
En Chile, a mediados del siglo XIX, redefinir los límites del pensamiento crítico y artístico fue una actitud adquirida de la constante observación hacia el modelo cultural europeo y norteamericano, que había hecho de nuestra república un cauteloso eco de ejercicios visuales y un constante imitador del quehacer foráneo. Desde esa perspectiva, la llegada a Chile del pintor italiano Alejandro Cicarelli como Director inaugural de la Academia de Pintura en 1849, es consecuencia de las relaciones diplomáticas que el gobierno conservador y militar de Manuel Bulnes mantenía con el viejo continente.