Los que vivimos estos tiempos presenciamos un cambio radical en la creación y distribución de contenidos de manos de las famosas nuevas tecnologías. Basta mencionar el método a través del cual estás leyendo este artículo: estos caracteres que lees no están impresos con tinta indeleble sobre un papel que hayas adquirido en un quiosco o librería para ser guardado en un anaquel -o una papelera, sino que son un conjunto de pixeles en una pantalla, que han pasado del disco duro de un servidor hasta tu computador.
Esta revolución está todavia lejos de terminar: somos testigos de la hibridación entre los sistemas de comunicación antiguos y modernos, y sospechamos que las generaciones que nos sigan, serán aquellas que sepan sacarle todo el provecho que admiten estas nuevas técnicas.
El trabajo de los que hoy estamos aquí, emigrantes de las técnicas tradicionales, es el desbrozar terrenos, colonizar zonas habitables y crear las fundaciones de lo que vendrá después.
6Columnas entrevistó a uno de estos ‘colonos digitales’: Marco Canepa, Can, el autor de uno de los webcómics1 más exitosos hasta el momento: Juanelo (http://www.juanelo.cl), presente en la Feria acompañado de su creación para promocionar su primer libro recopilatorio, editado recientemente por Ril Editores como parte de su colección ‘Plop‘.
A primera vista, la personalidad de Marco parece opuesta a la de Juanelo. El personaje es ácido y tal vez un poco hipócrita, pero su creador se ha mostrado simpático y relajado durante esta entrevista. Marco nos aclara, “Yo tengo mucho en común con Juanelo. Me salen los ‘juanelazos’ de repente. Juanelo es un alter-ego mío, mi lado oscuro. Yo provengo de una familia en la que la acidez y la ironía son el pan de cada día.” Sorprendente. “Yo solía ser un tipo bastante amargo. Me he esforzado mucho por cambiar. Desde que entré a estudiar arquitectura, me he preocupado de reconstruirme, pero Juanelo es el medio por el que expreso todo el veneno que, de otro modo, me estaría saliendo por los poros.”
Aunque Juanelo tenga mucho de Marco, “también utilizo el personaje para reflejar lo pútrido y estúpido de nuestra sociedad. Hace todo lo que la sociedad hace mal, pero de manera tan descarada e impúdica que lo hace más evidente.” En otras palabras, “Juanelo es cínico, pero tanto el personaje como el lector están al tanto de ello, lo que le hace más querible.”
Poco antes de que esta entrevista tuviera lugar, Ril Editores organizó en la Feria del Libro un taller de humor gráfico que contó con la presencia de los autores de la colección ‘plop’ y en el que participó una audiencia con bastante gente adulta -cosa que le llamó la atención al autor de estas líneas, ya que la imagen que se tiene del humor gráfico y la historieta es que atrae, sobre todo, a un público infantil y juvenil-.
Sin embargo, a Marco ese hecho no le sorprendió: “Juanelo tiene un humor adulto, un humor de diferentes niveles. Hay un nivel sencillo, superficial, pero en muchas ocasiones hay niveles de lectura más profunda. En ocasiones, hay referencias a algún libro o película que me gusta, que casi nunca me la cachan -a veces hago encuestas porque me da lata que no se note-. Pero en fin. Juanelo tiene un humor adulto, y un público adulto. La mayoría son jóvenes, estudiantes o profesionales informáticos, arquitectos y diseñadores porque esos son los que más tienen en común conmigo.”
Un buen tema del que hablar… los lectores de Juanelo. Y las nuevas tecnologías. 6Columnas pregunta, “El perfil del lector de tu tira parece un usuario adaptado al uso de las nuevas tecnologías. Parece que una parte importante del éxito de Juanelo ha sido tu uso de las redes sociales. Cual es la utilidad que le das a las redes sociales como medio de distribución creativa?”
y Marco responde, “El perfil que dijiste es más o menos cercano; la gran mayoría es ‘techie’, y conoce las tecnologías. Juanelo está en una zona en donde uno se expone a ese público… pero además tengo otro público que me leía en Publimetro y en la revista universitaria, que no han saltado al blog y que se sorprenden cuando advierten que ese blog existe. Ese es el tipo de público que estoy enganchando con el libro.”
En cuanto a las redes sociales, “Yo siempre quise hacer un sitio web dedicado a Juanelo; desde que empezó a tener éxito en los diarios murales de la universidad, mis compañeros me preguntaban por qué no hacía un sitio web. Por aquel entonces, ‘un sitio web’ era recurrir a Geocities, algo que implicaba saber algo de programación HTML y estar modificando permanentemente el código… una lata. En ese momento, no tenía las herramientas para hacerlo, así que no lo hice.”
