Carlos Reyes es un impulsor contemporáneo de la historieta nacional. Se mueve en la escritura para cine, teatro, televisión, y por supuesto narrativa gráfica. Participa en páginas web y festivales de cómic. Dirige también un programa radial: “Viñetas al fin del Mundo”. Lo cierto es que Carlos Reyes siempre con un proyecto bajo el brazo y en esta ocasión conversó con 6columnas.com acerca de sus actividades en el mundo del cómic.
Carlos, ¿Cómo llegaste al mundo del cómic?
Como es habitual en todo lo que uno termina haciendo de adulto, llegué a la historieta cuando era pequeño. Mi padre trabaja en la imprenta de Zigzag, que luego pasó a llamarse Quimantú y él siempre me llevaba revistas que les regalaban. Recuerdo al despertar un montón de revistas apiladas a los pies de mi cama. Sin saberlo mi papá estaba forjando mi futuro. Yo aprendí a leer con esas historietas chilenas y me convertí pronto en un lector voraz y omnívoro.
Tú eres conocedor de distintas áreas: cine, televisión, literatura. ¿Qué encontraste en el cómic?
Yo estudié audiovisual y me especialicé en la escritura de guiones y en la narrativa gráfica encontré lo mismo que en el cine y la TV, pero con una gran diferencia: la garantía del control absoluto de tu obra. Ni siquiera el cine de autor independiente tiene tanta libertad como la historieta de autor puede llegar a ofrecer. La historieta también aborda todos los géneros, estilos y temas. Yo lo veo simplemente como otro medio en que podemos expresarnos, un medio maduro y fascinante para explorar artísticamente.
Cuéntanos, por favor, un poco sobre el Dr. Mortis. ¿Cómo fue la evolución de radioteatro a cómic?
El Dr. Mortis es sin duda uno de nuestros personajes de historieta chilena más conocidos junto con Condorito y Mampato y creo que su popularidad viene dada por la calidad de su propuesta y por haber intuido esto que hoy llamamos pomposamente multimedial. Mortis nació como radioteatro en el año 1945 en Punta Arenas gracias a la inventiva de Juan Marino. Lo maravilloso es que desde ese momento el personaje se mantuvo casi interrumpidamente al aire hasta fines de los 70, época en que se emitieron los últimos capítulos, aunque después se ha seguido reponiendo en diversas radioemisoras. La historia nos dice que en el año 1966, 1967, Juan Marino recibió la invitación de empezar a producir una historieta de su personaje “El Siniestro Dr. Mortis” con gran éxito. Esto nos habla de un país que producía entretención masiva, popular, con producción local, cosa que era maravillosa, y lo más importante, sin menospreciar al público.
Háblanos sobre el proceso de la historia, o dicho de otro modo: ¿Cuáles son los pasos a seguir para desarrollar un cómic?
Muchos piensan que habitualmente esto de hacer comics, narrativa gráfica o historietas se trata únicamente de dibujar y no estoy de acuerdo. Es un proceso largo en que el hecho de dibujar bien no es suficiente. Se trata de un trabajo siempre pésimamente pagado comparado con el esfuerzo que demanda. Al igual que en otros medios todo parte por una idea loca en la cabeza de alguien. Esa idea se plasma en un guión que pasa por casi las mismas fases que el guión de un film (storyline, argumento, tratamiento y guión final) aunque mantiene diferencias estructurales importantes, pues en la historieta no sólo se piensa en escenas, sino también en una cadencia que tiene que va de página a página, de viñeta en viñeta y que debe enfrentar un desafío complejo: simular movimiento y vida sobre una página inmóvil. El guionista puede o no dar indicaciones muy precisas de cada página (esto varía según la forma de trabajo entre cada artista) Hay muchos casos en que dibujante es también su propio guionista. Luego viene la discusión de la atmosfera y tono de la historieta y la creación del aspecto de los personajes. Una vez definido lo anterior, el dibujante hace un layout, esto es un boceto rápido de las páginas para revisar lo más importante de todo – independiente de si tu dibujo es maravilloso o mediocre- y es que la narración de la historia debe ser fluida y comprensible para cualquier lector del mundo. Este es el secreto de una buena historieta, lograr comunicarlo que se quiere con claridad. Luego de este borrador, vienen las correcciones y recién se puede comenzar a hacer el lápiz de las páginas definitivas que luego deben ser pasadas a tinta y coloreadas, si es el caso. A veces el dibujante debe documentarse si quiere dibujar lugares precisos o si está embarcado en un trabajo histórico por ejemplo. El guión todavía puede sufrir cortes o ajustes hasta el final del proceso y lo ideal es que así suceda, pues el profesionalismo también es la capacidad de evitar enamorarte de tus propias palabras o dibujos, pues todo debe estar al servicio de la narración. Otro proceso es el de poner los textos a las páginas. Muchos dibujantes rotulan su propia historieta, lo que es también un trabajo largo, aunque la tecnología digital ha ayudado mucho a agilizar estos procesos. Recién ahí la producción artística acaba y comienza la labor editorial y de distribución y bueno, la pega de los lectores que es leer y apoyar lo que les gusta.
