Hay algo que impresiona al ver las películas de Aronofsky, y es simplemente la sutileza con la que trata grandes temas mediante metáforas, lo demostró en Requiem For A Dream, en donde, como dice un amigo mío, que le corten el brazo al protagonista por culpa de la droga no es más que un volador de luces para hablar de la verdadera droga que nos mata que es la TV. En The Wrestler Aronofsky nos cuenta la historia de un luchador retirado y a través de esta historia contarnos sobre su experiencia misma con el cine, y las satisfacciones y desilusiones que este le ha traido.
Cuando Stephanie, la hija del protagonista, Randy “The Ram”, le reclama los cumpleaños perdidos a su padre, a través de su voz habla la familia de Aronofsky, y es que cualquiera que haya trabajado en una producción por más bajo que sea su monto, sabe que lo primero que este tipo de profesión (la de cineasta) comienza a quitarte es la cercanía con la familia.
The Wrestler es una película extraordinaria, que te sumerge y te identifica con la vida de Randy. Aronofsky, con su excelente dominio de las metáforas, nos muestra a un luchador judío que en cada lucha a lo largo de la película — excepto en la lucha fin
al — derrama sangre en el cuadrilátero, incluso se corta intencionalmente, siento esta una ofensa gigantesca para su religión (en el judaísmo la sangre es sinónimo de vida).
Aronofsky nos cuenta que Randy deja, literalmente, la vida en cada lucha, que es al fin y al cabo lo que cada realizador audiovisual debe hacer en cada producción, dar todo de sí. En cierto modo no importa qué tan evidente sea la intención de Aronofsky de hablarnos su oficio a través de la vida misma del luchador Randy, puesto que las metáforas que se juegan en esta película dan para que gente no relacionada con el cine se identifique también con Randy. A fin de cuentas, el mundo es nuestro cuadrilátero y en él se nos va la vida.
The Wrestler (El Luchador)
Darren Aronofsky
2009
111 min
2.35:1
Etiquetas: darren aronofsky, mikey rourke, the wrestler