“Dejé de lado a Juanelo cuando cambié la carrera que estudiaba de arquitectura a diseño, porque me en arquitectura no me encontraba bien anímicamente y Juanelo me ayudaba a expresar mi frustración. Pero cuando empecé mi tesis en Diseño me sentía asfixiado y rescaté a Juanelo como válvula de escape, porque si no me iba a volver loco.”
“Por aquel entonces empezó el fenómeno de los blogs, que se anunciaban como ‘diarios online’ o bitácoras, que no me interesaban con esa fisonomía. Busqué donde subir mis cómics entre sitios dedicados, pero no encontré a ninguno que me satisfaciera, pero me fijé que Blogger cumplía con bastantes de las cosas que estaba buscando.” Y así fue cómo Juanelo se lanzó a la ‘revolución bloguera’.
Marco añade, “No quería ‘empujar’ a Juanelo. Si es bueno, va a crecer él solo. Eso es lo que pasa en las redes sociales. No tiene sentido empujar; si las cosas están bien hechas, crecen ellas solas.”
También reconoce que tuvo suerte, porque Juanelo partió su andadura muy pronto: “FayerWayer había nacido pocos meses antes, partí muy bien, usando trucos como dejar el link a mi sitio en otros blogs y lo promoví entre mis amigos. El segundo día ya acumulábamos 200 visitas, cosa que uno, en ese entonces, sentía que era muchísimo.”
A pesar de todo, Marco no es alguien que se pase el día twiteando: “Son mis usuarios los que me impulsan a meterme… La cosa que más he apreciado de las redes sociales, la interacción con el lector. Nunca he pretendido aplastar las opiniones de mis usuarios, y siempre la he considerado por su importancia. Los lectores te indican cuándo vas bien encaminado y cuándo no… Cuando se pierde un poco la esencia del personaje, los lectores se preocupan de recordarte que ‘estai cagándola’.”
Para terminar la pregunta, Marco añade: “Con respecto a la importancia real de las redes sociales, puedo decir que gracias a ella ya tengo un libro publicado. Para muchos dibujantes, el primer objetivo de sus carreras es sacar una publicación impresa, pero yo nunca me he sentido parte del gremio de los dibujantes, no me siento digno de estar entre ellos. En mi opinión, a menos que tuviera 10.000 usuarios diarios, no podía sacar un libro. Pero un día me llamaron de Ril Editores y me dijeron, “Oye, queremos sacar un libro, ¿te interesa?” y yo debía haber sido estúpido para decir que no. Buscando entre los blogs, se dieron cuenta que existía un nicho que podía ser explotado.”
Otra de las razones del éxito de Juanelo ha sido la constancia, el escribir y dibujar tiras día tras día. “Cuando estaba empezando, mi hermano me dijo, “Sabes, en este tipo de cosas lo que prima es la constancia”. Si bien hasta ese momento no había tenido ningún plan de hacer la tira de forma constante, ahí tomé consciencia de que tenía que hacer eso todos los días. Y todos los días he hecho una tirita.”
Apoyado por la buena acogida que ha tenido Juanelo, Marco comenzó a pensar en vivir sólo de la historieta. “Desde que salí de la universidad, estuve en tres trabajos. Partí con mi propia agencia y fracasé. Luego entré a una agencia de publicidad, con muy buena onda pero muy mal sueldo, y con la sensación de no ir a ningún lado. Después estuve en una agencia de diseño donde me pasó lo mismo”. A pesar de que estuvo trabajando en tres áreas diferentes dentro del mundo del diseño, “me di cuenta de que en ninguno soy feliz”.
“Lo que más me gusta, lo que mejor resultado me ha dado, lo que más plata me da es dibujar -en esos momentos Juanelo aparecía en Publimetro-, y entonces decidí dar el salto, organicé el sitio, compré un dominio e integré redes sociales.” Aunque en este momento no depende sólo de la historieta para sobrevivir, Marco nos sonríe y nos dice “Vamos por el buen camino.”
¿Y qué opina Can las posibilidades creativas que ofrecen los nuevos medios? “Con las nuevas tecnologías, el formato de un cómic ya no tiene que estar limitado a las dimensiones de un papel, sino que la pantalla se puede convertir en una ventana a través de la cual se ve la historieta utilizando técnicas alternativas a las que estamos acostumbrados a leer. Hay gente que le podría sacar mucho provecho a ese concepto y hay otra que no. Yo me cuento entre las que no, porque no tengo el tiempo y la dedicación para hacerlo.”
