, la virgen de Guadalupe sólo se apareció al indio Juan Diego hace más de cuatro siglos. Pero las apariciones de las imágenes de la virgen han sido innumerables. Aún cuando la tradición teológica y popular alega que no se venera una imagen sino lo que representa, lo cierto es que lo representado no puede ser fácilmente sustituido por una copia cualquiera, como una Biblia y su copia tienen el mismo valor semántico y religioso. Los estudios y las leyendas que se tejen entorno a la pintura de la virgen de Guadalupe en México están rodeados de misterios visuales. En uno de ellos se ha llegado a mostrar o demostrar que en la iris del ojo izquierdo de la pintura de la virgen están representados una serie de personajes históricos que van desde el indio Juan Diego arrodillado hasta el obispo Zumárraga.</p>
	<p>Los misterios ópticos son de tal grado de importancia que quienes creen descubrirlas no se preocupan por el mensaje o la <a href="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/AmerindiaII.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-1409" title="AmerindiaII" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/12/AmerindiaII-280x120.jpg" alt="" width="280" height="120" /></a>interpretación que el milagro puede portar sino por el milagro mismo de la imagen que luego atribuyen poderes chamánicos de sanación. Esto se resuelve con un mismo mensaje repetido y siempre intrascendente, como la alegación de que una aparición significa que tiempos terribles están por venir.</p>
	<p>Lo que queda claro es la importancia visual de la experiencia religiosa, es decir, la conexión entre espíritu y materia, entre la divinidad y la sensualidad de la imagen que representa el extremo opuesto de la abstracción hebrea o islámica.</p>
	<p>Esta es la misma conexión cosmogónica que tenían los pueblos amerindios antes de la llegada del colonizador europeo. Muchos especialistas han observado que la aparición de la virgen de Guadalupe en el cerro de Tepeyec, el mismo lugar donde los indígenas adoraban a Tonantzin, demuestra o sugiere la sustitución de la Diosa Madre amerindia por la Madre del hijo de Dios —Madre de Dios, según tradicional equívoco—. No obstante podemos alegar que si en la liturgia consiente hubo una sustitución, también podemos considerar que la imposición teológica y moral del colonizador sólo confirmó los valores y las percepciones anteriores que sobrevivieron reprimidas en un pueblo numeroso.</p>
	<p>La virgen de Guadalupe está rodeada de símbolos que podemos rastrear entre los aztecas y hasta la mítica Tula, como el Quinto Sol y la Luna. Podemos agregar otros detalles. El color verde que rodea a la virgen de Guadalupe, presente en la bandera de México, probablemente se refiere al verde del quetzal. La misma forma de la capa de la virgen se asemeja a las alas del ave sagrada cuando posa en una rama. El verde fue un color divino y real en el cosmos amerindio y tal vez también representó la libertad, debido a que el quetzal no se reproduce en cautiverio. También verde era el color brillante del colibrí (Huitzilopochtli, el “Colibrí izquierdo”) y del agave (maguey) que florece después de cinco años para morir y reproducirse.</p>
	<p>Leopoldo Zea y otros latinoamericanistas han observado que en ningún otro continente como en América latina la colonización europea sustituyó las culturas originales. Creo que esta idea sólo se puede aplicar a los afros en Estados Unidos donde, más allá del pretendido nombre étnico y el color de piel, difícilmente se pueda encontrar algo de África que haya sobrevivido a la violencia del colono, como sí podemos encontrar en los afros de Brasil o del Caribe.</p>
	<p>En un estudio anterior he insistido que la civilización prehispánica no sólo sobrevivió en forma de influencias a escalas artesanales sino que la misma represión del colonizador minoritario provocó su travestismo y consecuente consolidación en lo más profundo del alma del futuro continente. Las diferencias culturales que identifican al pueblo latinoamericano proceden del vencido y del vencedor. Son los rasgos del vencedor, la civilización hispánica, los visibles, los únicos conservados en la letra escrita y en el poder de las instituciones. Pero son los rasgos del vencido los que han moldeado las formas de sentir y de ver el mundo, transmitidos en una forma de ser y de hacer, en las tradiciones orales y en las actitudes humanas ante los problemas, ante la vida y apenas visibles en sus detalles. La narración de sus héroes y obsesiones, la tradición de sus fracasos y renacimientos, lo revelan.
</p>
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