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	<title>6 Columnas &#187; Opinión</title>
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	<description>Una Aventura en el Mundo de las Artes y Letras</description>
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		<title>El &#8220;negro&#8221; Fontanarrosa: Humor y Literatura</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Nov 2009 02:53:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Estrugo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historieta]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Bogie el Aceitoso]]></category>
		<category><![CDATA[feria del libro de Santiago]]></category>
		<category><![CDATA[fontanarrosa]]></category>
		<category><![CDATA[Inodoro Pereyra]]></category>

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		<description><![CDATA[En el marco de la Feria del Libro de Santiago 2009, la embajada argentina presentó el documenal “Roberto Fontanarrosa: Vida, pasión y humor”. Los familiares y amigos cercanos del célebre historietista y cuentista rosarino elaboraron un collage de su vida y su obra. ¿Por qué todos querían tanto al “negro”? ¿Cuál era la razón de su popularidad?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><img class="alignleft size-medium wp-image-912" title="negro fontanarrosa" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/11/negro-fontanarrosa-280x120.jpg" alt="negro fontanarrosa" width="280" height="120" />En el marco de la Feria del Libro de Santiago 2009, la embajada argentina presentó el documenal “Roberto Fontanarrosa: Vida, pasión y humor”. Los familiares y amigos cercanos del célebre historietista y cuentista rosarino elaboraron un collage de su vida y su obra. ¿Por qué todos querían tanto al “negro”? ¿Cuál era la razón de su popularidad?</p>
	<p>El pueblo argentino se destaca por el fanatismo en torno a sus talentos, no importa el ámbito en que se desempeñen -político, cultural, social-, generando ídolos, literalmente. En el caso de Fontanarrosa, todo Rosario demostró su admiración por el creador, gracias a la inspiración popular y las sencillas pasiones que retrató en toda su obra: el fútbol, la amistad, las mujeres, la compañía. En cierta manera, la popularidad de Fontanarrosa también es una contraposición al monopolio cultural porteño al que el Gran Buenos Aires somete a las provincias argentinas.</p>
	<p><img class="alignleft size-full wp-image-910" title="fontanarrosa2" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/11/fontanarrosa2.jpg" alt="fontanarrosa2" width="270" height="365" />Rosario es un gran núcleo urbano de Argentina, una ciudad que bien podría compararse a muchas de las metrópolis latinoamericanas, pero cuya maldición es estar a la sombra de Buenos Aires, la ciudad que enaniza al resto del continente. Sólo 300 kilómetros separan a Rosario de la Capital Federal, tan tentadora para tantos rosarinos de talento. De mediar más distancia entre estas dos ciudades, tal vez las cosas fueran diferentes.  Pero Fontanarrosa decidió quedarse en la pampa húmeda, a medio camino entre Buenos Aires y el interior argentino propiamente dicho -Córdoba, Santa Fe, Tucumán&#8230;- Y eso se lo agradeció la Argentina entera y, por qué no, el resto del continente.</p>
	<p>Es necesario admitir que Fontanarrosa se ganó sus laureles con su merecido esfuerzo, con la constancia de su trabajo, metódico y discreto, rellenando páginas con los dibujos de su trazo sorprendentemente ágil y preciso, o tecleando la máquina de escribir para dar forma de texto a todas aquellas vivencias y anécdotas que él, observador de la naturaleza humana, de la anécdota común, que él catalizaba en su cabeza para llegar al absurdo y el surrealismo más puro, con una cadencia sorprendente por su frecuencia.</p>
	<p>Lejos de las pretenciosas aureolas que se cuelgan otros académicos e intelectuales, Fontanarrosa vivió en la sencillez absoluta, concentrado en crear, y sus energías &#8211; incluso cuando esta flaqueaba, a consecuencia de una cruel enfermedad que minaba el control sobre su cuerpo con una lentitud exasperante– estaban puestas completamente en divertir a sus lectores con narraciones envueltas de cotidianeidad y pasión popular.</p>
	<p>Narraciones que plasmó con singular maestría y simpleza tanto por medio de sus historietas, como Inodoro Pereyra, su sátira personal a la imagen literaria del gaucho, tan abusada en la literarura y la historieta argentina como paradigma de la argentinidad salvaje. O como Bogie el aceitoso, el matón a sueldo cuya popularidad saltó fronteras y se estableció en lugares como México o Colombia. O como aquellas historietas cortas que solían aparecer en la revista Fierro -la original, la de la segunda mitad de los 80-, que era bienvenida por los lectores como agua de Mayo. O bien como sus cuentos, sus novelas, e incluso las colaboraciones que creó como caricaturista editorial, donde mostraba una insólita mordacidad, resuelta casi siempre con muy pocas palabras.</p>
