Escribir es fácil. Y una novela lo es aún más. Primero debes decir: “voy a narrar; una historia voy a contar”. No te preocupes por las rimas involuntarias ni por las otras. Ignora las repeticiones. Escribe sobre tu vida, esta receta todavía resulta, o relata la del vecino. Que no te obsesionen los personajes; enfócate en el argumento. Antes de escribir, imagina tu libro impreso, su portada, el aroma de sus hojas nuevas, la reseña del diario… Dedícate a fantasear al menos un año. Y si lo haces por más tiempo es mejor: la alucinación es país del creador. Consigue libros que te enseñen a construir novelas, obras que relaten el proceso creativo de escritores, manuales de redacción, pero, si no tienes ganas de escribir, no te servirán.
Si posees la vena del escritor, o conservas la pulsión al redactar, o es una obligación para ti amontonar palabras, tampoco te serán útiles, pero para los demás esos libros son imprescindibles. Antes de colocar la primera letra en el borrador recuerda que tu futura novela constará de trescientas páginas. Ojalá te inquietes, y retrases la escritura. Sin embargo, jamás tengas miedo a la página en blanco, porque hay muchas estupideces temporales impresas, tu texto no tendría el deber de aspirar siquiera a la mediocridad. Por muy malo que sea tu futuro libro, no debes apurarte, las obras prescindibles merecen un extenso proceso de elaboración. Si te apremia el deseo por escribir, realiza una labor más significativa y placentera que narrar; si no la hallas, ni modo, no hay remedio: empieza con palabras sencillas y si estas se mantienen hasta el final, habrás ganado.
Luego de culminar la primera página, has un plan de trabajo cuya duración mínima aconsejable es un mes. La intención es acordarse de lo complicado de la empresa. Ah, por cierto, me olvidaba: lee algo antes de escribir, es preferible. No leas en demasía y no solo Literatura. Desconfía de las personas que han leído mucho y cuando finalices el plan de la novela, regresa a la escritura. Si escribes en computadora no te conectes a internet mientras redactas y si lo haces, deja de escribir y solo dedícate a internet. La investigación indirecta es beneficiosa. Termina la página dos y descansa, aunque la última oración de ésta quede incompleta. Ahora lee las diez primeras hojas de un libro cualquiera; nada más que esa cantidad. Y de ningún modo regreses a esa obra.
Escribe con un tamaño de fuente mayor a doce y con una tipografía que disimule el lento progreso. Sin embargo, no te valgas de una letra enorme, porque no somos imbéciles a tiempo completo. Bueno, sí lo somos, pero al menos hazlo por pudor. La elaboración de la tercera página realízala con rapidez, y escríbela cien veces o más. Renuncia a las comas: tu novela sobrevivirá en un mundo de puntos seguidos, bueno, en realidad lo más previsible es que muera. Emplea frases cortas, aun cuando dañen el desarrollo de la novela. No le tengas pánico a los adjetivos: tres calificativos inexactos son mejores que un adjetivo preciso pero miedoso. Aléjate de los cobardes al momento de escribir. Que no te importe si tu léxico es exiguo, se puede mentir con pocos vocablos. Y nunca, pero nunca cuentes el chiste que relaciona la ecología con el ser mal escritor. Si pasas esta prueba estarás apto también para el libro digital. Esta fue la primera dosis. Gracias por tu lectura.
Muy bueno, Lenin. Ahí está nuestra experiencia bien retratada, jajaja.
Muy bueno, esa pasión primordial ,que describes y transmites, se puede extender a demás actividades creativas. Ímpetu y atrevimiento que no debemos olvidar los que nos dedicamos a estas (en mi caso las artes visuales).
Esto ha sido más claro que lo recibido en el pupitre. Unos que sí, otros que no, que mejor en medio, tal vez en primera persona, quizás atemporal, intentar un salto del tiempo, mejor tercera persona, un omnisciente, para escribir un lapiz H-2 y un borrador de miga de pan.