Cuéntanos cómo nació el programa de radio online “Viñetas al fin del Mundo” y de qué trata
Ese programa es una idea de Ricardo Vega y nació a partir del 1º festival que organizamos con él y el centro Cultural de España y el encargado de la radio online de esa entidad, Francisco Conejera. La idea es hacer un programa de reflexión, de discusión sobre la narrativa gráfica chilena y sus autores. Creo que los creadores de historieta, los editores y el público necesitan escuchar y confrontar opiniones. Estamos frente a una especie de revaloración de la historieta local y eso exige un proceso de profunda reflexión de lo que hacemos. El programa radial de “Viñetas del fin del mundo” busca eso y por si les interesa les cuento que se emite todos los miércoles a mediodía en la radio online del centro Cultural de España.
¿Cuál es la situación del cómic en Chile? ¿en qué proceso se encuentra? 
Esta en un momento muy bueno. Los medios de comunicación se interesan por el tema. Los editores están publicando material de autores locales. Creo que la historieta se ha vuelto cool, he visto cómo ha cambiado el discurso sobre ello. Todos hablan de novelas gráficas a veces sin saber exactamente qué quiere decir el término y eso es muy bueno, pero a cambio de este incipiente renacer, por llamarlo de alguna manera, se debe entregar calidad. Tenemos que hacer trabajos de alto nivel y con temáticas propias y como dije antes, sin menospreciar a los lectores y dar cabida a todas las expresiones que la riqueza de este lenguaje puede ofrecer.
¿Ergocómics?
Es uno de los grupos a los que pertenezco y que nació en 1996 aproximadamente y que mantiene uno de los sitios web más serios que conozco y que ya cumplió poco más de 10 años en internet hablando de historieta de autor chilena y latinoamericana. También hacemos publicaciones y un festival anual de historieta desde el 2003. Es un proyecto al que le tengo mucho cariño y respeto.
¿Qué esperas de la historieta chilena?
Estoy a la espera de una historieta chilena, madura, sólida que hable de nuestra realidad, de lo que somos, aún en medio de la fantasía más delirante. Espero un personaje que de cuenta de nosotros, un nuevo Condorito o Mortis, no sé. Pero veo el trabajo de muchos de mis colegas y creo que lentamente eso se está construyendo.
¿Cómo se relaciona la historieta con el medio digital?
Tanto como cualquier otro medio que ha sido invadido por estas increíbles tecnologías. Hoy existen las tabletas de dibujo y programas como el mangastudio que ayudan al proceso de dibujar historietas, pero que de nada sirven si no existe el talento para hacerlas. Como siempre la tecnología es un medio, una herramienta fascinante para hacer lo mismo de antes, pero de nuevas maneras.
Woody Allen ha reconocido en un libro biográfico que no ve películas, no lee diarios, ni ve televisión. No tiene idea qué se está estrenando en las salas de cine. Y así hace sus películas, en blanco. ¿Existe en el cómic esa posibilidad, es decir, que se pueda escribir sin ser un experto, ni un historietófilo?
Siempre. Es una prerrogativa de cualquier artista en cualquier medio. Ya no recuerdo si era Orson Welles o Luis Buñuel que decía que podía enseñarle a cualquiera a hacer una película en una par de fines de semana. Creo que ambos caminos son válidos. Habrán los que digan que para hacer algo se debe ver todo lo que se ha hacho antes al respecto y otros que afirmarán lo contrario. Todo tiene que ver con el método personal que te hayas creado. Ninguno de estos caminos asegura encontrar la obra maestra. En lo referido a la magia no hay recetas.
Enlaces relacionados (se pueden bajar historietas completas y varias otras cosas)
http://www.ccespana.cl/radio/audio_10/audio_10.html (Programa radial “Viñetas al fin del Mundo”).
Etiquetas: carlos reyes, ergocomics, siniestro doctor mortis
He recomenzado mil veces una historia ilustrada que jamás termino. Dos, tres páginas, una cada tres años. A este paso la tendré lista cuando tenga 95.