	<p>Todos los entrevistados coincidieron en lo difícil que fue para los más puritanos <img class="alignright size-full wp-image-909" title="2cwwin9" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/11/2cwwin9.jpg" alt="2cwwin9" width="300" height="300" />académicos, aceptar que un historietista como Fontanarrosa escribiera cuentos y novelas. Y no sólo eso, sino que su narrativa fuera notablemente ágil y que contara con la misma socarronería benigna característica de sus historietas. Sin embargo, sus cuentos, editados todos por Ediciones de la Flor, giraban en torno a temas sencillos que “el negro” vivía apasionadamente, como su amor por Rosario Central, los partidos significativos del equipo, las reacciones de la hinchada.</p>
	<p>La amistad, otro gran motor de sus obras, la vivió intensamente en un café llamado “El Cairo” en donde se reunía con entrañables amigos rosarinos en una mesa divertidamente bautizada: &#8220;mesa de los galanes&#8221;”. Todos ellos recordaron como Fontanarrosa guardaba silencio sobre sí. Prefería escucharlos. Prefería nutrirse de sus experiencias de vida y con ellas luego crear. Ellos fueron su único círculo y ambiente, por lo tanto, se eximió de pertenecer a los pretenciosos círculos literarios.</p>
	<p>Su hijo, Franco Fontanarrosa, lo describió como &#8220;un genio, claro, pero un genio vestido de civil&#8221;. Un genio que iba vestido de hombre, sin alardear, casi sin entender la enormidad de su talento. Posiblemente sea la mejor definición que se le haya hecho a Fontanarrosa. Y, posiblemente esté ahí la explicación de por qué Fontanarrosa fue tan querido en Rosario, en Argentina y en toda Latinoamérica: porque asumía su rol como uno más sin mayores ínfulas.</p>
	<p>Parafraseando a Mendieta, el perro fiel de Inodoro Pereyra, en el ultimísimo guión que escribió el Negro en su vida: &#8220;Como dijo Shakespeare: &#8216;Yes&#8217;.&#8221;
</p>
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		<title>La Historieta en su laberinto</title>
		<link>http://www.6columnas.com/2009/09/24/la-historieta-en-su-laberinto/</link>
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		<pubDate>Thu, 24 Sep 2009 20:35:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Estrugo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historieta]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[análisis]]></category>
		<category><![CDATA[comic]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde sus inicios, la historieta ha sido arrinconada como un entretenimiento infantil sin mayor profundidad, prejuicio que la arrinconó entre las 'artes mayores' y ha impedido que alcance un desarrollo acorde con las posibilidades que ofrece. En este artículo, Miguel Estrugo analiza las razones de ese encasillamiento y lanza algunas ideas para que, al fin, la historieta salga de su ensimismamiento y sea considerada con justicia como lo que es: un medio artístico tan válido como cualquier otro.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p style="text-align: left;"><img class="alignleft size-medium wp-image-58" title="eisner1" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/09/eisner1-280x120.jpg" alt="eisner1" width="280" height="120" />Cuentan que promediando los años cincuenta Will Eisner se encontró con Rube Goldberg durante una cena de la Organización de Historietistas Profesionales de Nueva York. Eisner, creador de la serie &#8220;Spirit&#8221;, defensor de los derechos de la propiedad intelectual de los autores frente al oscuro monopolio que imponían (e imponen) los &#8217;syndicates&#8217; y uno de los primeros creadores de historietas que intuyó el potencial de este medio como un arte más que como un mero entretenimiento, intentó convencer a Goldberg de que la historieta es un arte. &#8220;¡Pamplinas!&#8221;, dicen que respondió Goldberg, quien por aquel entonces era uno de los historietistas más destacados del medio. &#8220;¡Las historietas no son un arte, sino entretenimiento de vodevil!&#8221;</p>
	<p style="text-align: left;">La historieta ha vivido desde siempre una situación de incomprensión, un encasillamiento como pasatiempo ligero y banal que ha impedido que muchas de sus obras y autores reciban el reconocimiento que merecen y que a este medio se le saque todo el provecho que puede rendir; provecho tanto literario como artístico e incluso dramático. Y este prejuicio es aún más notable en los mercados periféricos, como por ejemplo, Chile, en donde el término &#8220;historieta&#8221; todavía es sinónimo de entretenimiento para la infancia, prescindible e intrascendente, no sólo para el común de los mortales sino también, en muchas ocasiones, entre aquellos que se consideran medianamente cultos.</p>