“Los que nacimos en esta época estamos acostumbrados a la historieta con forma de malla, y es trabajo de las nuevas generaciones, las que ya están naciendo con el computador bajo el brazo, las que se acostumbrarán a esas nuevas formas. Pensamos que es una cuestión cultural, pero a lo mejor es un factor que desaparece con las nuevas generaciones.”
Le preguntamos a Can si llegará el día en el que el pixel reemplace a la tinta: “Yo no creo que Internet reemplace al papel, porque las cosas se suman, pero creo que sí va a cambiar el orden… Antes uno partía del papel para llegar a un público, y ahora hay que hacerse ese público primero en Internet. Lo que uno hace en el papel es consumarse.” Y puntualiza la importancia del papel con esta afirmación: “A mí la mayoría de felicitaciones no me han llegado por el blog, sino porque finalmente saqué un libro.”
Por otra parte, Marco lee bastante historieta, e incluso ha probado suerte en el saturado mercado de los webcomics en inglés. “Tengo un sitio llamado en.juanelo.net donde un gringo me está ayudando a traducir los contenidos. Yo no sé si va a agarrar, por el momento no me he esmerado mucho, pero mi propósito es que, con un poquito de constancia diaria, agarre este vuelo que ha impulsado a otras tiras como Count your Sheep, VG Cats, y otros tantos, como Dillbert, que empezó en papel, pero que tiene un gran público en Internet, What the Duck…” ¿Lees esas tiras? “Casi leo más eso que otras cosas, aunque también leo a Liniers, Quino -no hay quien no lo lea- y Mont, y a veces a mis colegas.” ¿También lees tiras en castellano? “Las tiras de mis colegas de Ril están en mis readers de RSS y a veces paso y leo una tanda.”
Después pasamos a hablar de la repercusión y el futuro de la historieta en Chile. “Le espero un futuro más brillante que su pasado, porque… A los historietistas chilenos los conocen los historietistas chilenos, hasta el momento. Y nadie más.”
“Mi cultura del cómic es bien escasa. Los comics que yo he leído han sido los del diario, primero Lukas, luego Jimmy Scott, Mafalda, que venía en el diario, a Peanuts y a Garfield los veía en la tele, nunca los ví en papel… Y cuando era chico leía a Condorito y Astérix, de quien tengo la colección entera y la he leído seis o siete veces.”
¿Y Tintín? “Tintín me lo presentó un amigo, pero yo soy de humor, no de aventuras. En las películas, soy de todo, pero en cómic, yo busco humor. He tratado de entrar en las aventuras de Batman y los superhéroes y los detesto, no hay caso, me aburren, los encuentro somníferos. Admiro la capacidad gráfica, impresionante, pero no me conecto con las historias.”
De vuelta a la historieta en Chile, “El pasado y presente del cómic chileno son opacos, está sobre todo en la añoranza de quienes vivieron la época, y conocieron a los autores.” Pero en el futuro… “El mercado laboral está saturado. Veo cada vez a más gente que tiene un título laboral pero que se se dedica más a hacer lo que realmente les gusta, con bandas de rock, haciendo periodismo online, que está atreviéndose con otras cosas… Creo que es el camino que nos queda, y en una de esos caminos es el cómic, y yo he visto muchos cómics, ya, en este rato.”
Y para terminar, una pregunta más bien morbosa. ¿Piensas llegar, algún día, a matar a Juanelo? Es más probable que Juanelo me mate a mí… es inevitable que Juanelo me sobreviva. Tiene la ventaja de ser ficticio y los personajes ficticios viven para siempre.” Y cuales son, entonces, tus planes de futuro? “Yo quisiera vivir del cómic -sin desmerecer que me gustaría hacer otras cosas- y he tomado pasos en esa dirección. Todavía estamos muy lejos del objetivo.”
Objetivo que parece más dificil que hace algún tiempo, cuando ser dibujante de historietas parecía una profesión más segura, pero que requiere nuevas estrategias: “Publicidad en el sitio, merchandising, publicación de la tira en diarios, ojalá chilenos y extranjeros…” Aunque teme lo que a tantos creadores les preocupa. “Me queda el miedo a que se me acaben las ideas, o que el personaje pierda su esencia -ya hay días en los que me siento así-.”
“Todavía no quiero ver el final del asunto. Como dibujo, si no es Juanelo, no sé qué más.”
Y con esas últimas palabras, nos despedimos de este joven -”29 y en un cachito más, 30″- que un día hizo un garabato en el margen de un cuaderno y, con cariño, constancia y mucho esfuerzo, lo convirtió en uno de los personajes más pujantes de los webcómics en castellano.
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