	<p style="text-align: left;">Me atrevería también a decir que muchos creadores y fans de la historieta caen también en esta falacia. Y no me refiero sólo a gente <img class="alignleft size-medium wp-image-51" title="will_eisner_50" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/09/will_eisner_50-280x120.jpg" alt="will_eisner_50" width="280" height="120" />como Rube Goldberg, que consideraban la historieta como mero entretenimiento, sino también a aquellos autores y seguidores que se exilian en círculos herméticos y elitistas, aislados del resto del mundo, como monjes encerrados en monasterios ficticios en donde brilla la llama de &#8220;la verdadera historieta&#8221;. Por alguna razón se me viene a la cabeza la imagen del &#8220;hombre de la tienda de cómics&#8221; de la serie animada Los Simpsons que parece hecho a imagen y semejanza de ese consumidor de cómics actual.</p>
	<p style="text-align: left;">Es probable que estos individuos, los &#8216;integristas de la historieta&#8217;, por llamarlos de alguna forma, sean tan peligrosos y desestabilizadores para la salud del mundo del cómic como lo son aquellos que no le dan mayor trascendencia. El mundo de la historieta es muy vasto y abrazar una u otra postura significa aplacar ese potencial para ofrecer una sola dimensión, plana y aburrida, de un mundo que ofrece muchísimas más posibilidades y está compuesto de más matices.</p>
	<p style="text-align: left;">Es triste ver que la oferta de historietas en la actualidad esté enfocada sobre todo a este perfil de consumidor &#8216;nerd&#8217;. Hace tiempo que la mayoría de los niños y jóvenes ya no leen historietas puesto que se encuentran atraídos por el entretenimiento que ofrecen las consolas de videojuegos las cuales han erosionado el mundo del cómic infantil y juvenil hasta hacerlo desaparecer. Pero, por otro lado, no se puede negar que la industria de la historieta ha pecado por exceso de comodidad y que poco se ha atrevido a realizar los cambios necesarios para acabar con el ghetto cultural en el que los cómics se han autoexiliado.</p>
	<p style="text-align: left;">Por ejemplo, el mundo de la literatura ofrece docenas y docenas de posibilidades para un lector: hay literatura de guerra, de <img class="alignright size-medium wp-image-64" title="eisner2" src="http://www.6columnas.com/wp-content/uploads/2009/09/eisner2-280x120.jpg" alt="eisner2" width="280" height="120" />romance, dramática, histórica, futurista, erótica, de aventuras, mística, optimista o distópica, política, alegórica, detectivesca, infantil, juvenil o madura. La literatura puede ser ligera como el aire o densa como el plomo, sutil como una pluma o directa como un puñetazo, popular como un best-seller o elitista como un manuscrito. Puede ser masculina, femenina, neutral o incluso homosexual. Puede ser breve como un cuento o larga como un novelón. Puede ser ficción, ensayo, narrativa o periodística. Puede ser efímera o atemporal.  En otras palabras, la literatura abarca todas las facetas que nos interesa a los seres humanos, y por eso, llega con gran facilidad a amplios sectores de la población. ¿Por qué la historieta no puede encumbrarse de igual manera?</p>
	<p style="text-align: left;">Posiblemente la clave para conseguir el &#8216;desencasillamiento&#8217; de la historieta consista en saber apreciar la enorme variedad de alternativas que existen a la hora de crear una que, hasta el momento, parece basarse sobre todo en el género de aventuras, el humor y los tan manidos superhéroes, y cuyos creadores tienen una tendencia a abusar de la alegoría y el recurso simbólico en vez de tratar temas controversiales -o banales- de forma frontal y sin rodeos. ¿Para qué encerrarse en fantasías escapistas cuando la historieta puede llegar a tanta gente si está bien escrita y dibujada?</p>
	<p style="text-align: left;">Acá en Chile, por ejemplo, la época del gobierno militar -y la vida cotidiana durante aquellos duros años- ha sido inspiración de muchas historietas, desde personajes satíricos como &#8220;Super Cifuentes&#8221; del gran Hervi hasta el &#8220;Checho López&#8221; que salía en las páginas de Trauko. Hasta el momento ningún autor se ha atrevido a enfrentar ese período de la historia de nuestro país con una crudeza similar a la que Art Spiegelman impuso en su aclamada obra &#8216;Maus&#8217; en la que se refirió al holocausto judío en la Alemania Nazi, o la reveladora cotidianeidad de Marjane Satrapi en su obra &#8216;Persépolis&#8217;, que tanto ayuda a entender la psicología de la gente común y corriente detrás del régimen iraní. Son obras que han sido aclamadas no sólo en el reducido mundillo de la historieta, sino que han roto esas fronteras y se han establecido como referentes de la literatura mundial.</p>
	<p style="text-align: left;">En mi opinión, ese es el rumbo que debe seguir el cómic para que sea realmente tomado en serio. Es necesario romper con la inercia que produce las décadas de encasillamiento en el rubro del entretenimiento infantil. Es necesario dejar de lado manierismos, formas y géneros ya desfasados y abrir las alas. A medida que se vayan explorando los nuevos medios al alcance de los creadores, es más que probable que la historieta encuentre un número cada vez mayor de personas dispuestas a ver y leer lo que el arte secuencial es capaz de ofrecer.</p>
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